Película El olivo, de Iciar Bollaín

El alma no tiene precio

Todo se compra, todo tiene su precio. Incluso, todos tenemos un precio, se pretende por todos los medios hacernos creer.

Título original: El olivo
País: España-Alemania2016
Directora: Icíar Bollaín
Guión: Paul Laverty
Música: Pascal Gaigne
Fotografía: Sergi Gallardo
Intérpretes: Javier Gutiérrez, Anna Castillo, Pep Ambrós, Manuel Cucala, Miguel Ángel Aladrén
Distribuidora: EOne films
Fecha de estreno: abril 2016

En tiempos como los que vivimos que una película lleve implícita la conclusión que se expresa en el título de este comentario resulta muy saludable y gratificante. El dúo Icíar Bollaín –directora- y Paul Laverty –guionista- nos regalan un emotivo cuento moral repleto de enseñanzas que no tienen la pretensión de tales, pero se desprenden irresistiblemente del encuentro genuino entre unos intérpretes en estado de gracia y unos personajes que rezuman verdad por todos sus poros.

Todo se compra, todo tiene su precio. Incluso, todos tenemos un precio, se pretende por todos los medios hacernos creer. Se olvida, deliberadamente o no, a aquellos que desmienten con su conducta (son miles, millones tal vez) tal falacia. El olivo nos ofrece uno: el abuelo que no quiere vender el árbol milenario al mejor postor; el abuelo que se sume en una tristeza insuperable cuando sus hijos le obligan a hacerlo. En esa resistencia numantina encontramos el mejor de los ejemplos de lo que nos está pasando, de manera más acentuada en estos tiempos de miseria moral y empobrecimiento forzado por los poderos económicos y políticos: si asumimos la ideología impuesta vendemos nuestra alma al diablo. Y en la tenacidad de su nieta, dispuesta a todo para hacer retornar el olivo a la tierra en la que dio frutos y gozo estético durante siglos a quienes lo contemplaron, convencida de que es la última posibilidad para devolver la vida y la alegría a su abuelo, tenemos la referencia de una lucha imprescindible.

Es una lucha que no repara en cálculos de coste, que no se detiene ante la imposibilidad lógica de conseguir su propósito, es la lucha del idealismo, del amor incondicional hacia su yayo, contra la todopoderosa empresa alemana que compró el olivo y se lo llevó para convertirlo en un logotipo falsificador de su verdadera naturaleza depredadora.

Para que la historia funcione y alcance toda la intensidad emocional que consigue alcanzar requiere de buenos actores y la mano de una directora actriz, como Icíar Bollaín se hace notar. La joven Anna Castillo, un diamante en bruto, nos deja anonadados en su primer papel importante. Y Javier Gutiérrez, en el papel de “Alcachofa”, el tío de la muchacha, inocente, generoso, engañado y perdedor, da un recital interpretativo absolutamente descomunal pese a que su papel sólo le ofrece protagonismo avanzada la historia. Si el año pasado conquistó un Goya por su torticero policía en La isla mínima (Alberto Rodriguez, 2014), en esta ocasión se crece hasta el infinito con el derroche de humanidad que le confiere a su entrañable hijo del anciano. Si mereció un Goya, hoy merece dos.

Criticado con frecuencia durante los viejos tiempos de colaborador de Ken Loach, por una supuesta tendencia a la simplificación del militante izquierdista, Paul Laverty sabe manejar con maestría los hilos del melodrama y combinarlos sin derroches con la vocación inconformista de su personaje. Su libreto le deja a su compañera Icíar Bollaín un material delicioso para que luzca su probada capacidad de dirección de actores y su exquisita sensibilidad para desvelar la grandeza de las cosas pequeñas pero auténticas, pedazos de vida a veinticuatro imágenes por segundo.

RECOMENDACIONES

ANOMALISA. Charlie Kaufman, Duke Johnson, 2016. Un brillante y preciosista relato de animación, una pesadilla existencialista, un cuento que bien podría haber escrito Kafka de haber vivido en nuestro tiempo. Una joya.

KIKI, EL AMOR SE HACE, Paco León, 2016. No está tan inspirado Paco León con este manual de consulta de parafilias, divertido y sandunguero, cachondo y didáctico a la vez, pero un poquito escaso de fuelle y consistencia.

O LOS TRES O NINGUNO. Kheiron, 2015. ¿Luchar contra el Sha de Persia y contra Jomeini y contarlo en tono de fábula jovial y chistosa? Pues sí, el humorista francés de origen iraní cuenta así la vida de sus padres. Y no pierde ni ingenio ni fuerza dramática.

EL RENACIDO. Alejandro Iñárritu, 2016. Si aún no han visto la última obra maestra del director mejicano seguramente estarán a tiempo de hacerlo en pantalla grande (imprescindible). El Oscar a Leonardo di Caprio, indiscutible.

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