La Escuela de Verano organizada por el Partido Comunista de España (PCE) y la Unión de Juventudes Comunistas (UJCE) concluyó este domingo en Madrid con una jornada de marcado acento internacionalista y político. Tras dos días de ponencias teóricas y talleres prácticos, el cierre estuvo protagonizado por una mesa redonda dedicada a la seguridad humana, la lucha por la paz y la construcción de una Europa distinta a la de los tratados y la sumisión militar. Las intervenciones finales de la dirección del Partido marcaron una clausura que puso en valor el papel de la militancia comunista frente a los desafíos del momento.
El sábado se desarrolló con un ritmo ágil que articuló conferencias y talleres, permitiendo abordar tanto el análisis político de fondo como los retos concretos de la intervención del Partido. La primera conferencia se centró en el programa estratégico del PCE, con una reflexión sobre la configuración actual del capitalismo español y las implicaciones que esta tiene para la elaboración de una alternativa comunista en el Estado. A lo largo del día, se abordaron también las condiciones estructurales que atraviesan el derecho a la vivienda, mientras que los talleres ofrecieron un espacio para compartir herramientas organizativas y experiencias militantes en torno al feminismo, las migraciones, la comunicación política y el movimiento por la paz. Esta combinación de formatos permitió una reflexión política integral, conectando el marco estratégico con los espacios concretos de intervención.
El domingo, la atención se centró en la mesa redonda “Seguridad humana, lucha por la paz y construcción de otra Europa”, que sirvió como cierre político del encuentro. Marta Martín, del Área Internacional del PCE, abrió la sesión subrayando la necesidad de reivindicar con claridad el papel del Partido en todos los espacios donde actúa, especialmente en el ámbito institucional, donde muchas veces su labor queda invisibilizada tras las dinámicas gubernamentales.
Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, abordó la necesidad de recuperar el hilo histórico del movimiento comunista y de IU frente a la OTAN y el militarismo. En su intervención, reivindicó una pedagogía política basada en el sentido común y en una idea de seguridad puesta al servicio de la vida. A su juicio, no es posible construir una Europa justa desde dentro de la OTAN, y denunció el tutelaje que Estados Unidos ejerce sobre la política exterior europea. La paz, subrayó, no puede quedar supeditada a intereses geoestratégicos ni a cuotas de gasto militar: es condición previa para cualquier proyecto emancipador.
Desde el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), Margot Antoine agradeció la invitación del PCE y situó su intervención en un contexto de endurecimiento de las políticas europeas. Frente a los gobiernos que recortan en derechos sociales mientras aumentan el presupuesto para armamento, reivindicó una Europa de los derechos, de la dignidad y de la justicia. Puso como ejemplo el caso de Bélgica, donde aceptar el objetivo del 5% de gasto militar implicaría triplicar el presupuesto actual, con un coste social devastador. Antoine destacó la importancia de que existan partidos, como el PTB en Bélgica y el PCE en España, que digan con claridad “no a la OTAN y sí a la protección social”, y trasladó el apoyo material y político del PTB a la resistencia cubana, como símbolo de alternativa y dignidad.
El secretario general del PCE, Enrique Santiago, cerró la mesa destacando el papel del Partido en el Gobierno como freno al rearme y en la construcción de una posición internacional comprometida con la paz. Denunció el intento de las derechas, tanto nacionales como extranjeras, de deslegitimar la presencia de las fuerzas comunistas en las instituciones y señaló que las conquistas sociales solo podrán sostenerse si se detiene el desvío sistemático de recursos hacia el gasto militar. También advirtió sobre el uso calculado de los escándalos de corrupción como herramienta de desgaste político en manos de sectores reaccionarios. En un tono claramente movilizador, Santiago llamó a convertir la próxima Fiesta del PCE en una gran expresión popular por la paz y en una herramienta útil para amplificar la voz de una mayoría social que rechaza la guerra y exige derechos. La clausura corrió a cargo de Marga Sanz y José Luis Centella, quienes coincidieron en destacar el esfuerzo militante que ha hecho posible la Escuela, con un reconocimiento especial al papel de la UJCE y al trabajo colectivo de las estructuras del Partido. Ambos subrayaron el valor de esta edición no solo como espacio de formación, sino como herramienta para reforzar la intervención política comunista en un momento de grandes desafíos. Sanz puso el acento en la utilidad de los talleres prácticos para trasladar los debates estratégicos a la acción cotidiana, mientras que Centella centró su intervención en la necesidad de mantener una línea estratégica clara: construir una hegemonía alternativa al orden imperialista, articulada en torno a la paz, la soberanía y los derechos sociales. Con esa brújula política, el PCE cierra su Escuela de Verano con el objetivo de trasladar lo aprendido al conjunto de su militancia y seguir fortaleciendo un proyecto de transformación desde abajo, con vocación de mayoría.







