Crónica del XIX Congreso del PCE

El Partido de la clase trabajadora llama a la rebelión democrática

El PCE se reafirma en su ‘no’ rotundo a facilitar una transición pactada de la monarquía.

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Foto: José Camó

Si hay una palabra en la que coincidan los asistentes al XIX Congreso del Partido Comunista de España esa es serenidad. Serenidad como ausencia de debates ya superados por el Partido y madurez para debatir cuestiones tan trascendentales en este momento para el pueblo trabajador como el modelo de la Europa del euro, la transición emprendida por el bipartidismo monárquico, el papel del Partido en los diferentes frentes de lucha o el impago de la deuda.

Serenidad sinónimo de confianza en la consolidación de un proyecto que pretende abordar de frente los problemas que acucian al pueblo trabajador. Y quizás como un preludio de la madurez que sobrevoló en todo momento el madrileño auditorio Marcelino Camacho, en la céntrica sede regional de las CCOO, asumió la presidencia del XIX Congreso la consejera de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, Elena Cortés.

Arrancó el XIX Congreso del PCE con un recuerdo en el 24 aniversario de la muerte de Pasionaria, cuya familia no faltó a la cita, mientras el auditorio se preparaba para asistir al debate sobre el informe de gestión que contó con el apoyo de la práctica unanimidad de los convocados (un 95% a favor) en un relato realizado por José Luis Centella enmarcado en la guerra emprendida por la Troika y el papel del Partido en el conflicto a los largo de los 4 años.

En esta misma línea, los máximos responsables de las CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, presentes en el acto inaugural, intervinieron para aportar la visión de las centrales sindicales sobre el momento de excepcionalidad política y donde fueron especialmente críticos con las perspectivas positivas del Gobierno central sobre la deriva económica. El máximo responsable de las CCOO se preguntó sobre si “¿quieren que nos felicitemos por el éxito del rescate a España?, ¿felicitarnos por haber nacionalizado las pérdidas de la banca a cambio de la pérdida desmedida de nuestros derechos?” y advirtió que “no es la economía sino la ideología del PP”.

Ruptura con el modelo de la Europa del euro

El elemento que más ha trascendido de este Congreso sin duda ha sido la posición unitaria con respecto a la definición que se hace de la Unión Económica y Monetaria y de la que el Partido afirma que “no es una imposición de unos estados sobre otros”, sino “un proyecto compartido en beneficio del capital en todos los países miembros”. El trabajo de la ponencia permitió abordar un consenso en el PCE sobre la política de la UE que se diagnostica como “un sistema de relaciones de interdependencia entre oligarquías y de dominación hacia sus respectivos pueblos y el euro es el lubricante que facilita la competencia entre capitales”. Con esta diagnosis, el Partido tras el Congreso entiende que la única alternativa en beneficio de los pueblos es la apuesta estratégica por la ruptura tanto de la Unión Europea como del euro y aboga por la ruptura con las normas de la Unión. Así, toman protagonismo las políticas que generen alianzas en Europa y que cambien las reglas de juego: el impago de la deuda ilegítima, un sector financiero público o su nacionalización, la restricción del movimiento de capitales o la creación de impuestos sobre el mismo, son algunas de ellas. Será en el otoño de 2014 cuando el PCE celebre la Conferencia Económica bajo el título “Alternativas desde el sur a la Europa del Euro” y que prevé tratar, además de la alianza de los países deudores, el programa económico del PCE frente a la UEM.

Tal y como expresó José Luis Centella en el cierre del debate del informe de gestión “la única salida aceptable de Europa es la confrontación con la Troika y avanzando en la unificación territorial”. Las críticas al “desmontaje encubierto” de los elementos sociales de la Constitución, que tras años de gobiernos del bipartidismo han ido modificándola para ponerla al servicio de la Troika y de los bancos, la América Latina y el proceso emancipador como ejemplo a seguir desde el análisis diferenciado de las realidades socio-económicas o cómo la disyuntiva española ‘fascismo-democracia’ pasa irremediablemente por abordar la disyuntiva ‘bipartidismo-proceso constituyente’ fueron algunas de las múltiples coincidencias en las intervenciones que se sucedieron en el escenario del Marcelino Camacho.

“La unidad de la clase tiene que hacerse en un sindicato de clase”

En lo organizativo tomaron especial relevancia los debates relacionados sobre el trabajo de las agrupaciones de base y la cuestión de la solidaridad interna a la hora de abordar las finanzas y en el plano sindical se coincidió en la necesidad de seguir apostando por el sindicalismo crítico en CCOO. “El sindicato nos necesita y debemos pasar a la ofensiva desde la ideología y la política, también desde el sindicalismo”, afirmó Centella en el segundo asalto que cerraba el informe de gestión aunque, como era natural, posteriormente volviera a ser motivo de debate la idoneidad de mantener a CCOO como sindicato de referencia. “No hay tesis que demuestre que dividiendo a la clase trabajadora en más sindicatos se consigue más. La unidad de la clase tiene que hacerse en un sindicato de clase, en una sola organización de clase”, justificó posteriormente el responsable de defender las tesis políticas sobre la acción sindical, Paco Figueroa.

Referente feminista internacional: Movimiento Democrático de la Mujer
“Es el momento del Movimiento Democrático de la Mujer. O lo hace este Partido o no lo va a hacer nadie” advirtió el secretario general saliente para hacer autocrítica sobre el propio discurrir de la jornada de gestión, el viernes, en la que, de la veintena de oradores que se sucedieron en el atril, tan solo dos fueron mujeres: Concretamente Elena Cortés desde su papel como presidenta del Congreso y la secretaria general de la Unión de las Juventudes Comunistas de España, Anabel García. “Afortunadamente las Juventudes Comunistas nos marcan el camino para el futuro” sentenció Centella en una autocrítica muy saludada por el anfiteatro.

Charo Gálvez, presente
Uno de los momentos más emotivos del Congreso vino de la mano del secretario general andaluz, José Manuel Mariscal con un discurso que le sirvió de alegato contra el patriarcado y que levantó el aplauso fervoroso de la grada al recordar a Rosario Gálvez (Charo), compañera del Partido en Málaga, recientemente asesinada por su ex pareja.

Amnistía y lesa humanidad

Otro de los debates de consenso que se saldó gracias al trabajo de síntesis de la ponencia fue el relativo a la declaración de nulidad del artículo de la Ley de Amnistía que justifica la situación de impunidad de los delitos de lesa humanidad del franquismo. Con una transaccional coincidente con las valoraciones de la ONU que exhortan a España a investigar “de manera exhaustiva e imparcial” las desapariciones forzadas, “independientemente del tiempo transcurrido y aunque no se haya presentado ninguna denuncia”, lleva al PCE a apostar por eliminar los obstáculos a las investigaciones, en particular la interpretación de la Ley de Amnistía de 1977.

Llamamiento a la mayoría social trabajadora para una rebelión democrática

La defensa de la democracia en esta situación excepcional, a través de la movilización del pueblo trabajador fue el mensaje lanzado en la declaración política del PCE en el XIX Congreso y con el que queda negro sobre blanco la apuesta de los comunistas por un proceso constituyente y con la que el PCE se reafirma en su ‘no’ rotundo a facilitar una transición pactada de la monarquía. Así, en tres puntos muy concretos, el manifiesto recoge la necesidad de una auditoría ciudadana de la deuda pública y la ruptura con la Troika; la defensa de la democracia local frente a la reforma de Rajoy contra los ayuntamientos democráticos; y la necesidad de frenar las tesis populistas y fascistas por lo que se considera “urgente” responder con medidas para fiscalizar la política. Algunas de estas medidas pasan por la creación de un consejo social y democrático que vigile los programas electorales; la limitación de gastos en la campaña electoral; y los revocatorios de cargos públicos y políticos.

Así, el Congreso el PCE deja clara su apuesta por la unidad de la izquierda española que “tiene que crecer como movimiento político y social para disputar la hegemonía para avanzar hacia el socialismo y el comunismo” y abre un nuevo periodo en el que el secretario general seguirá siendo José Luis Centella, tras recabar la única lista presentada al Comité federal y encabezada por él mismo, un 88,4% de apoyo del Congreso.

El congreso reconoció el trabajo de los y las camaradas de trabajan y colaboran con Mundo Obrero y con la Secretaria de Comunicación que con los pocos recursos con los que se disponen y su esfuerzo militante hacen posible que la política del PCE esté todos los meses en la calle y en la red.

Con su discurso de cierre se clausuraba un cónclave que ha sido hervidero de saludos e intervenciones, además de los sindicatos de clase, de organizaciones internacionales hermanas, sociales como las de la lucha por la vivienda digna, el mundo de la cultura, organizaciones políticas del entorno de Izquierda Unida e históricos dirigentes de la izquierda comunista que confluyeron y participaron de los debates del Congreso. Muy aplaudida fue la presencia de Josefina Samper, Amaya Ruiz Ibárruri, Vicenta Camacho y Aitana Alberti León quien sirvió para homenajear a la escritora Maria Teresa León. Otro de los homenajes recayó sobre la figura de Domingo Malagón, el falsificador de pasaportes del Partido Comunista de España durante la clandestinidad y a cuya familia se le entregó en el Congreso la copia del pasaporte de Malagón que obraba en poder del Partido.

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