Alexis Tsipra, representa la fuerza de Syriza, el “Sí es posible”, la unión de la izquierda para combatir a la Troika. Le faltó un punto para llegar a formar gobierno, a pesar de que toda la derecha económica y mediática se le tiró al cuello. Mentían como bellacos cuando dijeron hace ahora un año, que si ganaba Syriza, saldrían del euro y sería el caos. Esos días nosotros publicabamos un artículo escrito para Mundo Obrero por Gabriel Sakellaridis, economista y miembro del Comité Central del Synaspismos, en el que con el título “Syriza no quiere la salida de la zona Euro, sino luchar por otra política europea desde dentro” (MO número 249) desmentía todas las informaciones alarmistas que repetían los medios de comunicación.
La llegada de Tsipras a España estaba llena de expectación y así se reflejó en los múltiples encuentros que tuvo, con los partidos políticos, los movimientos sociales, los líderes sindicales, y los actos públicos llenos hasta la bandera… la bandera roja. También estuvo en la manifestación de Madrid, el 1 de junio, llevando la pancarta de Izquierda Unida con el lema: “Frente al Golpe de Estado de los Mercados. No debemos. No pagamos”.
La víspera de la movilización, protagonizó un acto en Casa de América, con Cayo Lara, dentro del programa “Juntos contra la Troika”. Allí, Tsipras comenzó recordando todo lo que España y Grecia tienen en común, que ambos conquistaron la democracia luchando con experiencias comunes y por un futuro común. En la década de los 30 fue España la que recibió la solidaridad de los pueblos que vinieron a luchar por la democracia. En los 40 la solidaridad fue con los partisanos griegos en su lucha contra los nazis. Los dos pueblos sufrieron bajo dictaduras feroces, conquistaron su libertad y de nuevo hoy viven en una nueva dictadura, la del capital financiero de los mercados, “por eso tenemos que combatir en un frente común”.
El lider de la oposición griega explicó cómo después de 5 años de recesión el IPC se redujo un 25% a la par que se han ido perdiendo los derechos y las condiciones de vida de la clase trabajadora “que hoy vive igual o peor que vivió bajo los tres años de ocupación nazi, con la misma crisis humanitaria que en la II Guerra Mundial”.
La caída hacia el abismo tiene la misma pendiente que la española. Expuso la hoja de ruta aplicada en Grecia: primero la mentira de que Grecia era un caso especial, la descalificación de que eran unos vagos…. Luego el comienzo de los recortes, “nos decían que con esos recortes se pararía la crisis, que había que sufrir por un corto tiempo para que luego todo fuera bien”, pero los resultados fueron aumento del desempleo, de la recesión y de la deuda pública. También de la pérdida de la democracia: el Parlamento ya no vota, se gobierna a partir de decretos presidenciales dictados por la Troika (y aquí el auditorio empezó a gritar: “igual que aquí”). Además se votó la prohibición de la huelgas y de las manifestaciones. Tsipras denunció al gobierno por la permisividad, cuanto menos, con Amanecer Dorado “que casi todas la noches acuchilla, y a veces mata, a gente de otro color, religión e ideología”. E incidió aún más: “Tenemos un gobierno de derechas que gobierna con el programa de la extrema derecha para no perder votos, a la vez que les fortalece”. También criticó a la socialdemocracia, que se define de izquierda y está cometiendo un crimen contra su pueblo.
El líder de la Coalición de la Izquierda Radical y presidente de Synaspismos, advirtió que el presente de Grecia es el futuro de España, “y es muy cercano”. Por eso abogó por la necesidad de unirnos para combatir y no caer en otra guerra. Llamó a las fuerzas de la izquierda con políticas alternativas a las de la Europa neoliberal, a hacer frente al neonazismo que renace en Europa “porque la primera víctima de la política de la austeridad es la democracia”.
Hace poco Tsipras se encontró con la dirección del FMI y aprovechó la ocasión para preguntarles por qué se equivocaron en el diagnóstico y en el tratamiento aplicado a Grecia. El FIM reconoció que sí, que se equivocaron. Y cuenta Tsipras que él les repondió que no, que no se equivocaron, que esa era precisamente la política que decidieron aplicar para conseguir los resultados que se habían marcado, que es la devaluación interna, recortando pensiones, salarios… a la vez que mantienen los precios de los artículos que la gente necesita para vivir. La segunda pregunta que se planteó el líder griego fue que a dónde iba todo el dinero que daban y que los ciudadanos no veían. Y él mismo se volvió a responder: “ese dinero se va a los bancos, al capital financiero y vuelve a los mismos acreedores que nos dieron el préstamo. Esto en un lenguaje simple se llama robar. Roban a los trabajadores, a los desempleados, a los jubilados…”
Que ese no es camino a seguir, lo dejó claro. “Tienen que darse cuenta de que Europa no puede ser el club de los bancos, ni un Imperio donde los países de la periferia sean colonias que tienen que entregar sus recursos. Si su meta es que un 1/3 explote a los otros 2/3, los pueblos tendrán que levantarse” en una “sublevación pacífica” para decir no.
El presidente de Syriza argumentó la necesidad de una conferencia paneuropea para estudiar y borrar parte de la deuda, como se hizo con Alemania cuando en 1953 se le canceló más del 60% de su deuda. Y se despidió con una llamamiento a la esperanza y a la lucha: “Nuestros adversarios no son invencibles. Si estamos unidos ganaremos la batalla y la guerra”.







