Valga la edad como motivo para un homenaje, si bien la linde hubiera podido ser cualquier otro año tras los muchos de trayectoria personal de Salvador López Arnal, el amigo bondadoso e intelectivo, que fue profesor de matemáticas y de filosofía antes de jubilarse, y que sigue dándonos los frutos de su tarea tras ese paso de la actividad a la pasividad, según el lenguaje administrativo, y cuya amistad es un regalo, y lo digo a sabiendas de que él no admite panegíricos.
El libro de homenaje pergeñado con la contribución de más de cuarenta amigos de Salvador, a cuál con más calidad profesional, intitulado “Salvador López Arnal, la humildad de un sabio”, del que han sido editores José Sarrión Andaluz e Iñaki Vázquez Álvarez (publicado por Editorial DYKINSON, S. L., de Madrid), recoge las diversas aproximaciones que cada uno ha tenido en su amistad y trato con Salvador, mostrando un mosaico cuya unidad reside en la triada: bondad, inteligencia y humildad, que hemos percibido en él con pesos relativos diferentes. Ni que decir tiene que la labor desempeñada por los editores ha sido profesionalmente muy cuidadosa, puntual y atinada en relación con los autores de las contribuciones.
Como bien reza en la cubierta del libro, son “Escritos en homenaje a su trayectoria intelectual y militante”, pues no en vano, una de las características de la vida de Salvador ha sido la militancia social y política (antepuesta queda la social por parecerme de mayor importancia que la política). La causa de los humildes, apoyada en la capacidad intelectual de Salvador, le ha hecho estar presente en múltiples actos, intervenciones, en la clandestinidad unas veces, a la vista de todos en otras.
No voy a reseñar biográficamente lo mucho que ha hecho en el transcurso de su vida, pero hay que recordar su dedicación a la enseñanza, su compromiso antinuclear, su defensa de los afectados por el amianto, por delante de su militancia en partidos políticos, fueran su maoísmo juvenil, el comunismo en el marco de la política en la enseñanza, o cultural o en la lucha sindical; siempre parejos al análisis, al estudio filosófico en el sentido que tuvo para Manuel Sacristán, en el que el filosofar va de la mano de la acción, y con su labor editorial, donde ha destacado como autor, como editor y como animador y referencia particularmente, que no exclusivamente, en el ámbito del marxismo. Con mucho detalle y estructuración, puede el lector hallar lo que los editores, José Sarrión e Iñaki Vázquez, intitularon “Salvador López Arnal: una semblanza biobibliográfica” (páginas 19 a 49 del libro).

Salvador López Arnal, la humildad de un sabio: Escritos en homenaje a su trayectoria intelectual y militante.
Sarrión Andaluz, José, & Vázquez Álvarez, Iñaki (Eds.) (2024).
Editorial Dykinson
La edición de la obra intelectual de Manuel Sacristán, ha tenido y tiene en él al más entregado a la causa; nadie como Salvador conoce los escritos de Sacristán, él ha sido el que se ha preocupado de organizar los materiales que ha recopilado y volcarlos en forma de libros que también él se ha encargado de dar forma y de hallar la financiación necesaria, convirtiéndose en consulta necesaria de aquellos que han profundizado en la vida y obra del gran lógico y filósofo de la ciencia en la España de la segunda mitad del siglo XX, tras la señera figura de Ortega y Gasset. Salvador ha contactado y entrevistado a quienes cursaron estudios con Sacristán y la vida derivó a quehaceres más o menos alejados del contacto con Sacristán, ardua tarea que ha ejecutado ejemplarmente con la satisfacción del deber cumplido, en su sentido moral, que no era obligación sino placer. No le ha faltado el apoyo de la hija de Manuel, Vera Sacristán Adinolfi, desde la Fundación Giulia Adinolfi-Manuel Sacristán, que también ha brindado su colaboración al libro con su “Salva: ¡todo un carácter”.
Con igual interés, Salvador ha llevado a cabo y persiste en la labor de mantener la llama viva del discípulo de Sacristán, Paco Fernández Buey, del que se siente vinculado intelectualmente e incluso familiarmente, como prueba la contribución de Charo y Nieves Fernández Buey, con la que se cierran las aportaciones de autores en el libro. Salvador nos recuerda las efemérides de Paco y siempre nos obsequia con algún texto de éste, además de ocuparse también de que sus libros tengan difusión.
Sería aburrir al lector el hacer la lista de todos los que han participado en la elaboración del libro, pero ha habido una persona que debe quedar en el mayor de los relieves y por ello la he dejado para el final: Mercedes Iglesias Serrano, la compañera sentimental de Salvador, cuyo brillo y labor entre bambalinas ha sido y sigue siendo excepcional, con la entrega de sus energías al logro del homenaje en toda su amplitud y secretismo, y cuyas bondad y humildad son pintiparadas a las de Salvador.







