A pesar del endurecimiento de las condenas y una mayor inversión social de los mejores gobiernos para impedir la violencia machista y ayudar a las víctimas, los feminicidios (*) y las agresiones sicológicas, sexuales, económicas e institucionales aumentan constantemente en América Latina y el Caribe.
Según los datos de la ONU, en 2020 fueron asesinadas 4.000 mujeres, 4.200 en 2021 y la tendencia negativa se ha mantenido durante este año.
Son latinoamericanos 15 de los 25 países con mayores tasas de feminicidio y los datos resultan con mucha frecuencia incompletos o manipulados. En el Brasil de Bolsonaro solo el 34% de los asesinatos de mujeres son registrados como feminicidios.
Es tremendo el porcentaje de las latinoamericanas que denuncian haber sufrido algún tipo de violencia machista: 37% en Argentina, 36% en México, 35% en Chile, 24% en Brasil y 24% en Ecuador.
La ONU denuncia que la violencia machista es en América Latina y el Caribe una pandemia en la sombra.
(*) La Organización Mundial de la Salud explica que la mayoría de los feminicidios son cometidos por una pareja actual o anterior de la víctima e incluyen maltrato continuado, amenazas o intimidaciones, violencia sexual y en general situaciones en las que las mujeres tienen menos poder o menos recursos.








