Entrevista a Aleandro Escribano, portavoz de la Plataforma de Afectados de San Fernando de Henares

«Para Florentino Pérez sí hubo dinero»

¿Cuál es el origen de este problema?

El 24 de octubre del año 2003, Mintra, la empresa semipública de transportes de la CAM, hizo el concurso público y le concedió la obra a DRAGADOS. Es la época en que Francisco Granados era consejero de Transportes. Todos recordamos el historial delictivo de este hombre con OHL y otras filiales del grupo ACS entre las que está Dragados. En 2004 empiezan los trabajos en una línea que en principio iba a tener dos paradas en San Fernando: San Fernando y Jarama. En 2006 se produce un cambio clave: se le añaden dos paradas más para conectarlo con el Hospital del Henares que se estaba construyendo y para que el metro diese servicio a Coslada, gobernado en ese momento por el PP.

El Gobierno municipal de San Fernando se opuso en aquel momento a que toda el área metropolitana de San Fernando fuese atravesada por el túnel del metro, en contra de lo que está diciendo la desvergonzada de Esperanza Aguirre. No se hicieron los estudios pertinentes, se obviaron y tiraron adelante con la obra. Con un elemento importante: cuando Mintra saca esta licitación, que se adjudica nuevamente a Dragados, el proyecto se modifica en dos aspectos fundamentales. Se acorta un año la duración de las obras y se le añaden 50 millones de euros de sobrecoste. Se quita un año para que se pueda inaugurar en 2007, antes de las elecciones (el video de Esperanza Aguirre inaugurándolo habla por sí solo*). De los 50 millones de sobrecoste sólo puedo decir que para lo que quieren sí hay dinero. Para fardar en la campaña electoral sí había dinero a espuertas para Florentino Pérez, ese dinero que escatiman ahora a los vecinos.

Se inaugura el metro, se paga una macropaellada financiada por Dragados y otros grupos empresariales afines al Gobierno de la CAM (50 millones de sobrecoste bien dan para una celebración) y unos meses después, en enero de 2008, empiezan ya las primeras grietas. Seis meses después ya hay un informe de la Comunidad de Madrid donde acredita que el túnel y el trazado del entorno sufren daños estructurales severos y que tienen que  repararse inmediatamente. En 2009 tenemos informes en la misma línea. En 2010 se hace la primera auscultación del pozo de bombeo que está en la calle Rafael Alberti, la zona cero, el que ha generado el hundimiento de toda la zona actual de derribos. Auscultan el colector y ven que prácticamente no existe, que el agua lo ha devorado y que se ha formado una balsa de agua que se está agolpando en los cimientos de los edificios, un agua que va disolviendo las capas cársticas del terreno y convirtiéndolo en una especie de queso gruyere. Mientras, las fisuras y las grietas van creciendo y en 2011 se producen las primeras actuaciones que Mintra adjudica nuevamente a Dragados. Pero curiosamente, en los documentos se hace constar la siguiente salvedad: que Dragados no se hace responsable de nada y que estas actuaciones no tienen nada que ver con la obra del metro que había realizado unos meses antes.

¡Acojonante!

Este es el modus operandi hasta 2016, año en que la Comunidad de Madrid emite un informe en el que señala que el problema del metro y del entorno es irreversible. Está escrito tal cual: irreversible. Ese mismo año la empresa  KRONSA inyecta mortero a gran escala a 30 metros de profundidad para intentar rellenar las oquedades que el agua está generando y se producen nuevos desalojos de las viviendas para proceder a su reparación y consolidación del terreno. Hay viviendas que han vivido hasta cuatro desalojos. En 2018 el consejero de Transportes Miguel Ángel Garrido reconoce en la Asamblea de Madrid la responsabilidad de la Comunidad de Madrid en este desastre. Un año después, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid señala a la Comunidad de Madrid como única responsable de todo esto, alegando que la CAM era consciente de los documentos que tenía Dragados en el sentido de que no se debía haber hecho  este túnel y que se realizó por el interés político de Esperanza Aguirre.

¿Cuándo empiezan los derribos?

 En 2020 se produce un problema estructural en el cruce de la calle Rafael Alberti con la calle Presa. Había un segundo colector fantasma construido por Dragados que estaba vertiendo de forma ilegal aguas subterráneas a la canalización de Isabel II. El colector había reventado y esas aguas salinas había formado una balsa que había inundado el subsuelo de la calle Presa, produciendo un descenso muy fuerte del terreno que se aprecia a simple vista. Esta fue la causa del primer derribo. A partir de ahí todo el proceso se acelera y empezamos a ver cómo se empiezan a hundir otras calles, cómo el agua se había comido el hormigón inyectado años antes en muchos edificios, el mío por ejemplo, y nos encontramos con que hay miles de metros cúbicos de esa agua corrosiva esparcida en un espacio de 10.000 metros cuadrados en el subsuelo de San Fernando. Un agua que nunca debió llegar ahí y que está dañando los cimientos de no sabemos cuántos edificios.

¿Crees que el problema está controlado, contenido?

No. El problema está completamente desbocado. En los últimos cuatro años se han gastado más de 60 millones de euros en inyectar mortero y no ha servido. ¿Va a funcionar ahora? Ojalá, pero la experiencia pasada nos dice lo contrario.