La fragmentación de Siria tras más de una década de conflicto no sólo marca un revés para la soberanía de este país, sino también para el equilibrio en Oriente Próximo. Las fuerzas externas han desempeñado un papel decisivo en este desenlace, exacerbando las tensiones regionales y facilitando intereses alineados con potencias occidentales y el proyecto de «Gran Israel». Este último avanza con apoyo tácito de monarquías del Golfo y actores…
Siria, en crisis existencial tras la toma de Alepo y Homs por Hayat Tahrir El Shams, enfrenta un nuevo régimen islamista tras el derrocamiento de Bashar el Asad. La compleja geopolítica regional, marcada por intereses de Turquía, Irán y Rusia, permite a Israel ganar poder, mientras la situación podría fortalecer a Estados Unidos en el área.
España enfrenta presión internacional por denuncias de tránsito de armamento hacia Israel a través de sus puertos, lo que podría incriminarla en el conflicto en Gaza. Izquierda Unida exige inspecciones y la incautación de cargamentos bélicos. Además, EE. UU. investiga restricciones a buques estadounidenses en puertos españoles, buscando transparencia en el comercio marítimo.
La insurgencia en Siria, liderada por grupos como Hayat Tahrir al Sham, ha tomado el control del país, provocando la huida del presidente Al-Assad. La guerra ha dejado más de 500.000 muertos y millones de refugiados. La geopolítica regional se complica, con múltiples intereses en juego y llamados a preservar la soberanía de Siria.
Más de veinte años de negociaciones entre la UE y MERCOSUR podrían llevar a un acuerdo cuestionado, que desmantelaría aranceles, afectando la agricultura europea en favor de la agroindustria. El tratado amenaza la soberanía alimentaria y favorece a grandes corporaciones, mientras comunidades rurales enfrentan un riesgo de extinción y precarización.