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Cárcel de Palencia, ‘lugar de Memoria’

El manifiesto hecho público ante las puertas de la antigua cárcel por los expresos pide algo tan normal en un país normal, como que el edificio sea convertido en un “centro cultural y lugar de la memoria antifranquista”.

“Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia.”
José Saramago

En este contumaz vaciado político e ideológico al que nos está sometiendo el partido que sustenta al Gobierno de Rajoy, ahora le ha llegado el turno a la antigua cárcel de Palencia, donde a modo de provocador despropósito se quiere instalar un museo policial, justo lo contrario de lo que cualquier país europeo consideraría para un ‘lugar de Memoria’, y que perfectamente podría llevar el nombre de quien fuera uno de sus moradores más conocidos, Miguel Hernández.

La cosa parte, al alimón, del director general de la Policía, Ignacio Cosidó (que fue diputado y senador por aquella provincia), y Alfonso Polanco, alcalde del PP al frente del Ayuntamiento de la ciudad, ellos dos son las egregias figuras que han parido la idea de convertir la emblemática cárcel palentina, símbolo de la represión franquista durante el alzamiento faccioso de 1936 y los casi 40 años de dictadura, en el Centro Histórico del Cuerpo Nacional de Policía ‘Rafael del Río’.

Por otra parte, el asunto del centro penitenciario castellano nos viene a rememorar, a guiso de precedente cercano, momentos y luchas que tuvieron lugar a propósito de la cárcel de Carabanchel, especialmente en el periodo comprendido entre 1998 cuando cerró sus puertas tras 55 años de funcionamiento, hasta que comenzó su derribo el 23 de octubre de 2008, como parte de un plan avalado por el entonces presidente Aznar y que, a la postre, era impulsado por su ministro del Interior, Mayor Oreja. Un plan que, ya de entrada, contó con la oposición de las asociaciones de vecinos que reclamaban el uso del terreno para la construcción de un hospital, servicios públicos, así como la paralización del derribo de la antigua prisión y la conservación de los elementos más significativos del edificio.

Tomó cuerpo la ‘carabanchelada’ y pronto las asociaciones vecinales, organizaciones de defensa de la memoria histórica de la lucha antifranquista y personas de diversos ámbitos sociales y culturales formaron una plataforma para la creación de un ‘Centro para la Paz y la Memoria en la antigua Cárcel de Carabanchel’, según llegó a proponer el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en mayo de 2008. No obstante, visto lo visto, no parece que la memoria histórica constituya una motivación que ilusione a la “derechona”, quizá por ello en 2002 el ayuntamiento de Madrid autorizó al ministro del Interior, Mariano Rajoy Brey la construcción de una comisaría, de la Brigada de Extranjería, y del Centro de Internamiento de Extranjeros… ¿Será este el ejemplo seguido por Ignacio Cosidó y Alfonso Polanco?

Ante el enorme disparate que se quiere cometer en Palencia, ya se ha puesto en pie un frente amplio opositor nucleado en torno a expresos políticos confinados en el antiguo penal durante la dictadura franquista, numerosos colectivos y sectores ciudadanos de Palencia y de otras ciudades, así como desde el ámbito político con la posición que de forma decidida y valiente mantiene Juan Gascón, concejal de Izquierda Unida, quien llegó a proponer al Ayuntamiento de Palencia que se conservara una celda como símbolo de la represión con el nombre de Miguel Hernández, pero “nos denegaron esta propuesta porque decían que abría heridas”, se lamenta Gascón. Para enfrentar esta afrenta un grupo de expresos que se integran en la Asociación La Comuna, se reunieron en esa ciudad el 26 de septiembre, convocados por el debate social generado en torno al destino de su antiguo centro de reclusión y para expresar su rechazo a esta iniciativa, que no solamente intenta invisibilizar la función represora del edificio durante el franquismo, sino que además, ofende la memoria de las víctimas de dicha represión.

El manifiesto hecho público ante las puertas de la antigua cárcel por los ex presos pide algo tan normal en un país normal, como que el edificio sea convertido en un “centro cultural y lugar de la memoria antifranquista”. ”No hace falta recordar que la policía era el instrumento principal de la dictadura para sojuzgar a la población y perpetuarse. Ni es necesario insistir en que nuestras autoridades e instituciones se han negado hasta ahora a reconocer y reparar los crímenes cometidos por los cuerpos represivos franquistas”, señala un fragmento del manifiesto, que también reclama un espacio donde poder recordar la lucha por una España democrática. “El único lugar que debería tener la Policía en este centro es un rinconcito donde aparezcan el nombre de los policías que han torturado a presos por sus ideas políticas“, señala Luis Roncero, uno de los expresos.

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