El 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente. En relación a dicha efeméride, el Partido Comunista analiza y expone en un comunicado que frente a un sistema capitalista que demuestra cada vez más su carácter depredador y despilfarrador de recursos y destructor de ecosistemas, sólo cabe enfrentarse con organización, entendiendo que enfrentar la crisis climática que provoca el sistema es también un espacio y escenario de lucha de clases, rechazando el fascismo y la guerra, las dos bestias con las que el capitalismo vuelve a amenazar a la humanidad ante cada nueva crisis.
Para el PCE, el peligro de la vida sobre el planeta tal y como hoy la conocemos afecta más agudamente a la clase trabajadora. Son las personas más vulnerables las más afectadas ante catástrofes provocadas por eventos meteorológicos extremos como la DANA; también las que viven en peores casas las más afectadas por las olas de calor. Por eso, afirma el PCE, «Con el rearme y la escalada bélica antihumana, antisocial y antiecológica, no tenemos nada que ganar, todo lo contrario, tenemos todo que perder».
La crisis climática tiene su origen en la destrucción de ecosistemas por grandes empresas, en el despilfarro de recursos por parte de una minoría de la población que contamina con su consumo de lujo haciendo sentir culpable al resto de la población y exigiendo que recicle y que consuma verde.
Para salvarse de la crisis climática, expone en PCE en su comunicado, «no se trata de adaptarnos al desastre, sino de cambiar de sistema para poner la vida en el centro». «Salvarnos de la crisis climática —añade el comunicado— implica repartir el trabajo, repartir la producción, y transformar cómo vivimos y para qué producimos democráticamente, en un mundo finito de recursos finitos cada vez más escaso, frente a la distopía capitalista del ‘sálvese quien pueda’ y del ‘se iban a morir igual’».







