Corrían los años 2009-2010 y en el Ayuntamiento de Sevilla continuaba cogobernando IU con el PSOE desde que ambas fuerzas, por primera vez, alcanzaran un Acuerdo Programático de Progreso en el mandato 2003-2007. Era, pues, el segundo mandato en el que había un Gobierno de coalición pero con una “pequeña” diferencia; en el primero no éramos determinantes dado que el PSOE podía gobernar bien con Izquierda Unida, bien con el Partido Andalucista aunque optó por IU cansado, decía, de las deslealtades del PA y porque este gobernaba el área de urbanismo de una forma peculiar y que dio en llamarse “urbanismo a la carta”. Sin embargo, en el posterior mandato y tras las elecciones municipales de 2007 IU se convirtió en la fuerza que determinaba quién obtendría la Alcaldía pues tanto PP como PSOE obtuvieron los mismos concejales aunque con algunos votos más el partido conservador.
Ello facilitó conformar un gobierno donde IU alcanzó, además de la 1ª tenencia de Alcaldía, importantes Delegaciones, algunas con fuerte músculo inversor que, por primera vez y a diferencia de lo que hasta entonces había sido habitual, permitieron transferir rentas de capital a rentas sociales.
Nos imputaron a casi todos los concejales de IU. Consiguieron acabar con el gobierno PSOE-IU y dar la alcaldía al PP con Zoido, que gobernó en solitario.
Así fueron desarrollándose políticas, algunas pioneras en el municipalismo como el bonobús solidario (título de viaje gratuito para las y los desempleados financiado vía presupuesto); las Cláusulas en la Contratación Publica contra la siniestralidad laboral; la creación de un Parque Social de Viviendas frente a los desahucios; o los Talleres Prelaborales dirigidos a la formación de jóvenes en riesgo de exclusión social. También se sacaron adelante los presupuestos participativos; la construcción de 7.000 viviendas públicas a precio tasado; la apuesta por la sostenibilidad y la intermodalidad en el transporte urbano con la aparición de más de 150 km de vías ciclistas (que puso a Sevilla de manera destacada en la agenda internacional en la materia); una política fiscal progresiva, una inversión en servicios y equipamientos públicos como no se conocía en democracia y orientada a la cohesión territorial de los barrios hasta entonces olvidados (piscinas cubiertas, centros de formación para la inserción laboral, campos de fútbol de césped artificial); y una larga lista de iniciativas que obedecían a nuestro compromiso electoral de trabajar “Por una Sevilla sin Desigualdades” y que permitieron que se produjera una transferencia de rentas hacia lo social como nunca se había dado y situar al ser humano y sus necesidades en el centro de la acción pública. Pero no fue sólo lo que hicimos sino también lo que impedimos, como la Central Térmica de Punta del Verde o el “pelotazo” urbanístico de Tablada.
Esta acción de gobierno y sus resultados que favorecían a la mayoría social pero que reducía los beneficios a los que estaban acostumbrados los inversores y promotores (los miles de VPO competían en el mercado inmobiliario por ejemplo o la lucha contra la especulación, como en Tablada) determinaron a esos sectores a orquestar una operación que en la posmodernidad se conoce como lawfare y que yo, que soy un clásico, llamo cacería política.
“Casualmente” la jueza Alaya anunció la citación por el caso Mercasevilla el día previo al comienzo de la campaña electoral en la que me presentaba como candidato a la alcaldía.
Y a ella se aprestaron inversores y promotores, financieros y empresarios, la caverna mediática (como instrumento imprescindible de la mentira, el engaño y la hipérbole), la derecha política con Juan Ignacio Zoido (beneficiario a título político) y a la que objetivamente ayudaron las Instrucciones Judiciales de la Jueza Mercedes Alaya (sin rigor ni base jurídica alguna, como ha quedado suficientemente demostrado) “casualmente” acompasadas a los tiempos electorales, groseramente evidente en el caso Mercasevilla donde anunció mi citación como imputado en plena campaña electoral para el ¡20 de junio! un mes después de la fecha de las elecciones municipales (20 de mayo) siendo yo el candidato por IU a la Alcaldía.
Desde entonces dicha “cacería política” se tradujo en imputaciones prácticamente a todos los concejales de IU, algo inédito. En mi caso, cuatro veces (Sevilla Global, Fundación de Sevilla, Mercasevilla y Fitonovo) y en TODAS he sido o bien absuelto o exonerado de responsabilidad penal (algo también inédito), lo mismo que mi compañera Josefa Medrano y Jose Manuel García, también concejales en aquel tiempo.
Sin embargo, la lección más destacable -cierto que hay otras-, es que lo consiguieron: quebraron el Gobierno de Progreso, nos desalojaron (a IU) de él (tuvimos que dimitir en distintas etapas, Lolo Silva, José Manuel García y yo mismo) y, finalmente, consiguieron la mayoría más que suficiente para que gobernase en solitario el PP y hacer a Zoido -referente político y beneficiario de toda la operación- alcalde de la ciudad.
De todas las imputaciones he salido absuelto o exonerado de responsabilidad, pero consiguieron subvertir la voluntad popular para desmontar la cosa pública.
Una lección, en los tiempos de involución, odio inducido, imperio de la mentira y las noticias falsas, lawfare, persecución al cargo público, dirigentes políticos y/o sociales, oligopolio mediático, obstrucción a la renovación de Instituciones del Estado claves para la normalidad democrática e, incluso, la violencia verbal, y no solo, en las Cámaras donde reside la soberanía popular. Lección, reitero, que es preciso aprender y tener en cuenta para que no se repita lo que en Sevilla consiguieron y que fue la subversión de la voluntad popular a través de la conjunción de poderosas fuerzas, al margen de la fiscalización democrática, para imponer un gobierno “como Dios manda” que supiera desmontar la cosa pública orientada a defender el interés general, a mayor gloria de los sacrosantos intereses privados que, curiosamente, son los que defienden los muñidores de eso que ahora llamamos lawfare pero que es tan antiguo como la lucha de clases.
¡NO LO OLVIDEMOS!







