Entrevista Camilo Guevara March

«La vía capitalista no es viable para asegurar el futuro de la humanidad»

Camilo Guevara March, hijo de Ernesto «Ché» Guevara y responsable de proyectos alternativos del Centro de Estudios Che Guevara, dedicado a la divulgación de su vida y su obra, vino invitado por el Partido Comunista de España para homenajear en la Fiesta la figura de su padre. El día previo a la inauguración de la Fiesta, el 14 de septiembre, Camilo participó en un homenaje organizado por el PCE e IU frente al busto que la ciudad madrileña de Leganés dedicó al revolucionario más legendario y universal de la historia. En dicho acto, Paco Frutos, secretario general del PCE se refirió a Camilo diciendo: «eres el hijo de un insigne representante de la revolución de todos los hombres y mujeres del mundo, que quiso cambiar, como lo queremos todos, el mundo y las cosas para vivir con más dignidad». Camilo coincidió con Frutos, diciendo que la memoria y el legado de su padre está cada día más vivo y más vigente que nunca en América Latina y el resto del mundo».

M.O.: Como ciudadano cubano ¿Qué opinión te merecen los procesos emprendidos en América Latina en los últimos años, y que a modo de fichas de dominó parecen haberse sucedido uno detrás de otro? Resulta indudable lo positivo de estos movimientos, pero también es evidente que buena parte de ellos fluctúan entre el reformismo más convencional y la transformación a todas luces necesaria…
C.G.:
Bueno, no todos son iguales, no son procesos homogéneos, al menos así yo lo veo. Una cosa es lo que está sucediendo en Venezuela o en Bolivia, por ejemplo, y otra lo que puede estar sucediendo en Brasil, en Argentina, en Uruguay…en todo caso, son signos positivos, el hecho de que América se esté mirando como América, que los gobernantes latinoamericanos no protejan los intereses norteamericanos tanto como sus predecesores, es una buena noticia. ¿Qué va a pasar de aquí en adelante? no lo puedo saber, obviamente, pero de todas maneras, yo creo que el futuro es nuestro, yo soy muy optimista con relación a eso. No puedo asegurar cuándo va a suceder, pero yo estoy seguro de que se van a desencadenar transformaciones en Latinoamérica, tendremos que crear un camino diferente al que se vive en la actualidad en el mundo. La vía capitalista no es viable para asegurar el futuro de la humanidad. Será un futuro inmediato muy difícil para los países antes reseñados, pero contarán con la ayuda de Cuba, o incluso China, a la hora de paliar las carencias que muestren en algunos campos que nosotros ya hemos desarrollado más profundamente. Se avecinan tiempos duros, pero detrás aparece un horizonte esperanzador.

M.O.: Pese a las diferencias considerables entre las políticas de Chávez y Evo, y las de Lula y Kirschner, por ejemplo, quizá estemos más cerca que nunca de lograr una convergencia continental de talante progresista. ¿Cuáles crees que pueden ser los pasos a dar a la hora de articular dicha unión?
C.G.:
El ALBA es una necesidad para América. Ya en el siglo XIX Martí en la Conferencia Panamericana lo decía claramente. En esa época ya existía un proyecto norteamericano que podría considerarse la génesis del ALCA, o de la Alianza para el Progreso de Kennedy. Y ya Martí empezaba a anunciar que las intenciones de los norteamericanos eran bastantes claras: pretendían apropiarse de las riquezas de nuestro continente, conquistar nuestra América. Cuba, desde el triunfo de la Revolución, ha luchado contra eso. En la década de los sesenta, precisamente el Che fue designado por la Revolución para ir a Punta del Este, para denunciar la Alianza para el Progreso. El ALCA es el mismo perro con diferente collar. Y podemos decir que ha sido derrotado, al menos parcialmente, ya que los norteamericanos no van a rendirse al respecto. Para ellos el ALCA representa la forma más sencilla de lograr su objetivo. Voluntariamente, entre comillas, los gobernantes latinoamericanos cederían sus riquezas, entregarían su país al Imperio a cambio de evitar posibles conflictos de mayor intensidad. Hasta ahora no ha sido así, ha habido países con una fuerte posición al respecto que han conseguido elaborar una alternativa a los planes capitalistas, que es el ALBA. Cuba, Venezuela, la misma Bolivia, Brasil…mantienen una postura clara al respecto, están apostando por el MERCOSUR. Yo creo que va a haber una confrontación, con diferentes escenarios y matices, pero confrontación. El imperio es imperio, y tiene la obligación, la necesidad, de ser tal cual es. Aunque quisiera no podría ser de otra forma. Va a intentarlo, por la vía necesaria. El capital transnacional necesita conquistar mercados, romper fronteras para sus dólares mientras construyen muros para los mexicanos y los inmigrantes centroamericanos.

M.O.: Las élites económicas asistieron impotentes a las victorias de Chávez, de Lula, de Evo…y todas sus intentonas cosecharon sonoros fracasos, siendo la asonada golpista de Venezuela el mejor de los ejemplos. Sin embargo, en México el pucherazo electoral ha contado con la bendición de todas las instituciones, del poder legislativo y el judicial. Frente a eso, la izquierda se debate entre aceptar el golpe y ejercer la oposición de manera descarnada, o continuar más allá y desbordar un sistema que se presenta corrupto e incompatible con la democracia. En otras palabras, ¿queda sitio en el mundo actual para la revolución?
C.G.:
La oposición que, aparentemente, ya que yo no lo puedo asegurar, ha sido desposeída de un triunfo legítimo en las elecciones, representaba una opción de cambio en México. Esos cambios significaban una amenaza, o al menos así ellos lo sienten, para la oligarquía mexicana, para sus elites, profundamente ligadas también al vecino norteamericano. No se que va a pasar en México, no puedo saberlo. No es serio hablar de un futuro inmediato y dar un pronóstico sin ser un especialista en el tema. Pero más tarde o más temprano tendrán que producirse cambios. No se si será por la vía electoral o por cualquier otra vía, pero tiene que haber cambios porque es inadmisible que un país como México, con unas riquezas naturales tan acusadas, con una capacidad productiva desarrollada, quede reducido a simple peón de EE.UU. Yo espero por el bien del pueblo mexicano y de Latinoamérica, porque nosotros necesitamos mucho a México, que en algún momento cambien las cosas. Yo no se cómo va a ser, pero confío en que va a suceder.

M.O.: Y de México pasamos a Cuba. Pregunta inevitable: ¿cómo imagina Camilo Guevara March, hijo de la Revolución, el futuro de Cuba tras la desaparición de Fidel Castro?
C.G.:
Decía Hart que nuestra democracia está en trincheras. Nosotros estamos en guerra y no somos ingenuos al respecto. Eso siempre hay que tenerlo en cuenta. En Cuba el Ejecutivo son 32 personas, por eso tú no notas vacío de poder ahora que Fidel está descansando. La dirección de nuestro país no forma parte de una élite, no está divorciada de la realidad, de lo cotidiano. Es parte de un pueblo. Y en todo caso, tienen la responsabilidad que le ha dado el pueblo cubano para llevarnos a buen fin, a las metas que nosotros nos hemos propuesto como país. Nuestra constitución y nuestras leyes determinan que el Consejo de Estado ostenta el poder ejecutivo en nuestro país, es votado además desde el municipio, por ley. Desde los delegados municipales hasta los diputados nacionales, todos ellos son elegidos por sufragio universal. Las 32 personas que forman el Consejo de Estado representan a todo un país, y esa es la mejor forma de proteger al sistema frente al enemigo exterior. Como decía antes, estamos en guerra, y en la guerra tú no puedes equivocarte, tú das un mal paso y se acabó. Ahí quedaste. Nosotros luchamos por prevalecer. Y nuestra democracia nos parece lo suficientemente buena, sin triunfalismos ni ingenuidades, para asegurar ese propósito.

M.O.: Para finalizar, Camilo. Tras todo lo dicho, ¿eres optimista respecto a este siglo que comienza, a la lucha del ser humano por mejorar sus condiciones de vida en buena parte del planeta?
C.G.:
¡Claro que sí! Si no yo ya estaría muerto. Toda persona que se considere revolucionaria debe ser optimista, encontrar motivos para continuar la lucha. Tú mira los cambios que están sucediendo en Latinoamérica. Es verdad que nos enajenan, nos duermen, pero llega un día en que tú te despiertas y dices «coño, yo tengo que seguir pa’delante porque yo tengo que vivir», te levantas y te dices que hay que cambiar las cosas, hay que combatir. Eso es lo que está pasando. Y yo creo que ahora mismo la situación es tan grave y las contradicciones son tan profundas que estamos a las puertas de cambios radicales en muchas partes del mundo. No me gusta hablar como si tuviera una bolita mágica, pero esa es la impresión que yo tengo.

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