Framtidens Vänster (FV – La Izquierda del Futuro) irrumpe en el panorama político sueco con una propuesta radical: no reformar el sistema, sino construir desde cero un socialismo democrático. Este movimiento, nacido de las bases y los movimientos sociales, combina la lucha anticapitalista con el feminismo, el antirracismo y la justicia climática. Su lanzamiento oficial
Una peligrosa deriva recorre el norte de Europa. Suecia, antaño reconocida como faro de neutralidad y defensa de los derechos humanos, navega ahora, en un crudo alineamiento geopolítico, con rumbo fijo hacia el abismo del belicismo. Lo hace con una docilidad inquietante, adormecida por una inyección masiva de lo que podríamos denominar “terrorsterona”: un cóctel
«Leve Palestina och krossa sionismen, Leve Palestina och krossa sionismen», es el estribillo que se tararea en buena parte de las protestas contra el genocidio que está perpetrando la entidad sionista de Israel. La canción que se ha convertido en un himno está en sueco y pertenece a un grupo musical llamado Kolifa, cuya historia
Los resultados de las elecciones de Suecia del pasado septiembre y las recientes de Finlandia merecerían una reflexión en el conjunto de la izquierda europea en relación al ascenso de la derecha y ultraderecha en países que fueron símbolo del Estado de bienestar bajo la hegemonía de la socialdemocracia. En ambos casos, gobiernos coaligados de
Corren tiempos bélicos en Europa. Recientemente Suecia ha solicitado la incorporación a la OTAN de forma simultánea con Finlandia, abandonando la política histórica de no alineación y ha seguido los pasos de aumentar el gasto presupuestario en defensa, reactivar el servicio militar obligatorio, remilitarizar su isla más grande, Gotland y mejorar significativamente su preparación militar