Julio, un maestro del que seguir aprendiendo

El libro ‘Nada Sucede por casualidad’, recoge los escritos, entrevistas y discursos de Anguita durante su etapa como secretario general del PCE


Nada sucede por casualidad. Entrevistas, intervenciones y discursos (1988-1998)
Julio AnguitaAtrapasueños

La editorial Atrapasueños, en colaboración con el Archivo Histórico del PCE, acaba de publicar Nada sucede por casualidad, libro que recoge los escritos, discursos, entrevistas e informes que Julio Anguita publicó en Mundo Obrero durante sus años como secretario general del PCE (1988-1998). José Sarrión Andaluz, profesor de la Universidad de Salamanca y miembro del consejo asesor de la FIM, firma un estudio introductorio y Enrique Santiago escribe el prólogo.

El libro se inicia con el discurso de aceptación del cargo de secretario general en la madrugada del 21 de febrero de 1988 en un congreso en el que por mor de los acontecimientos se vio impelido a asumir la dirección del PCE. En este primer discurso se encuentran las líneas principales que marcarán su empeño en los años siguientes. La primera, la necesidad de generar un debate democrático: “Yo quisiera, conjuntamente con toda la dirección, que el debate se impusiese a la filtración en los medios de comunicación”. La segunda, la necesidad de desdramatizar la política del partido; una tensión que va ligada a que muchos militantes se dejan llevar por “lo que pueda aparecer en tal o cual medio de comunicación”. Anguita explica que durante el XII Congreso ha vivido en carne propia las falsedades que se han publicado y anuncia la siguiente medida: “Quiero deciros que, de aquí en adelante, este secretario general no va a atender lo que aparezca en ningún medio, y sí cuando un camarada del Partido o de la dirección se lo diga directamente, a él o en el órgano colegiado”.

En tercer lugar, Anguita se centra en explicar la política aprobada por el XII Congreso: “el reforzamiento del PCE, la estrategia de IU y la unidad de los comunistas.”

Presentación durante la Fiesta del PCA que tuvo lugar en Córdoba del 1 al 3 de abril de 2022

Según Anguita, el PCE deberá volcar su trabajo en Izquierda Unida, a la que ve como continuadora del Bloque Social de Progreso teorizado en el Manifiesto-Programa de 1975: “Yo no voy a leerles un documento al cual tengo mucho respeto, aconsejaría su lectura”. Diez años después, en su discurso de despedida citará alguno de sus párrafos. Al explicar qué entiende por reforzar el PCE, hablará de la definición que Marx hace del comunismo como “el movimiento real que supera la contradicción actual. La existente aquí y ahora”. Insistirá en otros discursos en esta idea que liga al estudio y elaboración de propuestas (“la ignorancia es contrarrevolucionaria”), al trabajo en Izquierda Unida. Otro tanto ocurre con su apuesta por incorporar al marxismo clásico nuevos contenidos como el ecologismo y el feminismo, articulando una síntesis rojiverdevioleta.

El mundo se puede transformar

Para Anguita, reforzar el partido pasaba por trabajar dentro de IU: “Si hemos apostado por IU es que apostamos por entrar en una relación abierta, sincera, leal con otras fuerzas políticas, con movimientos sociales y con miles de personas no afiliadas. Y si hemos apostado por IU, es porque apostamos por una triple alternativa, por modesta que pueda parecer nuestra fuerza. Alternativa de Gobierno, alternativa al modelo de Estado y, consecuentemente, alternativa al modelo de sociedad”. Anguita insistirá una y otra vez en esta idea durante sus diez años como secretario general del PCE. “IU es el programa del PCE” dirá en una entrevista titulada “Todo al servicio de Izquierda Unida desde el PCE”.

“El mundo se puede transformar” es el título de la primera entrevista que publica en Mundo Obrero como secretario general. El título da una idea de la vocación comunista y pedagógica que impulsaba el quehacer de Anguita y que se percibe en todos los documentos que recoge el libro, por más que el contenido de algunos informes no lo pusieran nada fácil.

En esta entrevista, lejos de cualquier grandilocuencia, define su mandato como “una etapa distinta de una misma política”; dedica, al igual que en el discurso de cierre del XII Congreso, palabras elogiosas hacia el trabajo y el comportamiento de su predecesor, Gerardo Iglesias, y pide a los militantes que trabajen, que militar significa trabajar. También pone de manifiesto su intención de no dejarse influir por las filtraciones que puedan aparecer en los medios de comunicación: “la política del PCE la va a hacer el PCE y no las editoriales de tal o cual periódico”.

La apuesta de la izquierda es mirar al mundo apasionadamente

Me he detenido en estos dos documentos porque contienen gran parte de las líneas maestras de su trabajo y de sus sufrimientos como secretario general. Utilizará las entrevistas, los mítines de la fiesta del PCE o las intervenciones parlamentarias para explicar una y otra vez hasta el agotamiento estos ejes que aparecían en su primer discurso. Los títulos de los documentos hablan por sí solos: “Izquierda Unida es la elaboración colectiva de alternativas”, “Ni se disuelve el PCE ni entra en la Internacional Socialista”, “Ya está bien de cuentos chinos”, “La apuesta de la izquierda es mirar al mundo apasionadamente”, “Estamos en una democracia de cáscara”, “Convocamos a la valentía”, “Se acabó el hay que”, “La primera condición para frenar a la derecha es frenar al PSOE”, “Movilizar es crear conciencia”, “Estamos ante el ajuste permanente” o “Nada sucede por casualidad, nada es producto del azar, la historia siempre pasa factura”, que se eligió como título porque, en palabras de Joaquín Recio, editor de Atrapasueños, “contiene dos cuestiones importantes: el conocimiento de la historia y el desarrollo de la misma (materialismo) y el matiz explicativo (pedagógico)”. Este fue el título del mitin que Anguita pronunció en la fiesta del PCE de 1991 en la que analizó la caída de los países del llamado socialismo real.

El libro recoge varias intervenciones parlamentarias, algunas magistrales como las de política económica o las dedicadas a la corrupción del Gobierno de Felipe González. Entre las primeras, la titulada “Debate sobre Maastricht” explica cómo la Unión Europea se está construyendo a espaldas de la soberanía popular y recrimina que el PSOE y el PP conjuntamente apliquen su mayoría parlamentaria para sustraer al pueblo español una buena parte de la soberanía sin mediar referéndum y acepten, entre otras cuestiones, que el Banco de España no esté supeditado al Gobierno de la nación. En la pieza titulada “Estamos ante el ajuste permanente” expone de forma descarnada los costes que el cumplimiento de Maastricht va a suponer a los trabajadores, parados y pensionistas españoles en los presupuestos de 1997. Además, destapa las trampas contables que había hecho el ministro de Economía Rodrigo Rato para cuadrar el déficit fijado por Maastricht. Su intervención parlamentaria a propósito de la fuga de Luis Roldán, titulada “Cuanta más gravedad, más serenidad” es un ejemplo de contención y análisis profundo sobre las causas de la corrupción generalizada en el Gobierno de Felipe González. En su intervención sobre los GAL, expondrá cómo se han mantenido enquistadas las prácticas fascistas en los aparatos de seguridad, una acusación que más tarde hará extensiva al Gobierno de Aznar.

En estos diez años sólo publicó tres artículos propios en Mundo Obrero. Tres piezas preñadas de autenticidad: “Dolores, una voz de mujer”, “Ha muerto un poeta, ha muerto un revolucionario” y “Que me borren de esta civilización”. Los dos primeros los escribió como obituarios de Pasionaria y Gabriel Celaya. El tercero, a las pocas horas de iniciarse el bombardeo sobre los civiles iraquíes en enero de 1991.

Se trata de un libro de actualidad a pesar de que han pasado 25 años del discurso que cierra el libro, el último mitin de Anguita como secretario general en la fiesta del PCE en 1998. Es un auténtico Manifiesto Programa, que sigue vigente en lo fundamental, tal vez porque las decisiones políticas que se adoptaron en aquellos años (Privatizaciones, OTAN, Maastricht, reformas laborales, Ley Corcuera, corrupción) siguen dominando nuestras vidas. Es difícil no acordarse de Maastricht cuando oímos decir que el Gobierno no puede tocar a las eléctricas, o ver en Villarejo y amigos la continuación de las cloacas de Serra, Barrionuevo, Roldán y compañía, o cuando vemos la propaganda pura y dura contra la izquierda que ha dominado y domina los medios, fondos de reptiles incluidos en algunos casos. La guerra de Ucrania trae a la memoria el análisis que realizó en su último discurso como secretario general del PCE: “El orden internacional que surge después de la caída del Estado Soviético es inquietante. Al equilibrio del terror puede que suceda un desequilibrio más peligroso aún”.

A Julio Anguita le tocó tener que desvelar lo que escondía la palabrería de Felipe González y pagó su precio: la pinza que sufrió desde quienes convirtieron la palabra izquierda en un escudo para llevar a cabo políticas de derecha con el aplauso de los poderosos. Sin embargo, su rigor y honestidad han sido más fuertes que las descalificaciones mediáticas a las que fue sometido. Ese es su triunfo.

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