Tras el fracaso de la insurrección alemana de 1921, Lenin reflexionó sobre la necesidad de dar un viraje estratégico que expresó de la siguiente manera: “Hay que terminar con la idea del asalto para reemplazarla por la del asedio”.
Desde esa concepción de “viraje”, del 29 al 31 de agosto el PCE realizó un Encuentro Ideológico en el que se reunieron más de 60 cuadros políticos de prácticamente todas las federaciones, cuyo objetivo central pretendía afrontar un debate dirigido a responder una pregunta: ¿En qué momento de la fase política estamos?
El debate partió de una tesis, desde la que se entendía que la irrupción en el plano institucional del movimiento de protesta social ha sido significativa pero no definitiva para lograr un vuelco en la correlación de fuerzas. El debilitamiento del bipartidismo se dio en un contexto donde las clases dominantes del capitalismo español presentaban evidentes signos de desgaste, pero la experiencia posterior ha demostrado cómo dichos sectores atesoran la fuerza suficiente para protagonizar reacciones tan espectaculares y efectivas, como la coronación exprés del nuevo Rey o la creación e impulso de Ciudadanos en tiempo récord, hechos en los que se puede situar el inicio de la recuperación de la iniciativa política por parte de las clases dirigentes españolas.
Las viejas clases rentistas y el empresariado transnacional español, junto a sus aliados en Europa, mantienen una apreciable capacidad de reacción y de influencia social a pesar de las políticas de austeridad y la corrupción, realidad que hace pensar que desde el PCE nos debemos preparar para pasar de “la idea del asalto a la idea del asedio”.
Al partir de la “tesis del asedio”, una parte de los debates del Encuentro se centraron en plantear dos escenarios concretos y cuatro hipótesis de trabajo. El primer escenario, considera el capitalismo global como el marco central de referencia para abordar el análisis de nuestros problemas nacionales. Desde esa perspectiva, nos encontraríamos en el momento descendente de la fase neoliberal que se caracterizaría por una tasa de ganancia reducida y un freno a la acumulación, al menos en los países capitalistas avanzados. Es decir, en el horizonte nos encontraríamos con la posibilidad de una nueva transición en el sistema capitalista mundial, la cual marca un escenario de inestabilidad y, sobre todo, de declive que afecta en especial a la UE, verdadero marco sustentador del capitalismo español y sus clases dominantes. De esta forma, la inestabilidad de la UE evita que se cierre, por completo, la crisis de régimen en España.
El segundo escenario, resultado del anterior, se centró en analizar los conflictos centrales que se derivan de la salida que la burguesía española ha dado a la crisis. Desde esta perspectiva, se estudió con detalle cómo las contradicciones que se derivan de la especialización de España como economía de servicios basada en el monocultivo del turismo, es un modelo que solo se sustenta en torno a una formación social marcada por la precariedad y el paro estructural y en la desarticulación territorial, realidad que tiene en los barrios obreros el ámbito principal donde reside en gran parte el “nudo” principal de las contradicciones de la inserción de España en la globalización.
Según este escenario, la especialización turística y la concentración de los recursos en el llamado “Arco mediterráneo”, trae como consecuencia un modelo donde el excedente empresarial se deriva de extracción de plusvalía absoluta (incremento de jornada y ajuste salarial) y de la intensificación del uso del territorio a través de la fórmula “los recursos de la periferia van a los centros urbanos y el litoral de la costa”, ámbitos geográficos de referencia de la inserción periférica del capitalismo español en la división internacional del trabajo dentro de la UE.
Desde ese punto de vista, la propuesta de cambio que defiende el PCE debe partir de plantear una alternativa clara a la tríada: periferia-turismo-paro/precariedad (ejército de reserva), expresión principal de la lógica de acumulación del capitalismo español.
Una vez expuesto los dos escenarios, inestabilidad de la UE y el conflicto derivado de la precariedad laboral y la fractura territorial, se establecieron cuatro hipótesis de trabajo desde las que establecer las líneas de actuación política prioritaria del PCE:
En primer lugar y a nivel europeo; tomar la periferia meridional europea como espacio contrahegemónico dentro de la UE. En segundo lugar y a nivel económico; articular una alternativa a la economía del turismo desde la recuperación de la “cuestión industrial” en lo sectorial y la planificación de la economía en lo político. En tercer lugar y a nivel territorial; situar en los barrios obreros y la periferia urbana la actividad prioritaria del PCE, considerando lo municipal como la base prioritaria de nuestra lucha ideológica y la movilización. Y en cuarto lugar y en términos de clase; el sujeto del cambio no parte de la idea de “la crisis de las clases medias”, sino que toma como elemento de referencia al nuevo asalariado urbano resultado de la reestructuración del capitalismo español.
Consideraciones que parten de un profundo debate, que durante tres días fueron la expresión de la recuperación teórica y del trabajo ideológico del PCE.







