Al amanecer del 24 de junio, un gran grupo de migrantes africanos se dirigió hacia la valla fronteriza que separa Marruecos del pequeño enclave español de Melilla.
En el caos que duró horas, muchos de los migrantes fueron golpeados y aplastados entre la barrera de 8 metros de altura y los guardias fronterizos marroquíes, que desplegaron porras y gases lacrimógenos.
Los vídeos difundidos en internet muestran a decenas de personas apiñadas en una zona del puesto fronterizo, algunas inmóviles, otras sangrando y otras visiblemente angustiadas.
Al menos 24 migrantes murieron, pero se cree que el número de víctimas fue mayor, ya que hay más de 70 personas desaparecidas.







