El Ayuntamiento de Alpedrete quiere quitar el nombre de la plaza «Francisco Rabal» y el nombre del Centro Cultural «Asunción Balaguer» por ser comunistas, titulaba este medio el pasado 24 de abril. Era solo una intención que días más tarde se materializó con nocturnidad y alevosía.
Francisco Rabal y Asunción Balaguer fueron muy queridos en la localidad madrileña en la que residían, pero también fueron orgullosos militantes del Partido Comunista de España, razón por la que el PP y la ultraderecha pretendían borrarlos de la historia no solo por quiénes eran, sino por la honesta ideología que defendían.
Sin embargo no calcularon la respuesta a su miserable acción. Miles de firmas, comunicados y una concentración que rebosó Alpedrete llenando la plaza de dignidad en defensa de Francisco Rabal y Asunción Balaguer, han obligado al ayuntamiento del municipio madrileño a rectificar y devolverá los nombres a la plaza y la casa de la cultura. «Se ha conseguido gracias a la movilización, la lucha y la unidad. Gracias a todas por la solidaridad mostrada en estos días», reconocía el PCE en la Sierra de Guadarrama.
Atrás queda la verdadera razón que subyace es el hecho de que ambos pertenecieron al Partido Comunista de España, lo que no significó en modo alguno que no tuvieran relación e incluso amistad, con personas públicas de reconocida postura política contraria. En palabras del coordinador general de IU Madrid, Álvaro Aguilera, «la maniobra del Gobierno del PP y Vox de Alpedrete, lo único que persigue, es tratar de criminalizar a esos dos grandes artistas que son parte de nuestro patrimonio cultural, por el único hecho de haber sido militantes del Partido Comunista de España».
Y es que la decisión del Gobierno del PP sólo responde a un acto de revanchismo y revisionismo histórico, siguiendo la hoja de ruta de la ultraderecha. Paco Rabal y Asunción Balaguer no fueron solamente dos figuras de gran relevancia en la cultura, dentro y fuera de nuestro país, recibiendo prestigiosos reconocimientos de gobiernos de diferentes colores políticos, fruto del respeto y admiración al trabajo de ambos; también fueron unos vecinos muy queridos en el municipio de Alpedrete, como recordaban algunos de los intervinientes en el acto multitudinario del pasado sábado. Fruto de ese cariño, y a través de acuerdo en pleno del ayuntamiento, se tomó la decisión, en 2001 y 2015, de honrar estos lugares con su nombre.
Cabe terminar mostrando apoyo, cariño y reconocimiento a su hija Teresa y su hijo Benito, quienes han estado en primera fila de la lucha por la restitución justa de sus nombres en los lugares elegidos por sus convecinos en pleno democrático.







