Mundo Obrero: El Comité Federal del pasado día 24 octubre aprobó el Informe de Gestión para el XVIII Congreso. ¿Cuál es tu valoración de este periodo?
Paco Frutos:
Este periodo ha sido moderadamente positivo. De los dos principales objetivos marcados por el anterior congreso: fortalecer el PCE y recuperar IU para una política clara, independiente y de izquierdas, el primer objetivo se ha saldado con un resultado insatisfactorio, ya que no s e ha realizado el fortalecimiento organizativo que nos proponíamos, aunque, en el balance positivo, el partido se ha cohesionado políticamente. El segundo objetivo está en un proceso de realización: IU está más unida, hay un clima interno que favorece el trabajo y, de cara a la sociedad, ha recuperado imagen y credibilidad política. Esto ha sido posible por el resultado de la IX Asamblea que permite una práctica unitaria, integradora y volcada al exterior con mensaje político y propuestas claras. Así debe continuar, recuperando lo perdido y ganando nuevos espacios y colectivos para una IU más necesaria que nunca. La llamada refundación debe consolidar y fortalecer lo realizado e impulsarse hacia el futuro.

M.O.: La crisis económica y sus consecuencias han marcado gran parte del discurso y las propuestas del PCE, a tu juicio ¿Cuáles han sido las causas? Y ¿qué propuestas más significativas ha defendido y plantea el PCE?
P.F.:
Es natural e incuestionable que un partido comunista de carácter marxista, con una larga tradición de lucha política, social y cultural, tenga un elemento central en su programa político: El sistema económico y el modelo productivo, sobre cuyas bases se desarrolla la vida social y cultural, es decir las condiciones de vida y de trabajo de los hombres y las mujeres, los derechos sociales, la educación, la vivienda… y la conciencia colectiva e individual, que conforma la cultura popular.

Consecuentemente con ello, el discurso y las propuestas del PCE se centran en una crítica radical al capitalismo, cuya expresión actual más brutal es el neoliberalismo y en poner en marcha iniciativas políticas que contribuyan a explicar a la mayoría de trabajadores y trabajadoras que es necesario un cambio social, un sistema económico y productivo diferente, ya que el capitalismo es crisis estructural y permanente para los y las que viven de la venta de su fuerza de trabajo manual e intelectual. El capitalismo es una fábrica de paro, precariedad, marginación social y humillación humana.

Las propuestas concretas del PCE son de trabajo digno, derechos sociales reforzados, solidaridad de clase internacionalista, sistemas de salud y educativos públicos, vivienda digna y asequible… Son los elementos esenciales de un sistema democrático. Son los elementos esenciales de un sistema social fuertemente enraizado en la democracia política y económica, que recoge las principales conquistas de la lucha histórica de la clase trabajadora. Todo ello basado en un sistema empresarial público de los sectores estratégicos y básicos (banca, agua, gas, electricidad…)

Con una advertencia: si no hay un cambio social a medio plazo, muchos derechos históricos pueden perderse. Frente al capital no hay nada consolidado, hasta que se produzca un profundo giro democrático hacia el socialismo

M.O.: En situación actual de crisis, corrupción, fascismo dulce. ¿Qué asignaturas le quedan pendientes a la izquierda para concretar un proyecto alternativo a la derechona y a la socialdemocracia?
P.F.:
Yo diría que todas las asignaturas están pendientes. Llevamos más de 2 años de crisis y ni aquí, ni en Europa, ni en el mundo, ha habido una movilización con un lema contundente y sencillo:»los que habéis producido la crisis económica y social más grave de la historia, continuación del estado permanente de crisis que es el capitalismo, no podéis sacarnos de ella, ¡largaos! Siendo conscientes de que no solo no se largarán, si no que se bunquerizarán.

Debemos conocer bien lo que ocurre, explicarlo bien a la gente, organizarla y movilizarla por un programa político y económico claro y posible por necesario. Los sindicatos, movimientos sociales y sectores intelectuales deberían ser, junto a los partidos que defienden un cambio, los protagonistas. La historia se escribe cada día, a veces con trazos torcidos, pero cuando algo es justo se abrirá paso ya que si no fuera así, la terrible sentencia «socialismo o barbarie» se decantaría definitivamente por la barbarie.

M.O.: Una de las batallas del PCE ha sido la Memoria Histórica ¿Qué valoración te merece la posición del gobierno? Y ¿Qué política ha seguido el PCE?
P.F.:
La memoria histórica debe hacer justicia a la historia de miles de personas asesinadas y represaliadas, de millones de hombres y mujeres que fueron humillados y despreciados por el régimen franquista, con la colaboración del imperialismo norteamericano y la complicidad de las «cobardes democracias» europeas. Dos elementos serían claves para ello: Declarar nulos todos los juicios franquistas por causas políticas y sociales y declarar que el fusilamiento de Companys, las 13 Rosas, Julián Grimau, Ruano… como simbólicas expresiones del asesinato de tantas personas, fue un acto de venganza contra republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas, contra los hombres y las mujeres que desde su juventud se comprometieron con la justicia social, la igualdad y la dignidad, la libertad y el socialismo.

Rehabilitar la memoria de todos los asesinados y poner recursos del estado al servicio de su necesaria exhumación para enterrarlos dignamente y, con ello, acabar con una larga etapa de vergüenza y oprobio, es un exigencia democrática ineludible. El gobierno lo hace solo a medias. La transición enterró la venganza, nunca debió enterrar la memoria.

M.O.: Desde el XVII Congreso el PCE profundiza en el tema republicano ¿Cuáles serían los pasos a seguir ahora?
P.F.:
Crear una conciencia republicana basada en la idea de una democracia fuerte orientada al socialismo. Competir en ideas, propuestas, movilización social y filosofía de vida con la derecha y con las políticas de derechas. La lucha ideológica y por una cultura socialista es hoy más necesaria que nunca. Si el mundo no cambia, ellos lo destruirán lentamente, o no tan lentamente.

Aquí, crear un sentimiento republicano para una IIIª República Federal Española, sin auto engañarse y pensar que el sólo hecho republicano ya es sinónimo de justicia e igualdad. Ninguna república es perfecta, a veces ni tan siquiera aceptable, si en ella se continúan dando los más execrables comportamientos económicos, financieros, especulativos, sociales. Hasta la IIª República tuvo manchas en su proyecto de unir libertad, democracia, educación y cultura, a pesar de representar un potente impulso a la igualdad, justicia social, derechos y libertades.

M.O.: El PCE ha elaborado un programa político para los próximos años ¿Cuál es tu opinión?
P.F.:
Es un borrador de programa que sería imprescindible impulsar y desarrollar después del Congreso. No puede ocurrir lo mismo que con el Manifiesto-Programa. Era un gran reto, debatir, recoger todas las experiencias e ideas y resumirlas y sintetizarlas en una guía de acción. Hemos fracasado y hemos realizado una tarea que nos marcaba el anterior congreso. Tomemos nota, midamos lo que podemos hacer, comprometámonos y hagámoslo. No hay nada más frustrante para la organización y para cada militante, que la impotencia en alcanzar un objetivo marcado.

Hemos realizado buenas tareas desde el último congreso. Aprendamos de las mismas.

Ha mejorado mucho. Se aprobó una política en el IX Asamblea, que se está impulsando, defendiendo y haciendo visible. Estoy convencido de que IU ha recuperado una parte de su anterior influencia y está avanzando en antiguos sectores apartados y en nuevos sectores. Es obra del conjunto de IU y, de forma significativa, del coordinador general, Cayo Lara.

Sin embargo, quedan importantes cuestiones a resolver: un funcionamiento federal, es decir unitario en lo esencial, la plena homologación de normas y estatutos para acabar con los residuos de un funcionamiento semi-tribal, y, de forma especial, la recuperación de todos los /as expulsados/as de forma arbitraria. Esto y la capacidad de ofrecer un marco de participación a mucha gente, en especial jóvenes, nos permitirá culminar la refundación de IU que empezó con la IX Asamblea.

M.O.: ¿Y de la situación de la izquierda a nivel internacional?
P.F.:
La izquierda a nivel internacional tiene una situación muy variada. Hay diversas izquierdas y procesos contradictorios. Hay un avance del movimiento reformista fuerte, revolucionario en una serie de aspectos, en diversos países de América Latina. También hay situaciones de reformismo moderado que, no hay que olvidarlo, en otras ocasiones concitaron golpes de Estado de las fuerzas reaccionarias haciendo casi lo mismo que hacen ahora. Estos procesos en conjunto van acompañados de algo de gran profundidad económica, política y social en América Latina: la plena recuperación de la independencia y soberanía unida a un sentimiento y a una práctica cada vez más consolidada de lucha por la unidad de la América Hispana y Latina.

En Europa, junto a la consolidación o a avances significativos de la izquierda en Portugal, Grecia, Alemania, Francia…, hay importantes retrocesos, el más grave y llamativo el que se ha producido en Italia. La izquierda, y los comunistas en primer término, tenemos voluntad de representar a los y las de abajo, a los explotados, a los que venden su fuerza de trabajo: trabajadores y trabajadoras, mujeres discriminadas, jóvenes. Representarles para juntos defender los derechos colectivos. Lo haremos aunque ellos/as no lo sepan ahora ni nos premien con votos. El hilo conductor de la historia no es lineal. Va en zigzag, pero si no se sigue y se domina, la historia te conduce a otro sitio: al de la derrota permanente, sin esperanza de otro mundo en el que la vida de cada persona sea digna.

M.O.: ¿Qué sensaciones te llevas de tu paso por la Secretaría General? ¿Qué va a hacer Paco Frutos ahora que deja la Secretaría General del PCE?
P.F.:
Buenas sensaciones, que si bien he conocido mediocridades, miserias humanas y errores políticos, como no, la mayoría de mis actividades se han llevado a cabo junto con comunistas, hombres y mujeres entregados a la lucha por unas ideas, a la defensa de los derechos de la gente y al amor a una organización, el Partido Comunista de España, que les ha dado ideas, fraternidad, solidaridad y perspectiva histórica.

Voy a continuar activamente en la lucha por el socialismo. Ello pasa por continuar mirando con rabia la opresión y la miseria que emana de la explotación y que golpea a seres humanos, mientras los ladrones, especuladores, acaudalados, voceros, mercenarios y servidores del sistema derrochan la riqueza creada. Pasa también por defender siempre un proyecto inteligente frente al caos capitalista. Sin ninguna duda pasa por la ternura hacia el ser humano, especialmente hacia el más golpeado, sin que haya ninguna causa para ello, salvo su indefensión social. Pasa por escuchar el rumor de la necesidad de tanta gente, mirarles, escucharles y atender sus quejas y atender sus aspiraciones.

Finalmente, además de hacer lo colectivo y lo personal, silbaré la Internacional para que me oigan en todas partes y me contesten: ¡Allá vamos! Nuestro proyecto comunista no es un proyecto triste, ni endogámico, ni dogmático. Es un proyecto para luchar por la satisfacción de las más justas aspiraciones humanas. Para unir la libertad de cada persona con el sentido colectivo democrático de cada pueblo. Nuestro proyecto intenta conquistar el máximo nivel de alegría y de fraternidad entre todos los hombres y las mujeres que formamos la familia humana.