Homenaje a un siglo de lucha

Luis Mari Ormazabal: todo un siglo de lucha y resistencia

El PCE-EPK homenajea a su militante más veterano, agradeciéndole su coherencia, dignidad y compromiso con su partido, con su clase y con su pueblo lo largo de toda una vida centenaria
Enrique Santiago entrega el carné honorífico del PCE a Luis Mari Ormazabal.
Enrique Santiago entrega el carné honorífico del PCE a Luis Mari Ormazabal.

El Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK) celebró el pasado domingo 9 de febrero, en Bilbao, un caluroso homenaje a su camarada más veterano: Luis Mari Ormazabal, quien recientemente ha cumplido 100 años de edad. Al acto, además de familiares, camaradas y amigos, asistieron el secretario general del PCE, Enrique Santiago, el del PCE-EPK, Jon Hernández, y la representante de Gazte Komunistak (GK).

En sus intervenciones, los tres portavoces, destacaron el inquebrantable compromiso político de Ormazabal y su ejemplo de resistencia en los años más duros del franquismo, aguantando cárceles y torturas. Así, Enrique Santiago advirtió la “gran fortaleza” que ha demostrado a lo largo de tantos años de militancia Luis Mari, quien representa “mejor que nadie” la historia de lucha de los y las comunistas. Quiso resaltar, además, la “coherencia y dignidad” que ha mantenido a lo largo de una vida tan larga: “Hay que agradecérselo a nuestro querido camarada y recordarlo, porque demuestra que es posible hacerlo si se tienen principios y constancia”.

El secretario general del PCE recordó que Ormazabal es una de las fuentes por las que hoy podemos conocer sucesos tan importantes para la vida de nuestro partido como el VI Congreso de Praga, realizado en los momentos más duros de la clandestinidad, en el que fue delegado; los debates mantenidos sobre la política de reconciliación nacional o la resistencia antifranquista, tanto en la calle como en las cárceles por las que pasó Luis Mari, hasta cinco. Allí vivió la represión, las torturas y las noticias de asesinatos de camaradas como Julián Grimau, como recordó Enrique Santiago. Aún así, nada de eso le hizo abandonar su tarea, que mantuvo tras la muerte de Franco y hasta la actualidad, bajo esa máxima que ha acompañado siempre a Ormazabal “Siempre hay que tener una causa y un amor”.

Para acabar, el secretario general del PCE le garantizó que el partido va a seguir luchando contra el fascismo y defendiendo las conquistas logradas tras tantos años de cárcel, tortura y persecución. “Muchas gracias por tu ejemplo, Luis Mari, puedes estar tranquilo y tienes que continuar luchando en las filas de tu partido y de tu pueblo hasta el último de los alientos”, le trasladó Enrique Santiago para finalizar su intervención.

«Orgullosos» de su militancia. Mientras, el secretario general del PCE-EPK, Jon Hernández, además de reconocer los esfuerzos que ha hecho Ormazabal a lo largo de toda su vida por conseguir un mundo mejor, más justo, también quiso destacar su compromiso con el partido, un compromiso que se mantiene intacto a día. Así, Hernández destacó que Luis Mari no es solo memoria histórica, sino también presente de lucha, participando en la actividad del partido dentro de sus posibilidades. “Nos sentimos muy orgullosos que alguien como Luis Mari esté hoy en día militando en las filas del partido comunista”, aseguró.

Un partido, el PCE, en el que, como añadió Jon Hernández, hay miles de hombres y mujeres dispuestos a seguir con esa tarea que durante muchos años han llevado a cabo los militantes más veteranos y las militantes más veteranas. “Podéis sentir que vuestra lucha mereció la pena, no fue un sacrificio baldío, ha posibilitado que detrás de vosotros y vosotras vengan generaciones más jóvenes para defender aquello por lo que habéis luchado”, le trasladó, para finalizar afirmando que mantener esa lucha es “el mejor homenaje” que puede hacerles el Partido Comunista.

Lección de compromiso. Por su parte, la representante de Gazte Komunistak destacó la lección de compromiso que Ormazabal da a los más jóvenes, esa toma de conciencia que tuvo “desde la juventud o incluso desde la niñez”. Saber desde esa temprana edad que su lugar era “al lado de su clase”, sin apartarse nunca de ese lugar correcto en toda su vida. Toda una muestra de estar “donde la lucha y las circunstancias lo requería”, como aseguró la dirigente de GK.

En ese sentido, y para concluir, afirmó que, pese al incierto presente que vive la juventud trabajadora, no hay lugar para el pesimismo, ya que existen las herramientas teóricas del marxismo-leninismo y la experiencia de camaradas como Luis Mari Ormazabal para afrontar el futuro con “decisión y entusiasmo”.

El acto, desarrollado en el Hika Ateneo de la capital vizcaína, se cerró con la entrega de un carné honorífico a Luis Mari Ormazabal, el baile de un aurresku en su honor y el canto de la Internacional. Posteriormente, algunos camaradas y amigos pudieron compartir sus vivencias relacionadas con Luis Mari en sus ya cien años de vida de compromiso con la clase trabajadora y el Partido Comunista.

Homenaje en Arrigorriaga. Hace unas semanas, Arrigorriaga, el pueblo en el que ha residido la mayor parte de su vida Luis Mari, le celebró otro multitudinario homenaje en el que se recordó su vida y lucha. Además de los dirigentes del PCE y el PCE-EPK, al acto celebrado en este municipio vizcaíno asistieron el periodista Enric Juliana y representantes del Ayuntamiento de Arrigorriaga, del que fue concejal el propio Ormazabal.

Luis Mari Ormazabal (Muskiz, 1924) ha dejado escrita su vida en el libro «Los ecos del silencio», una publicación que brilla con luz propia en la inmensa biblioteca que el propio Ormazabal ha ido acumulando en su casa de Arrigorriaga. Y no son pocas las cosas que cuenta en las 300 páginas de la publicación autoeditada que vio la luz en 2017.

Dirigente durante décadas del PCE, fue encarcelado hasta en cinco ocasiones, pasando por distintas cárceles españolas. Enviado en representación de Euskadi al VI Congreso del PCE que se celebró en 1959 en Praga, como muchos de sus delegados fue arrestado a su vuelta. Pasó 40 días en la Dirección General de la Policía, soportando hasta 80 interrogatorios.

Estuvo preso en Carabanchel, donde le hicieron un Consejo de Guerra por rebelión militar, condenándole a pasar 10 años en el penal de Burgos. Tras recuperar la libertad, fue detenido en Basauri en mayo del 68 y, de nuevo, en el 71. Recibió una nueva condena de un año y ocho meses y fue trasladado a la cárcel de Jaén. En 1975 le impusieron un registro domiciliario. Su última detención se produjo en 1977 en Llodio.

Quien conoció a históricos como Juan Modesto, Enrique Líster, Dolores Ibarruri, Leandro Carro, Jorge Semprún, Luis Goytisolo, Marcos Ana o Josep Renau resume con humildad su vida: “Hice lo que me dictaba mi conciencia de clase y lo volvería a hacer”. Aún así, advierte de que tantos años de represión resumidos en unas pocas páginas parecen cortos, pero se hicieron “largos, muy largos”: “una noche de piedra y espanto”. Eskerrik asko, Kamarada!

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