Obra: El mercado es más libre que tú
Autor: A tiro hecho
Intérpretes: Yarima Osuna, Paula Romero, Margarita Mateos, Carla Chillida, Don Rogelio J.
Directoras: Carla Chillida y Maite Bacete
Compañía: A tiro hecho
Función: Teatro del barrio (Madrid) el 4 de marzo de 2016
Probablemente una de las escasas propuestas de teatro político que se pueden ver actualmente en España, este montaje, que utiliza las acciones físicas, procedimientos no narrativos en el tratamiento de algunos temas y un conjunto variado de dispositivos artísticos (música en directo, proyecciones visuales, etc.), intenta presentar los efectos que el TTIP, y en general los tratados de libre comercio impulsados básicamente por los EEUU, tienen en nuestras vidas cotidianas y en el desarrollo de los países y de los pueblos. Y esa es, paradójicamente, su gran virtud y su gran defecto: establecer un tema complejo como objeto de análisis pero limitarse a enunciar simplemente mediante recursos paródicos y grotescos, enardecidamente, los mecanismos de dominación que este tratado implica. Virtud, porque se atreve a abordar un asunto estructural sin someterlo a una convencional concreción; defecto, porque no va más allá de lo que ya se conoce. Y esto se produce porque en lugar de centrarse escénica y discursivamente en el objeto elegido, el mismo acaba siendo una excusa para plantear otros asuntos que están en la problemática de nuestro tiempo pero que no derivan directamente del Tratado sino del capitalismo mismo, como la escena sobre el consumo que presenta las contradicciones del mismo afectando al cuerpo de uno de los personajes. Esto tiene consecuencias: por ejemplo, escénicamente una lucha física entre un ser humano y Mickey Mouse es sumamente expresiva pero no significativa. Para que lo fuera tendría que habernos mostrado cómo funciona y afecta socialmente el mundo Disney. Hubiera bastado con recurrir al clásico texto de Mattelart y Ariel Dorfman Para leer el Pato Donald. Esto sucede así con la mayor parte de las escenas: siendo de una gran intensidad, y estando enmarcadas muchas de ellas por una banda sonora determinadamente beligerante, son, por el contrario, mínimamente explicativas, a veces –incluso- recurriendo a lugares comunes (como la que se dedica a la educación).
La fuerza del montaje se sostiene en el uso extremo del lenguaje corporal por parte de las actrices, pero, por el contrario, la cantidad de imágenes dispersas difuminan el alcance de la obra para convertirla en un grupo arbitrario de procedimientos, recursos e ideas. Se confunde así mercado capitalista y EEUU, afirmación con demostración, valor opositivo con valor propositivo. Las escenas, al sucederse sin articulación, disminuyen la capacidad de resistencia política de la obra.
El mercado es más libre que tú sigue el modelo de un moderno teatro de atracciones que puede ser interesante para un público acostumbrado al drama y a la comedia divertida: así se plantea su trabajo escénico estableciendo secuencias escénicas que dan un poco de humor, otro poco de emoción, algo más de angustia y algo menos de indignación, siempre confrontadas con enunciados políticos.
Es importante decir que este montaje, a pesar de los reparos que podamos ponerle, no deja de mostrar las posibilidades que tiene el teatro de presentar una escena crítica, capaz de tomar a su cargo los problemas de nuestro tiempo y de esbozarlos escénicamente. Si los montajes que vengan, de este u otros grupos, no pasan a definirlos, el esfuerzo del grupo habrá sido en vano.







