Gran movilización popular

Miles de ciudadanos de Málaga y Sevilla reclaman soluciones urgentes a los precios de la vivienda

Las manifestaciones reflejan el hartazgo de los vecinos ante la expulsión de los centros urbanos y la pérdida de comercios y servicios por el impacto del modelo turístico

Este fin de semana, miles de ciudadanos protestaron en Málaga y Sevilla, exigiendo soluciones a la crisis de vivienda. Culpan al turismo y a la escasez de apartamentos, que encarece los alquileres y expulsa a residentes. Las manifestaciones reflejan el descontento con un mercado inmobiliario descontrolado y piden medidas urgentes a las administraciones.

Málaga y Sevilla han sido testigo este fin de semana de multitudinarias manifestaciones donde miles de ciudadanos han salido a las calles para reclamar a las administraciones soluciones urgentes a la crisis de la vivienda que sufren estas ciudades.

Los vecinos de ambas capitales andaluzas culpan a la proliferación de apartamentos turísticos como uno de los principales causantes de la escasez de vivienda y el encarecimiento de los alquileres, situación que está expulsando a los residentes de los centros históricos y provocando el cierre de comercios de cercanía.

En Sevilla, la manifestación, convocada por la plataforma «Sevilla para Vivir», ha reunido a 3.000 personas que han recorrido el centro de la ciudad hasta la Plaza de las Setas. Los manifestantes denunciaron la «presión insostenible» que soportan los barrios por el impacto del turismo y reclamaron a las administraciones medidas para garantizar el derecho a la vivienda y frenar la subida de los precios del alquiler.

Por su parte, en Málaga, la protesta, organizada por «Málaga para Vivir», congregó a 10.000 manifestantes que marcharon desde la Plaza de la Merced hasta la Plaza de la Constitución. Los vecinos malagueños culparon al «modelo turístico» de estar «expulsando a la gente de los barrios» y denunciaron que en la ciudad «por cualquier zulo te están cobrando 600 euros» de alquiler.

Ambas movilizaciones reflejan el hartazgo de los ciudadanos ante una situación que describen como insostenible, con un mercado inmobiliario totalmente descontrolado que está provocando que incluso familias con ingresos medios tengan serias dificultades para acceder a una vivienda digna.

Las administraciones locales han comenzado a tomar algunas medidas, como limitar las licencias de pisos turísticos o prohibir nuevos alojamientos en determinados barrios, pero los manifestantes consideran que estas iniciativas son insuficientes y reclaman soluciones más contundentes.

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