El sábado 17 de octubre una manifestación, que salió de la sede del Parlamento Europeo, recorrió las calles de Bruselas clausurando tres días de movilizaciones en la capital belga, en la que ciudadanos de más de 10 países europeos y más de 300 organizaciones se reunieron para exigir un giro radical en las políticas de la Unión Europea. Con el lema “Contra la austeridad, el TTIP y la pobreza, construyamos otra Europa”, la manifestación puso el broche final a las Euromarchas que iniciación su andadura el pasado 31 de septiembre con cuatro columnas que salieron de España, Portugal, Irlanda, Grecia y de los países nórdicos y pasaron por Francia y Alemania, entre otros.
El Partido de la Izquierda Europea (PIE) apoyó desde el principio esta iniciativa de diversos movimientos sociales y organizaciones políticas y sindicales para hacer una acción conjunta de los pueblos de Europa en contra de la política de austeridad de la Unión Europea y de los Tratados de libre comercio TTIP y CETA. Por eso, además de participar en todos los talleres, se unió a la manifestación con sus banderas y con su pancarta en contra del TTIP y “por la democracia, los servicios públicos y sociales”, como también lo hicieron miembros, dirigentes y eurodiputados de algunos de sus partidos.
Desde la noche del 15 de octubre, hasta el mediodía del 17 se sucedieron diferentes talleres en los que se debatió sobre la deuda y el quién debe a quién y sobre la inmigración y su utilización para bajar los salarios y dividir a la sociedad elevando la xenofobia y el poder de la extrema derecha. También se habló del cambio climático y cómo el TTIP afectará a los derechos laborales, los derechos sociales y la propia democracia con el ISDS y el poder de las trasnacionales. En los diversos talleres se analizó la situación, se dieron alternativas y se lanzaron iniciativas que se seguirán trabajando, como la propuesta lanzada por el griego Nasos Iliaopoulos, responsable de la secretaría de empleo de Syriza, de iniciar una campaña europea en defensa de los derechos de los trabajadores “no desde la solidaridad sino desde la lucha en común, porque nos afecta a todos”.
Frente a la falta de democracia se habló de las alternativas, que según se dijo “no están en las habitaciones cerradas donde se firman los acuerdos sino en nosotros, en la sociedad abierta, en los movimientos sociales, los sindicatos y en los partidos políticos que reivindican, demandan, luchas por la democracia y los derechos de los pueblos”. De hecho, el objetivo de estas iniciativas europeas es “la creación de nuevas formas de coordinación y de lucha, para que Europa no sea dirigida por una minoría de la oligarquía sino por la mayoría” según de apuntó en las conclusiones, en las que se identificó al neoliberalismo como el enemigo a combatir.
La noche de viernes se celebró un mitin político en la Universidad Libre de Bruselas, en el que con el nombre de Después del “golpe de Estado del 13 de julio”, ¿qué alternativas a la austeridad?, se abordaron diferentes cuestiones, desde el significado de las palabras democracia y soberanía en la UE y en la zona Euro, a cómo afrentan la austeridad los movimientos sociales y qué se puede hacer desde la política para salir de la austeridad. Susan George, Ronald Janssens del Instituto Europeo de Sindicatos, y representantes de Blockupy, del Comité Europeo de la Leche, de la Coalición Internacional de Sin Papeles, de las Euromarchas, de Podemos y el co-presidente del Grupo de los Verdes fueron algunos de los que tomaron la palabra.
La Eurodiputada por Izquierda Unida, Marina Albiol, fue una de las invitadas a hablar de la acción política para salir de la austeridad. Empezó definiendo la austeridad como la transferencia masiva de los recursos públicos sobre todo sociales, para ponerlos al servicio de los intereses privados, de los ricos. Dijo que son políticas inherentes al capitalismo, que necesita crear nuevas esferas de negocios, y lo hace con la privatización de los servicios y con el TTIP, con el que crean nuevas normas que les permitan revertir los avances sociales y quitar obstáculos para continuar privatizando los servicios públicos y explotando el planeta. Argumentó que en Europa hay 123 millones viviendo en pobreza y lo hacen no por un problema de escasez sino por un reparto injusto de los recursos.
Albiol explicó que pretender un cambio dentro del capitalismo no funciona, que ya lo intentó la socialdemocracia y fracasó. “La alternativa es una economía socialista, poner los sectores y los recursos estratégicos en nuestras manos, bajo control democrático y social, para garantizar pan, techo y trabajo” Añadió que la alternativa a este modelo de UE no puede volver a cerrarnos en nuestras fronteras, sino que “la crisis nos da la oportunidad y el reto de construir un proceso constituyente europeo”.
El sábado también fue una jornada de movilizaciones contra el TTIP en toda Europa. En Alemania la fecha se adelantó una semana y el pasado 10 de octubre la convocatoria consiguió reunir en Berlín a más de 250.000 manifestantes rechazando el Tratado de Libre Comercio. Una campaña en la que participa el PIE.







