Todas las críticas son por lo que no está en la reforma, no por su contenido

Votar en contra de esta reforma nos devolvía a la del 2012 que tantos derechos nos quitó

Con el texto del acuerdo y una buena acción sindical, vamos a ver resultados rápidamente
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Pepe Álvarez, Secetario General de la Unión General de Trabajadores | Foto: UGT

En el mundo de las relaciones laborales, durante muchos años, cuando oíamos la palabra “reforma” nos poníamos a temblar, porque siempre conllevaban recortes a nuestros derechos. Esta vez no ha sido así: Con esta Reforma, avanzamos. Por primera vez en democracia, tras la publicación del Estatuto de los Trabajadores en 1980, en un acuerdo tripartito se recuperan derechos.

No ha sido fácil alcanzar este acuerdo. Han sido más de nueve meses de negociación con todos los agentes sociales y el Gobierno, debatiendo y trabajando cada coma.

Es importante poner en valor el papel del diálogo social en esta pandemia, ya que hemos alcanzado muchos acuerdos importantes para la vida de la gente, como el acuerdo de Pensiones, los ERTE, las subidas del Salario Mínimo, la Ley Rider… El trabajo que se ha hecho desde las organizaciones sindicales, empresariales, y desde el Gobierno de coalición, ha sido clave para reducir el impacto de la crisis económica provocada por la pandemia. ¿Cuántos millones de empleos se habrían perdido sin los ERTE?

El diálogo social en pandemia nos ha demostrado, de nuevo, la importancia de los servicios públicos, y ha servido para empezar a revertir la tendencia neoliberal de las últimas décadas. Volviendo al acuerdo: en esa mesa de diálogo se han sentado las personas que más saben de relaciones laborales en nuestro país. Por eso, no nos parecía adecuado que se pretendiese “mejorar” la Reforma en el Congreso, en la parte firmada. Todas las críticas a la reforma que he oído lo son por lo que no está en ella, no por su contenido.

Cierto es que este acuerdo se ha usado como arma arrojadiza por parte de varias fuerzas políticas, a menudo desde una posición crítica desde la izquierda, como si lo correcto fuera votar en contra. De repente, al hemiciclo completo le interesa mucho el derecho laboral, y todos son expertos en la materia. Pero en la realidad, lejos del tablero político de cada uno, votar en contra de esta reforma nos devolvía a la del 2012, que tantos derechos nos arrebató. Estamos bastante convencidos que, con el texto del acuerdo y una buena acción sindical, en las empresas y en la negociación colectiva, se van a ver resultados de manera rápida, sobre todo en la temporalidad, que afecta a jóvenes y mujeres de manera significativa. Así como en los convenios, donde con la prevalencia del convenio de sector o la recuperación de la ultraactividad, vamos a asistir de manera más paulatina a una senda de recuperación de los salarios.

Pese al lamentable espectáculo que vivimos a primeros de mes para su aprobación en el Congreso, debemos pensar en las personas a las que ya está afectando la nueva legislación. En las camareras de piso (o ‘kellys’) que ganarán varios miles de euros más al año gracias a la prevalencia de su convenio sectorial, frente a la precariedad de las empresas multiservicios. En los jóvenes, que llevan años encadenando contratos como becarios/as, prácticas, y otros contratos temporales precarios y que por primera vez podrán firmar uno indefinido.

Esta Reforma Laboral es un punto y seguido. Hay cuestiones clave, como el despido, sus causas y su coste, que han quedado pendientes. Es importante recordar que en este acuerdo se negociaron los elementos incluidos en el memorándum mandado por el Gobierno a la Unión Europea, que exigía una actualización en nuestra legislación laboral antes de terminar 2021, como requisito para los fondos de reconstrucción. Pero eso no significa que hayamos renunciado a negociar y a modificar lo que no ha estado en esta mesa. Lo vamos a hacer.

No nos vamos a quedar quietos. Es necesario situar el despido, su coste y sobre todo sus causas, devolver la autorización administrativa en los ERE o los salarios de tramitación, entre otras cosas. Pero, sobre todo, la reforma laboral debe ser la base para la mejora de las condiciones de trabajo y la transformación del sistema productivo en nuestro país, que supere el modelo de la precariedad laboral de los últimos decenios. Estamos volviendo a ganar. Paso a paso.

Secretario General de UGT

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