Izquierda Unida acaba de celebrar una semana de lucha contra el triunvirato absolutista del Fondo Monetario Internacional (FIM), la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Lo ha hecho bajo el lema “Unidos contra la Troika” y con la participación en España de tres líderes de la izquierda europea que trabajan en la alternativa a esta Europa de los mercados: el Presidente del Partido de la Izquierda Europea, Pierre Laurent, presidente también del Partido Comunista Francés; el vicepresidente del PIE, Alexis Tsipras, líder de Syriza y jefe de la oposición griega, que estuvo a punto de formar gobierno hace ahora un año; y el copresidente del Front de Gauche, el carismático Jean-Luc Melenchon. Los tres participaron en Madrid con una agenda repleta de actos públicos, que llenaban auditorios, y encuentros políticos y sindicales y con los movimientos sociales, que confluían siempre en una llamada a la unión de fuerzas para plantar cara juntos a la Troika. Tsipras lo dejó muy claro: “Los pueblos de la periferia, solos, no tienen ninguna esperanza de poder defender sus derechos. Si no estamos unidos en esta batallla, vamos a caer uno tras otro. Por eso necesitamos hacer un frente de luchas sociales, unirnos para cambiar la correlación de fuerzas”.
Fue una semana emblemática en la que la Troika vino a España -oficialmente no intervenida-, a ver cómo estamos haciendo los deberes y decir por dónde hay que seguir recortando. Pero también fue una semana en la que la gente salió a decir a la troika que se fuera. El sábado 1 de junio, la Marea ciudadana convocó la manifestación “Pueblos Unidos contra la Troika” que, con epicentro en Madrid, replicó en más de 80 ciudades de 13 países y daba continuación a la movilización portuguesa que bajo el eslogan “que se lixe la troika” (que se joda la troika) se realizó el pasado 26 de mayo y sirvió de germen para expandir la solidaridad internacional de los pueblos frente a un enemigo común. Los pueblos del Sur de Europa han pasado a la ofensiva con manifestaciones cada vez más multitudinarias y más enfocadas contra las instituciones financieras y la dictadura de los mercados.
España, con más de 6 millones de desempleados, un 27% de la población, y con casi 2 millones de hogares sin recibir ningún tipo de ingresos, es uno de los países más afectados por las políticas neoliberales que marca el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central. Portugal, Chipre, Italia, e Irlanda, junto a Grecia son los más afectados, pero no los únicos.
Jean-Luc Melenchon, copresidente del Front de Gauche -que cosechó 4 millones de votos en las últimas elecciones presidenciales francesas que sirvieron para sacar a Sarkozy del Palacio del Eliseo-, fue el primer líder europeo que vino a defender la necesidad y la urgencia de trabajar juntos contra las medidas de “hostilidad” de la Troika, contra el austericidio.
Y lo hizo primero en Madrid, en un acto público con el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, y dos días más tarde en Valencia, en la sede del sindicato de Comisiones Obreras, junto a la Vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea y responsable de Política Internacional del PCE Maite Mola; la coordinadora de la Federación valenciana de Izquierda Unida (EUPV), Marga Sanz; y el coordinador provincial de IUPV, Amadeu Sanchís. En las dos ocasiones, el público desbordó las salas.
La esencia del mensaje de Melenchon fue la misma. Partiendo de un lenguaje humanista, contrapuso los valores de la izquierda, de solidaridad, educación, igualdad, con los valores del capitalismo de competencia, violencia, muerte, angustia, para explicar que lo que estamos haciendo es luchar por un modelo de civilización. Frente al capitalismo que enseña a los padres a mirar hacia otro lado cuando pasan con sus hijos por delante de la gente que vive en la calle, Melenchon contrapropuso la fraternidad y contó que cuando en Francia se ven las mareas blancas y verdes recorriendo las calles españolas, los franceses saben que ese es su mismo debate. El líder francés subrayó que “la batalla es ante todo cultural” y en este punto recordó que el Festival de Cine de Cannes lo crearon y organizaron los obreros comunistas y socialistas de la Resistencia, que sabían que la “independencia comienza en la cabeza”.
Enemigo común,lucha global
De la misma forma explicó que estamos todos en la misma lucha, que hay que unir todo lo que sea posible unir porque el enemigo es el mismo para todos, y que por eso” lo que pase con Izquierda Unida nos afecta a nosotros, igual que lo que pase con Syriza”. Insistió en que la lucha es global y que para hacer frente a los ataque “tenemos que organizarnos”. Entendió que no es fácil combinar el movimiento social con una salida política, pero insistió en que hay que trabajarlo. Respecto al movimiento sindical argumentó que aunque el partido es una cosa y el sindicato es otra cosa, tenemos un horizonte común.
Melenchon se mostró absolutamente convencido de que las cadenas del neoliberalismo se romperán, como se rompieron en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Y previno que hay que estar listos “porque no se trata sólo de parar el neoliberalismo sino de tener una alternativa económica”.
El líder del Front de Gauche explicó que” gobernar no es suficiente si no se tiene también el poder popular, y éste hay que construirlo, como hizo Chávez en Venezuela, que bajó a la calle a defender el derecho del pueblo contra la oligarquía y supo concienciar políticamente a la gente”.
En un fantástico español, el eurodiputado recordó que el pueblo francés salió masivamente el pasado 5 de mayo a protestar contra las medidas de austeridad y a favor de un proceso constituyente para crear la VI República y habló de la gran cita de las elecciones europeas del próximo año, que permitirán un cambio en la correlación de fuerzas para trabajar por otra Europa. También alertó del mercado único trasatlántico, que se está cerrando entre Estados Unidos y Europa “en secreto” de espaldas a la ciudadanía y a sus representantes en las instituciones europeas. Para el líder francés, este tratado supone “una verdadera anexión de la Unión Europea por los Estados Unidos” y hay que hacer todo lo posible para impedirlo.
Cayo Lara, coordinador federal de Izquierda Unida, mostró, en el acto del Círculo de Bellas Artes, una radiografía de la situación del país tras la aplicación de las recetas de la Troika, que hace que vivamos “en la irracionalidad”: “Si tenemos más riqueza, ¿por qué vivimos peor?; si tenemos más tecnología, ¿por qué tenemos que trabajar más y en peores condiciones; si hay millones de casas vacías, ¿por qué cada vez hay más gente en la calle?. El líder de IU puso cifras al paro, al sufrimiento de los ciudadanos, y detalló los recortes y sus consecuencias, también señaló a los culpables y explicó la ilegitimidad y presunta ilegalidad –a partir de la financiación que desvela en la querella de los papeles de Bárcenas- del presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Cayó recordó que hace 5 años en España el paro era de 12%, y hoy es del 27%, una demostración de la excusa de la crisis para abaratar el mercado y desregularizarlo. Como último culpable señaló a la troika y llamó a la participación en la movilización del 1 de junio: “No queremos que la troika nos gobierne porque no les hemos votado, nadie les ha elegido y no queremos que nos roben la democracia”.
Maite Mola, en su intervención en Valencia, desmanteló las mentiras que alimenta la derecha, política y mediática, sobre la eterna división de la izquierda y su falta de alternativas. Puso al PIE como un ejemplo de que sí es posible y que funciona, además por consenso. En 9 años el PIE pasó de estar formado por 7 partidos de la izquierda europea a reunir a 37 partidos, entre miembros y observadores. Y como prueba de que hay alternativas al capitalismo, señaló a la izquierda que gobierna Latinoamérica, con un crecimiento que el propio FIM prevé será del 3 al 4%.
La vicepresidenta del PIE también introdujo dos retos que se plantea la izquierda en Europa. El primero sobre el debate del euro, ”no en los términos que querría el capitalismo, sino un debate abierto sobre si este modelo de Europa sirve o no sirve y si hay que refundarla”. El segundo sobre la cita de las próximas elecciones europeas en junio de 2014: “a la gente que se dedica a decir que Europa dice… y que Europa hace…, hay que recordarle que Europa somos todos, y Europa será lo que votemos”.
La Coordinadora de Izquierda Unida en del País Valencià, Marga Sanz, hizo un repaso de la situación de pobreza, exclusión, paro, recortes que vive España en general y en particular la Comunidad Valencia con un 29% de paro, y en el umbral de los desahucios. “Esta deuda no se puede pagar. Si dependiera de IU, esta deuda ilegítima no se pagará porque los pueblos no pueden cargar con los desmanes realizados por el capital financiero”.
Marga Sanz, desde el salón actos de CC.OO. en Valencia, igual que lo hizo Cayo Lara desde Madrid, no se limitó a denunciar la actuación tanto de la Troika Externa como de la troika interna, sino que plantearon la alternativa concreta y viable de Izquierda Unida para rescatar a las personas en lugar de rescatar a los bancos, y para crear empleo apostando por la rebeldía ciudadana y la refundación de Europa.
Marga recordó que los hombres de negro vienen todos los meses a España a ver cómo se cumple el compromiso de estabilidad y a decirnos qué tenemos que hacer. La coordinadora de EUPV llamó a la rebeldía democrática frente a la Troika y abogó por la organización de la clase trabajadora para que se empodere y decida sobre su futuro: “Trabajamos para unir a la izquierda, para hacer una izquierda cada vez más fuerte en el País Valenciano, en España y en Europa para que levante otra Europa desde sus cimientos (…) Tiene que iniciarse un proceso constituyente con una idea nueva de justicia, solidaridad e igualdad. Hay alternativas para esta Europa, que será la que construyamos entre todos”.
Con la idea del horizonte común compartido por partidos políticos y sindicatos, el Presidente del PIE, Pierre Laurent, y Alexis Tsipras, se reunieron en el Parlamento con Cayo Lara, con José Luis Centella y con el grupo parlamentario de Izquierda Plural para intercambiar experiencias y unir frentes de lucha. También lo hicieron con los líderes de CC.OO. y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, para tener información de primera mano sobre la situación española y trabajar juntos, a escala europea, sobre las posibilidades de construir un frente común contra las políticas neoliberales impuestas por la troika y abrir el camino para una mayor cooperación.
”NOS LEVANTAMOS CONTRA LA CLASE CAPITALISTA INTERNACIONAL”
La manifestación del 1 de junio “Pueblos Unidos contra la troika” hizo un repetido llamamiento a la unidad en todos los frentes: unidad de mareas; unidad de los pueblos a escala internacional; y unidad entre los partidos políticos, los movimientos sociales y las fuerzas sindicales, porque como dijeron al concluir la manifestación, hay que estar todos juntos en esta lucha. La idea se repetía en las pancartas y las intervenciones con las que concluyó la manifestación: “Nos levantamos contra la clase capitalista internacional”, “Sólo si resistimos juntos ganaremos la batalla”, “Los pueblos unidos jamás serán vencidos”, “La troika nos mata”, y cómo no, “¡Que se joda la troika!”, en portugués y en castellano.
La unidad de las mareas estaba allí: la blanca de la sanidad, la verde de la educación, la naranja de los servicios sociales, la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, y la de afectados por las preferentes. También la unidad internacional de los pueblos, con banderas de Front de Gauche francés, el himno de la revolución de los claveles y una movilización que replicó en 13 países: Portugal, España, Grecia, Italia, Holanda, Irlanda, Bélgica, Inglaterra, Francia, Alemania, Austria, Suiza y Croacia.
Las reivindicaciones del manifiesto coinciden con lo que el PCE e Izquierda Unida vienen trabajando desde hace meses. Y así lo expresaba la pancarta de Izquierda Unida, sostenida, entre otros, por Cayo Lara, Alexis Tsipras y Willy Meyer: “No debemos no pagados”.







