Qué miedo nos da la adolescencia

La gran mayoría, el 63% de las personas entre 14 y 20 años reciben la información por Tiktok (Encuesta del Consejo de la Juventud de julio de 2023)
(*)

·

·

Escena de la serie "Adolescencia". Netflix
Escena de la serie "Adolescencia". Netflix

Para miedo, el que daba mi adolescencia. Y quizás esta sea una de las razones por las que nos aterra pensar en este periodo. Sobre todo de nuestros hijos e hijas. El recuerdo de una época caótica, asalvajada, de intenso dolor y frustración.

Vayamos por pasos, porque esto de la adolescencia es históricamente un periodo que existe desde hace muy poco. De hecho, tanto la infancia como la adolescencia han venido contando con la ignorancia que le ha otorgado el mundo adulto.

Sólo el mundo adulto ha contado. La infancia era ignorada, igual porque sólo correspondía a la madre que estaba en casa. Poca cosa. En el año 78 la ONU aprueba una Convención sobre los Derechos del Niño. Imagínense que inquietante, una escuela aún franquista, que tiene que transmitirnos que se han declarado una serie de derechos de los niños y niñas. Nos reunieron y lo único que recuerdo es que salimos sorprendidos y entusiasmados: ¡los niños tenemos derechos! Eso era lo que repetíamos. De pronto, éramos importantes.

La infancia y, por supuesto, la adolescencia son defectos respecto al canon, que es un tipo de hombre y mujer determinados.

Pero hay circunstancias que explican bien nuestro despiste con la adolescencia. En España, la generación de nuestros padres y madres se incorporaban al mundo del trabajo muy jóvenes (mi padre con 11 años, y supongo que sus amigos también). O no tuvieron adolescencia o existió hundida ante el peso de la realidad.

Esa fue una generación que no pudo entender la adolescencia, la nuestra, que éramos sus hijos. Sólo las familias más acomodadas disponían de un tiempo para que sus hijos pudieran hacer el indio. Recordando alguna película franquista sobre jóvenes universitarios, tunos y alocados que disfrutaban de algo parecido a la adolescencia. El tuno era la imagen burguesa de una juventud que empezaba a conocer el mundo, dándose un margen para poder vivir como un crápula, a condición de que el periodo se acababa y tenían que volver a lo convencional. Una época en la que eran comprensibles muchos pecados, sobre todo en una capa social donde el padre iniciaba en el prostíbulo a sus hijos. Sobre las hijas, nada. Pero no nos detengamos en la España carpetovetónica.

LA ADOLESCENCIA, OBJETIVO POLÍTICO

En ningún lugar, en ningún tiempo, ha existido una adolescencia única. Así, qué tiene que ver la adolescencia de una chica ciega, un joven “ayuser” de colegio privado, un adolescente de las Tres Mil Viviendas,… La condición sexual, física, de clase o cultura marcan adolescencias diferentes. Sólo podemos hablar de algunas características que son comunes. Es el desinterés lo que nos lleva a despachar el asunto colocando etiquetas. Alguien me tendrá que explicar qué quiere decir eso de “generación de cristal”, como si las demás generaciones hubiéramos gestionado bien nuestras frustraciones. Como si no fuera ésta una generación que está afrontando dificultades que oscurecen el futuro.

Sí podemos decir de la adolescencia que es un periodo de crecimiento, de afrontar una realidad que desconoce en su mayor parte. Toda educación consiste en dar instrumentos que sirvan para interpretar y actuar en el entorno. Pero el aprendizaje de la realidad en una sociedad compleja es dificultoso en sí mismo.

En la cultura española se ha alargado la adolescencia porque es necesario un aprendizaje más amplio, por la educación obligatoria hasta los 16 años y la prohibición del trabajo hasta ese momento. Y sea bienvenido ese periodo donde se determinan tantas cosas vitales.

Los problemas familiares, sociales, físicos… son en esta época donde se afrontan, sin recursos, sin experiencia. La frustración porque se necesita ser algo y aún no eres nada, el tener que agarrarte a modelos que encuentras en la casa o en la calle, la necesidad de identidad son elementos comunes que sí señalan bien de lo que estamos hablando.

Será que este es el aspecto molesto de la adolescencia, que nada de esto tiene cabida en el sistema educativo. Un sistema educativo diseñado para el alumnado modelo, que asimile el temario y que no distorsione. No son acogidos ni los problemas personales, ni los altibajos propios de la edad, ni mucho menos, aquellas cosas que interesan más que la asignatura.

España ha sido reaccionaria con los intentos de desarrollar una educación humanista. Tanto la experiencia de la II República y el movimiento pedagógico que desató la Escuela Libre de Enseñanza, así como lo que pone en el texto de la LOGSE (Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, de 1990), son dos intentos frustrados, uno por el golpe de Estado franquista, y la otra por desinterés.

Arrastramos una crisis del sistema educativo, dentro del cual nadie está contento. Pero ya es hora de que se pare la clase de Matemáticas y se establezca una charla para saber por qué no interesa la asignatura, por qué no se entienden las explicaciones y hasta es posible que se llegue a acuerdos para mejorar la clase. Siempre será mejor que arrastrar hasta final de curso la frustración del profesorado y la del alumnado, para después pasar a otro curso que será más o menos igual. Sin duda, el fracaso escolar es el fracaso de la escuela.

Pero nada ayudan los estudios universitarios actuales para mejorar la situación. No tiene sentido que estudiemos carreras cuya única o fundamental salida laboral sea el sistema educativo, y además de Física, Matemáticas, Filosofía, Biología, Plástica…., no nos formemos para ser buenos educadores y educadoras. Entender que los problemas de los chavales y chavalas con los que trabajamos no son ajenos al proceso educativo, y por supuesto al sistema educativo. De la familia, hablamos otro día. Pero no puede ser que el sistema educativo sea ajeno al desarrollo vital y al verdadero proceso de aprendizaje de la vida. Las iniciativas pedagógicas que conozco en barrios empobrecidos, o experiencias que existen de profesionales por iniciativa propia son muy necesarios, pero el sistema no funciona así.

La extrema derecha no tiene más interés ni conocimiento de la adolescencia. Sólo sigue el camino exitoso que inauguraron tanto Hitler como Mussolini. Entendieron que la juventud (no hablaban de adolescentes) era la violencia irracional, la fuerza bruta capaz de hundir lo viejo y construir la sociedad nazi o fascista. El culto a la violencia nazi-fascista, repetido en España por el Frente Juventudes o en mi época Fuerza Nueva y Guerrilleros de Cristo Rey, es la forma en que la extrema derecha interviene en estas edades. Y hoy lo hace a través de las redes sociales.

LA REALIDAD VIRTUAL SÍ ES UN PROBLEMA

Algo que es propio de la adolescencia actual es que suelen ser “nativos digitales”, siendo la pantalla la principal tarea diaria. Vivir en lo virtual no es un problema exclusivo de estas edades. Así, la pandemia y el confinamiento nos encerró en internet, en unas redes donde explotaron la conspiranoia y la radicalización. El precedente de todo esto ha sido el adoctrinamiento yihadista. Al igual que jóvenes y adultos inmigrantes, ante la soledad y el rechazo, se fueron aislando en su relación con las redes y extremaron sus posturas hasta ser la base de múltiples “lobos solitarios”, así el cuñao de turno que te grita “Viva España, con Franco se vivía mejor” ha seguido un proceso parecido (aunque algunos ya venían de antes).

Quiero decir que en general a la infancia y a la adolescencia le ocurre lo que a todo el mundo, pero que al ser una fase de formación, de evolución y de tener pocos instrumentos personales, se manifiesta de forma algo diferente. Por ejemplo, el mundo adulto estamos más apegados a recibir información por la prensa escrita, por la radio o televisión. La gran mayoría, el 63% de las personas entre 14 y 20 años reciben la información por Tiktok (Encuesta del Consejo de la Juventud de julio de 2023). Tampoco podemos afirmar que la prensa convencional esté al margen de la manipulación.

Es mayor la exposición a la manipulación porque la “batalla cultural” de la derecha es un proceso de manipulación masiva de las consciencias, que actúa muy principalmente en las redes. Y una de sus características es que tiene como objetivo crear modas. Así de simple. Así de eficaz. Sabiendo que se es más propenso a seguir modas en esta edad de formación.

A veces, la izquierda se confunde en esta cuestión. La “batalla cultural” de la derecha no es una pelea discursiva, argumentativa. No hay la oportunidad de confrontar ideas (aunque es muy necesaria la tarea minuciosa de desvelar las distintas manipulaciones). Son impactos seguidos, insistentes. Todo mensaje que tenga más de un día ya se ha quedado atrás, porque continúa la acción que hace aparecer la realidad como caótica, paso previo al convencimiento de la necesidad de una dictadura. A pesar de esto, debemos discrepar de la imagen que el mundo adulto proyecta sobre la adolescencia.

El movimiento feminista ha sido en este tiempo el que más ha impactado y transformado la sociedad española. Que estamos en lucha contra la violencia sexual, el maltrato y el desprecio “macho” es la señal. Antes todo esto se veía normal. El avance feminista ha levantado una reacción machista que era previsible. ¿Cómo ha afectado a los más jóvenes? Me encuentro con datos diferentes, pero aceptemos provisionalmente el dato que da el l’Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) de este año. En él dice que sólo 4 de 10 chicos menores de 20 son feministas. Teniendo en cuenta que entre las chicas el éxito del feminismo es rotundo, debo decir que en mi generación todos éramos machistas, incluida buena parte de las chicas, educadas para eso. Vamos ganando.

Pero esta generación aporta algo sorprendente. En materia de libertad afectiva y sexual nos están dando un enorme repaso. O la forma de entender el género. A medida que me lo cuentan me parece futurista. Esta generación está generando relaciones humanas que van a marcar el futuro. No encuentro datos concretos sobre este fenómeno, pero lo vivo en el día a día y puedo asegurar que bajo el radar del adulto se están desarrollando cosas hermosas. Esto sí que debe darle miedo a la España conservadora.

Y las chicas están desarrollando la amistad entre mujeres. Me paro en esto porque no creo que seamos conscientes de la importancia de este cambio. Las generaciones anteriores han sido educadas en una especie de “cultura del harem”. Un mundo que giraba en torno al hombre, a su presencia, a su preferencia, a la competencia con las otras mujeres por concentrar la atención del macho. Algunas letras flamencas recogen esta realidad femenina arcaica y retrógrada, siendo normal hablar de “mi contraria”, la mujer con la que compito por la atención de un hombre. Un hombre que podía hacer lo que quería, y era siempre justificado.

No depender de los chicos, la amistad y el amor entre amigas, la aportación de una visión vital mucho más fuerte es lo que atraviesa la realidad adolescente.

Es el caso del rechazo a la inmigración lo que más está avanzando al estar la extrema derecha concentrada en este tema. De nuevo, en un universo que percibe como buena la inmigración, llegando al 60% (en el caso catalán) de aprobación, entre jóvenes son las chicas quienes muy mayoritariamente apoya la inmigración, a gran distancia de los chicos.

Si existen percepciones extremistas entre los y las jóvenes, esto no se resuelve con un actividad extraescolar.

El sistema educativo debe avanzar, salir del estancamiento de una enseñanza clásica, y apuntar hacia una educación integral, que contemple el desarrollo humano en su totalidad y dejar de seguir al mercado. No puede ser el mercado el que determine qué debe ser lo humano. Algunas cosas escritas y no cumplidas de la LOGSE son cosas a retomar: el sentido integral de la educación, la transversalidad que implica a todas las asignaturas en el desarrollo de la alumna, el que el alumnado construya sus conocimientos con los elementos que transmite el profesorado….

En definitiva, un sistema educativo que incorpore a la adolescencia en el día a día, que aplique la “escucha” que es lo que realmente hace aprender a adolescentes y adultos. El debate debería ser un elemento fundamental en la actividad educativa. Un debate donde el papel adulto es el de asegurarse de la corrección formal del argumento, de que se produzca la escucha, y que desemboque en conclusiones. El debate es el encuentro, el aprendizaje del otro o la otra, del esfuerzo mental que no exige las redes sociales, y corresponde a la necesidad de expresarse de la adolescente. Ni la infancia ni la adolescencia pueden seguir siendo los extraños en la fiesta. El interés por lo humano nos lleva a prestar más atención a estos periodos que al ser de formación son fundamentales.

Es más, toda sociedad responsable debe centrar su interés en la educación, siendo la infancia y la adolescencia etapas tan importantes para el desarrollo personal y social. O dicho como ya deberíamos decir las cosas: en la sociedad del futuro pondremos la educación en el centro, única forma de proyectar una sociedad mejor.

(*) Luciniano Rodríguez. Educador

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.