El pasado 19 de febrero la empresa Airbus, el gigante europeo del sector aeroespacial que cuenta con más de 120.000 trabajadores/as en varios países (más de 13.000 en el estado español) anunció a los sindicatos en el Comité de Empresa Europeo su decisión de despedir a 2.362 trabajadores/as de su división de Defensa y Espacio. La empresa aduce problemas económicos derivados de la bajada de ventas en el sector, pero a nivel global ha presentado millonarios beneficios.
El periodo de consulta se extenderá hasta el mes de julio, pero ya se han avanzado algunas cifras de las pretensiones de la multinacional en el estado español. En nuestro país la división de Defensa y Espacio cuenta con 9.101 trabajadores/as de los cuales 630 serían despedidos (6,9%).
Este anuncio ha coincidido, casi en el tiempo, con la declaración de la empresa Airbus de haber llegado a un acuerdo con autoridades internacionales sobre unas investigaciones relacionadas con malas prácticas éticas. Según esa información la empresa habría pagado una suma millonaria.
Por factorías el efecto sería el siguiente: Getafe (Madrid) 275 despidos de aproximadamente 4.300 empleos, Barajas (Madrid) 72 despidos de aproximadamente 1.300 empleos, San Pablo (Sevilla) 100 despidos de aproximadamente 1.900 empleos, Tablada (Sevilla) 116 despidos de aproximadamente 1.000 empleos y Cádiz 44 despidos de aproximadamente 500 empleos.
A estas cifras hay que sumar el efecto que pueda tener la situación sobre la industria auxiliar, agrupada en pequeñas y medianas empresas, por lo que el problema repercutirá en todo el sector aeroespacial.
Coincidiendo con el anuncio de los despidos se produjeron concentraciones de protesta de los/as trabajadores/ras a las puertas de todos los centros, incluyendo los de otras divisiones: Illescas (Toledo), Puerto Real (Cádiz) y Albacete. Los trabajadores se oponen a estos despidos y a que los problemas de gestión recaigan sobre las espaldas de los más débiles, asegurando que el efecto en la industria auxiliar, pequeñas y medianas empresas, puede ser terrorífico.
En estas primeras muestras de fuerza la participación fue muy alta y se contó con la presencia de amplios grupos de apoyo institucionales, sindicales y políticos. Uno de esos apoyos fue, como no podía ser de otra forma, de miembros del PCE, IU y Unidas Podemos. Sira Rego (Eurodiputada por IU), Vanesa Lillo (Diputada Comunidad de Madrid por IU), Carolina Cordero (Coportavoz IU Madrid), Daniel Gismero (Movimiento obrero PCM) y representantes locales de IU y PCE estuvieron presentes, por ejemplo, en la concentración de la factoría de Getafe, la más afectada en números netos.
Precisamente este año se está negociando con la empresa el VI Convenio Interempresas donde una de las líneas rojas de la plataforma de CC.OO., que se espera sea compartida por los demás sindicatos, es el mantenimiento de la plantilla y de los centros.
Los Convenios Interempresas firmados hasta ahora han permitido asumir situaciones similares a ésta sin actuaciones traumáticas por parte de la empresa. En diversos artículos se da la posibilidad de cesiones entre divisiones, flexibilidad, etc. Por tanto la actitud de los/as trabajadores/as es de firmeza y de tranquilidad para dar la batalla necesaria.
De hecho, es más preocupante el impacto que pueda llegar a tener el descenso de carga de trabajo en las pequeñas y medianas empresas donde, lamentablemente, el poder sindical de negociación es mucho más débil. Aquí será necesaria la solidaridad de clase.
En diciembre del pasado año tuvo lugar una huelga en el sector aeroespacial de la provincia de Sevilla, que tenía por objetivos prioritarios luchar contra la precarización de las condiciones de trabajo y exigir el incremento de la carga de trabajo y la estabilidad laboral en las subcontratas.
A finales de marzo tendrá lugar una gran manifestación en Madrid, de ámbito estatal, por la defensa del sector y por su reconocimiento como sector estratégico. Este reconocimiento, por parte del gobierno, es de vital importancia para la supervivencia de una industria de calidad.
Y es que uno de los problemas que venimos arrastrando es el desinterés manifiesto de anteriores gobiernos respecto a sus obligaciones en la defensa de este sector donde trabajan más de 108.000 personas y factura en torno a 9.000 millones de Euros (0,77% del PIB). Parte de este desinterés es la práctica invisibilidad de españoles en los altos puestos de dirección que, al menos, puedan tener mejor comunicación con el gobierno.
Cuando hace 20 años se fusionó la empresa pública Construcciones Aeronáuticas, S.A. (C.A.S.A.) en el grupo europeo EADS (Actual Airbus), el Estado (a través de la S.E.P.I.; Sociedad Española de Participaciones Industriales) mantuvo el 5,41% de las acciones de la nueva empresa privatizada. Ese porcentaje ha ido descendiendo con el tiempo hasta llegar al 4,12% actual (Alemania y Francia mantienen un 12% cada uno).
Es hora de que el gobierno asuma la defensa de esta industria como sector estratégico dada la gran importancia que tiene para el estado español, y acuerde con la empresa las necesarias garantías de inversiones a medio y largo plazo para incrementar las cargas de trabajo en nuestro país y el consiguiente incremento del empleo de calidad.
En ese sentido la representación sindical, encabezada por CC.OO. como sindicato mayoritario, está llevando a cabo reuniones institucionales a nivel municipal, provincial, autonómico y estatal para lograr el apoyo unánime de todos los estamentos. La respuesta está siendo favorable a los planteamientos expuestos. Esperemos que se traduzca pronto en el reconocimiento del sector aeroespacial como sector estratégico del estado español.







