Su generosidad y su ejemplo de lucha nos acompañarán siempre

Santiago Leal, la honda raíz de los comunistas extremeños

Durante dos décadas sería uno de los dirigentes provinciales del PCE, sembrando las primeras Comisiones Obreras y el embrión de la Unión de Campesinos Extremeños
Santiago Leal. Comunista extremeño

Ha fallecido Santiago Leal, militante y dirigente del Partido Comunista de Extremadura durante más de dos décadas y primer secretario general de la Unión de Campesinos Extremeños (UCE).

Santiago fue campesino durante toda su vida, primero como jornalero y años más tarde como colono del Plan Badajoz, en Vivares (entidad local menor de Don Benito). Su implicación social y política empezó muy joven, a raíz de la huelga del arroz en 1961. Así narraba él aquella gran lucha clandestina: «La huelga parte de gente que quería un aumento del precio del arroz a la hectárea; pero también por la situación del trabajo, el destajo… Cuatro o cinco personas, entre ellas un comunista reivindican el aumento del precio del arroz por hectárea y empiezan a recorrer todos los campos. Yo trabajaba en la finca de Valdeverdejo, junto a Ruecas. Nosotros nos unimos, toda la Vega estaba en huelga».

En El Aldabonazo, el libro en el que Carmen Gómez narraba la Caída del 73, Santiago explicaba que aquella huelga «hizo que yo entrara en el Partido». El ingreso se produjo de la mano de Sebastián Banda, otro gran luchador fallecido recientemente. «Quien me entra a mí en el Partido es Sebastián Banda. Era y es agricultor, trabajábamos, nos conocíamos… Fue exactamente en el Paseo, dando una vuelta. Y fue muy curioso. Recuerdo que me plantea (yo intuía que él estaba en el Partido): «¿Tu serías capaz de dar, llegado el momento, tu vida por los demás?». «Yo sí, cadacé». Ya le había pedido el ingreso antes. Se juntaron él y los avales, y de ese modo entré en el Partido».

Durante la década de los sesenta y hasta la redada masiva del 73 Santiago Leal sería uno de los dirigentes provinciales del PCE, desarrollando un extraordinario trabajo de expansión en decenas de localidades y sembrando las primeras Comisiones Obreras y el embrión de la UCE. En junio de 1973 fue detenido cuando trabajaba en una finca de José Lerga, mientras estaba en la recogida del pimiento. «El lunes, hacia las cuatro o cinco de la tarde se presentaron dos números de la Guardia Civil en el campo, a detenerme. Había unos 20 trabajadores. Yo me fui de la cuadrilla porque me dijeron que tenía que acompañarlos. Cogí mi Bultaco y, delante de ellos, llegamos al Cuartel Viejo».

En el cuartel de Don Benito sería torturado como otros camaradas. «Para pegarnos vinieron de Badajoz y uno de aquí, Salguero. Me sentaron en una silla de tablas. Me quitaron los zapatos y empezaron a pegarnos con bergajos en los pies con calcetines. Las manos las tenía atadas hacia atrás. Y ya no me podía aguantar más y uno se tiraba al suelo para ver si te hacían algún caso. En el forcejeo las tablas de la silla se te clavaban en la espina dorsal y eso no se podía soportar (…) Así estuve desde las 6 de la tarde hasta las 11 de la noche, hasta que les dije que sí, que pertenecía al PCE. Ya sin poder aguantar más. Me tiraban por todos lados, te pegaban por cualquier sitio y te destrozaban psíquicamente; te mencionaban a tu mujer, a tus hijos. Perdí dos veces el conocimiento».

Santiago fue detenido junto a otros 160 militantes comunistas. Muchos de ellos serían trasladados a la cárcel de Badajoz donde permanecerían hasta finales de noviembre. El juicio no se celebró hasta junio de 1976, ya muerto Franco. Santiago sería condenado a un año de prisión pero no llegará a cumplir la pena porque podrá acogerse a la amnistía.

Durante ocho años Santiago Leal formará parte del Comité Central del PCE. Su tarea fundamental será la de poner en pie junto a centenares de agricultores de las vegas del Guadiana (Miajadas, Montijo, Santa Amalia, Talavera la Real, Gévora…) la primera organización sindical de campesinos, la Unión de Campesinos Extremeños. Las conocidas como «guerras del tomate, del pimiento o de la leche», serán las movilizaciones donde tome cuerpo esa extraordinaria organización que será, durante muchos años, un referente de inteligencia unitaria, honradez y combatividad.

Santiago Leal, en palabras de Antonio Rodríguez Álvarez, uno de los responsables del PCE en Extremadura, era “una persona comprometida con los suyos, con los trabajadores, que sabía y estaba convencido de que era necesario cambiar el mundo, para que la mayoría pudiera vivir con unas condiciones dignas, y se puso manos a la obra, a cambio de nada, en tiempos en los que la vida corría un grave peligro. Santiago, compañero, camarada, no pudieron contigo, tu lucha continúa y seguirás vivo en ella, tus ideas, que son las nuestras, siguen siendo muy necesarias, en una sociedad, donde tu clase, la Clase Trabajadora continúa perdiendo derechos”. Su generosidad y su ejemplo de lucha nos acompañarán siempre.

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