“La cultura es otra forma más de intervenir en la realidad”. Con esta frase, Eva Fernández, una de las participantes en el coloquio Cultura de asalto. El marxismo y las relaciones entre la acción política y la cultura, nos explica una de las máximas del marxismo: todo es política.
Es a través de las palabras donde mejor han ilustrado este problema. “¿Qué significa democracia? No será lo mismo para un comunista que para un liberal”, meditaba Toni Esteban, periodista y bibliotecario. “Las palabras tienen un valor revolucionario, la cuestión es quién ocupa el lugar dominante en su construcción.”, recordando a Lenin, que ya nos avisaba con su ¿libertad? ¿Libertad para quién?
En este sentido, Fernández ha criticado la concepción que tenemos de “cultura”. Nadie está incapacitado para crear una obra artística. El problema es que el mercado es quien determina lo que es y lo que no, en lugar de una construcción colectiva y por tanto democrática.
La parte final del coloquio se ha dedicado a cómo articular esa contracultura que dispute el sentido de las cosas para intervenir en la realidad, haciendo hincapié en la creación de comunidades y redes culturales en los espacios comunes en los que militamos o hacemos política.






