Convocatoria por la democracia: Cuidados frente a la crisis ecosocial

Ciencia, cuidados, servicios públicos, feminismo, sindicalismo y participación democrática son elementos necesarios y fundamentales para profundizar en la democracia y avanzar en derechos
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Antonio Maillo, Convocatoria por la Democracia

El sábado 23 de noviembre, Izquierda Unida celebró el acto de presentación de “Convocatoria por la democracia”, lo que se definió como el pistoletazo de salida de un proceso mucho más largo, abierto y ambicioso, que recorrerá todo el país y que busca, en palabras del coordinador federal, cambiar el estado de ánimo de una izquierda que está desanimada y en estado de shock. Este proceso no pudo tener mejor puesta de largo, ya que se abordaron muchos temas, se formularon numerosas propuestas y se plantearon grandes retos como organización de la clase trabajadora.

Sin duda, ambos paneles contaron con ponentes de lujo, que no escatimaron en el planteamiento de propuestas, algunas más sencillas y otras mucho más ambiciosas, pero, sin duda, todas ellas sugerentes. El análisis de la situación en la que se encuentra actualmente la clase trabajadora también fue fino y acertado. En este artículo voy a intentar resumir el primero de los paneles, titulado “Economía de los cuidados ante la crisis ecosocial”, con ponentes de gran solvencia como la concejala del Ayuntamiento de Málaga y exdirectora del Instituto de las Mujeres, Toni Morillas; el ensayista, poeta y profesor de filosofía Jorge Riechmann; el también profesor y activista de Rebelión Científica, Alberto Coronel; el responsable de formación de Comisiones Obreras, Carlos Gutiérrez; y la exeurodiputada y profesora de Filosofía del Derecho, Mª Eugenia Rodríguez Palop. A estos ponentes les pido disculpas de antemano por las más que probables imprecisiones y errores que pueda cometer a lo largo de este artículo, fruto de una nutrida y fructífera conversación que tuve la suerte de poder moderar.

El debate giró en torno a dos ejes principales: los cuidados y la profundización democrática, además de cómo ambas cuestiones están interrelacionadas. Un ejemplo de esta conexión fue trasladado por Morillas, a través de la historia de un grupo de madres malagueñas que se están organizando porque el Gobierno de la Junta de Andalucía está abandonando a sus hijas e hijos, alumnado con necesidades educativas especiales. Es un claro ejemplo de organización en defensa de los servicios públicos, que supone también una defensa de los cuidados y de la democracia. ¿Hay algo más democrático que la igualdad? ¿Hay algo más antidemocrático que impedir el acceso a una vida plena, especialmente a aquellos ciudadanos más vulnerables? Eso es exactamente lo que el PP, en su ofensiva privatizadora sin cuartel, está haciendo con ese alumnado con necesidades especiales y con el maltrato al que somete al personal docente encargado de atenderles. La defensa de los servicios públicos es también la defensa de la democracia, una consigna que repetimos hasta la saciedad y que cobra pleno sentido cuando conocemos experiencias como estas.

Ahora bien, “Convocatoria por la democracia” no pretende quedarse en una cuestión reactiva o a la defensiva; todo lo contrario, se trata de un planteamiento ofensivo. No podemos limitarnos a defender la democracia tal y como la conocemos; debemos ir más allá, profundizar en ella y buscar nuevas formas de participación, especialmente en un contexto de incertidumbre en el que nos veremos abocados a tomar grandes decisiones como sociedad, decisiones que no debemos permitir que otros tomen por nosotros. Sobre este punto reflexionó el poeta, escritor y profesor Jorge Riechmann: en decisiones trascendentales, la ciudadanía debe participar, conocer, reflexionar y decidir directamente. Es esencial que estos debates y decisiones no se limiten a ser responsabilidad de los representantes, sino que incluyan al conjunto de la sociedad. Eso, precisamente, es la política.

Puede parecer que hablamos de cuestiones totalmente alejadas, pero en esa profundización democrática están también las madres que luchan porque sus hijas e hijos tengan la educación que merecen, y quienes están pensando y poniendo en práctica fórmulas más complejas (y completas) de participación.

Si hay un espacio que urge democratizar es el mundo del trabajo, como señaló Carlos Gutiérrez de CC.OO. Según expresó, profundizar en la democracia es repartir el poder, también dentro de las empresas. Para ello, el fortalecimiento sindical es un eje clave. Los sindicatos de clase, que no son otra cosa que la clase obrera organizada, forman parte esencial de esa democracia de la que tanto hablamos. Un sindicalismo que no se limita a mejorar los derechos laborales de las y los trabajadores, sino que también propone un modelo de país, un proyecto para el conjunto de la ciudadanía.

Los centros de trabajo son lugares clave para cualquier cambio social que queramos abordar. Allí pasamos una enorme parte de nuestro tiempo (demasiado, como se mencionó en el debate sobre la reducción de la jornada laboral), allí nos relacionamos con gente diversa, y allí solemos compartir un objetivo común con los y las compañeras. Normalmente, se trata de un objetivo concreto, relacionado con una mejora específica de nuestras condiciones de vida, pero que puede ser el primer paso hacia una politización mayor que nos lleve a una lucha por un cambio estructural.

Junto al sindicalismo, el feminismo —especialmente el de clase— debe ocupar un lugar central, como planteó María Eugenia Rodríguez Palop. Entiende el cuerpo como un campo de batalla, como objeto de violencias y como medio para relacionarnos con el entorno y el medio ambiente. Este feminismo debe ser un elemento central en la política, especialmente en esa política de los cuidados de la que tanto hablamos. Palop propuso llevar mucho más allá lo que denomina la ética de los cuidados: no solo ejercer las responsabilidades que hemos asumido, sino también asumir las responsabilidades que tenemos con quienes compartimos la vida, de una forma u otra. En este punto de la conversación se introdujo el concepto de comunidad, algo que podría ser tachado de ingenuo, pero que, frente a la ola reaccionaria e individualista regida por el “sálvese quien pueda” —lo que las derechas realmente quieren decir cuando pervierten el lema “solo el pueblo salva al pueblo”—, la defensa de lo común, de lo que es de todas, de la comunidad, es el camino que las comunistas, y cualquiera que busque un futuro mejor, deben seguir.

Por último, se abordó la “enfermedad planetaria” que supone el capitalismo para el mundo, tanto por cómo la acumulación de capital nos ha llevado a la crisis ecosocial en la que nos encontramos, como por cómo ese mismo sistema, que no protegió a la población de Valencia durante la DANA pese a tener tiempo, sí reprime a quienes luchan por medidas que permitan una adaptación justa a la crisis. Este fue el caso de las compañeras de Rebelión Científica, movimiento al que pertenece Alberto Coronel, quien aportó una perspectiva en la que la ciencia se concibe como una herramienta de cuidados. Seguramente, esta fue una de las aportaciones más sugerentes de la mesa.

La ciencia protege la vida. Si el Gobierno valenciano hubiera atendido las alertas de la AEMET, probablemente muchas vidas se habrían salvado y muchos daños se habrían evitado. Por lo tanto, si hablamos de la importancia del cuerpo, también debemos hablar de la importancia de lo técnico. En un contexto de negación de las instituciones sociales consensuadas durante el siglo XX —incluida la ciencia—, defenderla y defender a quienes trabajan en ella, advierten de riesgos y plantean soluciones, es un deber para cualquiera con vocación transformadora.

Ciencia, cuidados, servicios públicos, feminismo, sindicalismo y participación democrática fueron los elementos que formaron parte de esta composición coral, en la que cada una de las intervenciones complementaba a las demás. Todos estos elementos son necesarios y fundamentales para profundizar en la democracia y avanzar en derechos, como pretende —y, sin duda, logrará— esta Convocatoria por la democracia.


(*) Miembro de la coordinadora de IU Federal; experta en cooperación al desarrollo, migraciones y Derechos Humanos