El Partido Comunista de España ha condenado en un comunicado los ataques realizados por el ejército de EE. UU. el viernes día 2 de febrero contra 85 supuestos centros logísticos de milicias proiraníes de Siria e Iraq, que ha producido 40 víctimas, entre ellas civiles, según declaraciones emitidas por los gobiernos de esos países. Igualmente condenamos los ataques que se habían sucedido en días anteriores, e inmediatamente después a distintas ciudades de Yemen.
El origen de esos ataques —explican desde el PCE—, estriban en primer lugar, en la trágica y desesperada situación del pueblo palestino de Gaza, cuyo más de 2 millones de habitantes, la mitad de ellos niños y niñas, corren el riesgo de morir bajo las bombas israelíes o de enfermedades, hambre, sed y falta de atención médica, consecuencia de la guerra de exterminio y expulsión impulsadas por Israel, con el concurso necesario de EE. UU., principal suministrador de armas a Israel y responsable del veto a Naciones Unidas para implementar un alto el fuego.
Para la organización comunista el apoyo de EE. UU. a Israel para que siga cometiendo genocidio en Gaza amenaza con incendiar todo Oriente Medio. Este riesgo se multiplica con este tipo de acciones, en las que EE. UU. sigue la misma política israelí de ignorar el derecho internacional y atacar países soberanos, países por cierto, donde EE. UU. tiene bases militares, con el rechazo de los gobiernos y los pueblos de los mismos, alertan desde el PCE.
En el comunicado ponen como ejemplo que en Iraq, el 20 de enero de 2020, el Parlamento instó al gobierno a exigir la marcha de las tropas y el desmantelamiento de las bases militares de EE. UU. en el país. «Desde entonces, el gobierno iraquí está intentando acordar con EE. UU. un calendario de retirada de sus tropas que no acaba de concretarse», recuerdan en el texto difundido.
«En Siria, donde EE. UU. se ha implantado por la fuerza, al margen del gobierno de Siria, también es instado constantemente por el gobierno respaldado popularmente, para que se marche del país. En este caso además acusado de estar robando el petróleo sirio en las zonas del este del país donde opera EE. UU.», señalan desde el Partido Comunista de España.
Está cuestión evidencia que aunque el gobierno de EE. UU., ha publicado que las milicias proiraníes habían atacado una de sus bases en el norte de Jordania, cerca de la frontera con Siria, matando a tres de sus soldados, el gobierno jordano informó que el ataque no había sido en Jordania, sino en la base de Al Tanf en Siria, en territorio ocupado ilegalmente por EE. UU.
En cuanto a los ataques a Yemen, el comunicado el PCE explica que el gobierno de este país ha señalado explícitamente que ha declarado la guerra a Israel y el bloqueo a los barcos que transportan productos a ese país utilizando el mar Rojo, en defensa del pueblo palestino de Gaza, por lo que, si dejan en paz a Gaza y permiten la entrada de ayuda humanitaria, cesarán en el bloqueo.
«Por tanto vuelva a reiterarse que el conflicto de fondo es la negativa de Israel, EE. UU. y la mayor parte de Occidente, a permitir la libertad de Palestina, su derecho de existencia y autodeterminación y la necesidad de poner fin al colonialismo, al racismo, el apartheid y la expulsión de su tierra, que vienen sufriendo desde hace 75 años».
Por todo lo anterior desde el Partido Comunista de España condenan a EE. UU. y sus ataques, «porque el resultado será más guerra, más muerte, más destrucción. No habrá paz ni convivencia en Oriente Medio, mientras Palestina no sea libre, y EE. UU. deje de imponer su presencia militar, cuyo objetivo es garantizar justo lo contrario».
Por último, animan a la ciudadanía española y del mundo a seguir saliendo a la calle, pidiendo el alto el fuego inmediato, permanente e incondicional en Gaza; la ruptura de todo tipo de relaciones con el régimen israelí, suspensión de compra y venta de armas a Israel, la adhesión a las iniciativas ante la Corte Penal Internacional y ante la Corte Internacional de Justicia; el respeto al derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, al derecho internacional y a los derechos humanos y a buscar desde esa base, una solución política que permita abrir esperanzas de un futuro de paz y convivencia.







