Un año de luchas y conquistas

Foto: facebook.com/SumarOficial2022
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Todo cambio de año supone un doble ejercicio de balance y propósito, de memoria y esperanza. Las páginas más recientes de Mundo Obrero han dado buena cuenta de ello. En una entrevista reciente, Enrique Santiago, secretario general del PCE, desarrollaba los retos de la actual coyuntura política en torno a un doble movimiento en el que la agenda marcada por la legislatura que comienza se combina con la necesidad de una amplia movilización social capaz de marcar el ritmo de la política de nuestro país en los próximos meses.

Las amplias movilizaciones contra los crímenes de guerra de Israel en Palestina o las concentraciones y manifestaciones que las mareas por la sanidad o la educación públicas están convocando por todo el país coincide con iniciativas por parte del Gobierno que solo se pueden entender por la participación en el mismo de las fuerzas que se agrupan bajo el paraguas de Sumar. Son también reflejo de esta necesaria dialéctica las medidas recién aprobadas en el Consejo de Ministros a favor de la clase trabajadora y de las personas más vulnerables: ampliación de las ayudas al transporte público, prohibición de los despidos en las empresas que hayan recibido ayudas directas, prohibición de los cortes de suministros básicos (luz, agua o gas) a familias en situación de vulnerabilidad, prórroga de la prohibición de los desahucios o el mantenimiento del impuesto a la banca y las grandes fortunas, entre otras.

Sin embargo, la agenda de recuperación y avance en derechos sociales y laborales que tiene el cogobierno sobre la mesa tiene que hacer frente a un contexto protagonizado por la ola reaccionaria que impugna las reglas del juego democráticas y no duda en respaldar los intentos de desestabilización de la actual mayoría parlamentaria desde fuera pero también desde dentro de las instituciones.

Precisamente, es dentro y fuera de las instituciones donde se juega el futuro inmediato de nuestra democracia. Si el año 2023 estuvo marcado por las citas electorales, 2024 no le va a la zaga, con la convocatoria de elecciones en Galicia para el mes de febrero y la más que previsible convocatoria en Euskadi, que se unen a las elecciones europeas de junio. Si hay algo que saben los y las comunistas es que en las elecciones se recoge lo sembrado a través de la participación en el conflicto social y sindical, y que la presencia en las instituciones solo tiene sentido si es al servicio de esa misma fuerza social y popular.

Estas son las coordenadas con las que comenzamos 2024. Las mismas que han de guiar nuestra intervención en la estructuración del espacio político de Sumar que prevé el desarrollo de su forma organizativa para el primer semestre del año. Solo a través de una estructura organizada de militantes y activistas en contacto directo con el conflicto social, con un programa de transformación política en términos de ruptura democrática, es como el PCE podrá estar en las mejores condiciones de intervenir y determinar el escenario en el que se juegan los derechos de la clase trabajadora de nuestro país.

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