Unidos frente a los golpes de Estado blandos imperialistas en América Latina

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Heinz Bierbaum, Javier Couso, Mario Isea y Maite Mola en la Fiesta del PCE | Foto: Gema Delgado

La vicepresidenta y responsable de política internacional del Partido de la Izquierda Europea (PIE), Maite Mola además de adjunta a la Secretaría General del Partido Comunista de España, fue la maestra de ceremonias del coloquio que la Fiesta del PCE dedicó a las nuevas formas de imperialismo y los golpes de Estado blandos, con Venezuela como protagonista.

En el coloquio, rebosante de público, participaron el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España, Mario Isea, el responsable de Política Internacional de Die Linke, Heinz Bierbaum, miembro también de la ejecutiva del PIE, y el eurodiputado de Izquierda Unida Javier Couso, miembro de la comisión de internacional de IU y vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo.

Heinz Bierbaum, hizo un llamamiento de solidaridad con Maduro, en unos momentos difíciles en que la presión de las fuerzas del neoliberalismo se agrava con la caída del precio del petróleo. El responsable de internacional de Die Linke estuvo en marzo en Venezuela con una delegación alemana. Allí visitó las comunas, “que es una forma de dar poder al pueblo”, además de una “experiencia muy positiva para nosotros a la hora de construir el socialismo del siglo XXI” y se quedó impresionado por la lucha llevada a cabo contra la pobreza para mejorar las condiciones de vida de mucha gente.

Fueron aquellas semanas en las que Obama declaraba emergencia nacional en su país por considerar a Venezuela un riesgo para la seguridad de los Estados Unidos. “Aquello fue un ataque imperialista contra la revolución bolivariana y otra forma de hacer política para la gente. Lo que Venezuela representa es un riesgo para la continuación de las políticas neoliberales de los Estados Unidos” y para su hegemonía en el continente. “Venezuela es muy importante para toda América Latina y todos los movimientos de liberación. Y también para la izquierda europea” apuntó Bierbaum. “Como izquierda europea estamos muy interesados en estrechar relaciones con los gobiernos socialistas de liberación porque tenemos una lucha común contra el neoliberalismo”.

“Venezuela es un pivote estratégico en la región, porque tiene petróleo y porque puede demostrar que la configuración regional puede cambiar, como lo han hecho con la construcción de la CELAC, UNASUR y el ALBA, entre otros. Por eso quieren acabar con ella” increpó Javier Couso, quien recordó también los procesos desestabilizadores contra Argentina, Ecuador, Bolivia y otros países del continente. Aseguró que desde 2002 Estados Unidos ha realizado más de 300 intervenciones en la zona. Una política agresiva que repite en Europa con las maniobras de la OTAN, mirando hacia Rusia, e indicando a China que el Mediterráneo y Africa son suyos.

El eurodiputado de IU denuncia la posición colonialista que desde España se tiene con Venezuela, donde los informativos la tratan “como si Venezuela fuera una provincia de España”, y donde Felipe González, “el señor X de un GAL que enterraba a gente con cal viva”, declara que Maduro respeta menos los derechos humanos que lo respetaron Pinochet y Franco, olvidando que en España hay más de 100.000 desaparecidos enterrados en las cunetas. Un Felipe González que defiende a un golpista como López, implicado en el intento de un golpe de Estado que planeaba “bombardear no sólo el palacio presidencial sino también Telesur”.

Couso, que confesó que la única vez que ha tenido amenazas de muerte ha sido por defender a Venezuela, pidió “que no nos tiemblen las piernas por defender a un país y a una revolución como la de Venezuela. Los principios no se abandonan porque perderíamos nuestra identidad”.

Los golpes comienzan con las grandes mentiras

Maite Mola, antes de presentar al embajador de Venezuela, también tuvo palabras para Felipe González “que vive del petróleo y de las acciones de las multinacionales energéticas y encima critica a Venezuela”. Y también para Mariano Rajoy: “No se puede permitir que un presidente de un gobierno democrático defienda a la mujer de un golpista y salga en los medios paseándose con ella, porque es un ataque a la soberanía de un país democrático”.

“La guerra continuada del capitalismo es insaciable” exhortó el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España, Mario Isea. “Los golpes militares cambiaron por los de nueva generación que comienzan con grandes mentiras, como en Iraq, confesadas” que han dejado miles de muertes pero impunes”.

Isea argumentó cómo con las campañas de descredito y satanización que se hacen contra de cualquier líder revolucionario de América Latina, se insulta a los pueblos que eligieron democráticamente a esos líderes porque creen en ellos y en sus programas de transformación. Lo hicieron con Chávez, con Fidel y lo hacen con Evo, Correa, Maduro y Diosdado. “Los golpes blandos se instrumentalizan para que los gobiernos que ganaron democráticamente se derrumben”.
El embajador también denunció el ataque económico sin precedentes que vive Venezuela, con la desaparición de productos. Igualmente criticó el silenciamiento de los avances sociales en educación, sanidad, vivienda, integración de los indígenas, de la seguridad energética y del desarrollo al servicio de la gente. Habló de la solidaridad, la complementariedad y la cooperación al margen del esquema tradicional de Estados Unidos, con todos los países de América Latina trabajando juntos en la CELAC.

La clave, según el embajador, está en la respuesta a la siguiente pregunta: ¿A qué se dedica la riqueza colectiva, al rescate de los pueblos y de la gente o al rescate de los bancos?
Frente a esta guerra sucia que tiene a su servicio a las grandes empresas de comunicación, el diplomático venezolano insistió en la importancia de dar la batalla para democratizar la información. En el transcurso del debate se puso como ejemplo las buenas experiencias de Telesur y Rusia Today, entre otras. También se abogó por la utilización de los derechos humanos como arma para impedir la intervención internacional.

Finalmente, se debatió sobre el intento de construir un mundo multipolar, concluyendo que éste sólo sería posible cuando se respete la soberanía de los pueblos.

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