«Suso» Díaz (1944-2025), un nombre histórico de las Comisiones Obreras y el PCG

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Cuando a mediados de julio me comunicaron la grave situación del estado de salud de Suso Díaz, entendí que posiblemente este verano no podría acercarse a las Rías Baixas y que la larga charla que teníamos pendiente para grabar el testimonio de su experiencia de trabajo en el sector naval que yo necesitaba, no tendría ya lugar. Él tenía el cuestionario, pero lo de contestar por escrito le resultaba menos interesante, “Pepiño mejor nos vemos y hablamos”; prefería dedicar el tiempo a su pasión, escuchar música de jazz y a sus cotidianos y largos paseos o a charlar con los amigos. Cerca de mil personas, llegadas desde todas las provincias gallegas e incluso desde otras comunidades hoy 9 de julio en A Coruña para acompañar en su despedida a sus hijos Yolanda y José Ángel, a su nieta Carmela, a su viuda y al resto de su familia. Allí nos reencontramos compañeros y amigos, sindicalistas históricos y actuales de las Comisiones Obreras como Unai Sordo, secretario general de la Confederación de CC.OO. y la secretaria general de CC.OO. de Galicia  Amelia Pérez, veteranos militantes y ex militantes del Partido Comunista, que compartimos un largo periodo de nuestra vida desde la militancia clandestina hasta la democracia inmersos en huelgas y luchas contra la dictadura franquista y en debates, divisiones y esperanzas no siempre cumplidas durante la democracia. Una amplia representación de aquellos veteranos compañeros junto a profesionales de diversos ámbitos de la cultura y la política, se reunían bajo los acordes de la Internacional para apoyar a la familia de Xesús Diaz, con el dolor de la amistad y conscientes de la necesidad de mantener viva la memoria de su aportación a la lucha por los derechos de los trabajadores y por la conquista de la democracia, a lo que dedicó su vida desde el antiguo astillero ASTANO hasta la secretaría general de CC.OO. de Galicia y el PCG, organizaciones en las que compartimos con el luchas y aspiraciones democráticas, debates y momentos complicados.

Xesús Díaz nació en una familia obrera. Su padre, trabajador de la PYSBE escuchaba la emisora clandestina del PC, “La Pirenaica”, (Radio España Independiente). Su espacio vital, en el barrio obrero de Caranza a mitad de camino entre Fene y Ferrol, definiría su profesión en uno de los dos grandes astilleros de la comarca. Las circunstancias lo condujeron, junto a su hermano gemelo Xosé, a formarse como aprendices en ASTANO desde los 14 a los 18 años. En ese tiempo Xesús Díaz, que iba camino de pasar al gremio laboral de armadores, mostraría grandes habilidades como dibujante que lo llevarían adecantarse por el trabajo técnico y pasar a la oficina de métodos en 1968. Allí los hermanos Diaz coincidirían con veteranos comunistas como José Mª. Fernández “Molinuco” y Manuel Anido, enviados al astillero por la dirección del PC después de las huelgas de 1962.

A partir de mediados de los sesenta, el joven militante comunista fue integrándose en el nuevo movimiento obrero que dirigían y canalizaban en la comarca ferrolanalos cuadros comunistas de las CC.OO. y a finales de la década ya sería detenido e incurso en un auto de procesamiento en el TOP, que finalmente seria sobreseído. Después de las elecciones de enlaces de 1971, Suso Díaz, ya muy integrado en la organización clandestina de las Comisiones de ASTANO, participaría activamente en el movimiento de solidaridad con los trabajadores de la Bazán que mantenían una larga lucha por el V Convenio Colectivo que conduciría finalmente a los acontecimientos del 10 de marzo de 1972 cuando la policía disparó contra una manifestación pacífica y asesinó a dos trabajadores. La solidaridad obrera de los trabajadores de ASTANO fue inmediata y la actividad de Xesús Díaz junto a su hermano y otros cuadros obreros como Xoan Carballal o Leonardo Dopico fue la clave para paralizar la actividad de ASTANO y realizar las protestas contra la represión, que también les alcanzaría. Suso fue detenido, interrogado y multado con 150.000 pesetas como uno de los responsables de aquellos paros.

Desde aquel momento con todos los dirigentes y cuadros del Partido Comunista y de las Comisiones Obreras detenidos y procesados, serían Xesús Díaz, su hermano y los cuadros comunistas de ASTANO junto con militantes de las nuevas generaciones de los dos astilleros los que afrontaron la tarea de recuperar la organización y su capacidad de movilización, como demostrarían durante las grandes huelgas de ASTANO entre 1973 y 1976. En ese tiempo Suso Díaz se convirtió en uno de los principales cuadros obreros del Astillero que en las elecciones sindicales de 1975 coparon los puestos de enlaces y pasaron así a controlar el jurado de empresa. En un contexto de crisis del franquismo y de fuerte conflictividad sociolaboral la capacidad e intuición de Suso Díaz ante la acción sindical lo convertiría en un líder obrero que pronto rebasaría el ámbito comarcal. Formaba también parte del equipo de redacción de “ASTANO Obreiro” el boletín de la Comisión Obrera de ASTANO y coordinaba el excelente “A Voz do Traballo”; participaba activamente en las asambleas nacionales de CC.OO. de Galicia y fue elegido para asistir a la determinante Asamblea de Barcelona, julio de 1976, donde se decidió convertir el movimiento de las CC.OO. en una Central Sindical. En el primer congreso del Sindicato Nacional de CC.OO. de Galicia fue nombrado miembro de la Comisión Ejecutiva situándose al frente de la Secretaria de Acción Sindical, responsabilidad que mantuvo tanto en la organización de A Coruña como en el Sindicato Nacional hasta su nombramiento como secretario general en un Consejo Nacional de CC.OO. de Galicia a finales de 1989 que abandonaría en el 2004 cumpliendo las directrices estatutarias sobre mandatos. 

Durante todo ese tiempo su actividad en la acción sindicalno lo apartaba del trabajo político en el Partido Comunistade Galicia y de su participación en las actividades socioculturales que se desenvolvían en el asociacionismo ciudadano en Caranza y Fene. Fue miembro del ComitéCentral del PCG desde el III congreso y vivió el debate interno en el que fue capaz de mantener un equilibrio de posiciones y unitario. Como muchos cuadros y dirigentes comunistas del movimiento obrero tenía interés en las cuestiones teóricas e intuición para analizar los diversos planteamientos que existían en el debate interno del PC que también afectaba a la organización de CC.OO. Su participación en el asociacionismo cultural lo había acercado a todo tipo de manifestaciones culturales y esa cercanía le permitía analizar con una actitud abierta y dialogante lo que se planteaba desde las fuerzas de la cultura en el seno del PCG durante la explosión de la crisis de 1981. Apoyó la sustitución de Santiago Carillo y apostó por la renovación y la creación de Izquierda Unida. Siempre mantuvo un sentido unitario para confluir con otras fuerzas y en el contexto del debate sobre la candidatura a las elecciones autonómicas de 1996, junto a la mayoría de la organización se mantuvo en Esquerda de Galicia hasta su desaparición y desde entonces hasta su fallecimiento mantuvo la coherencia de las ideas que lo habían llevado a la militancia en el PC y el apoyo a la izquierda política que siempre había defendido.

Durante su primer mandato como secretario general de CC.OO. de Galicia se implicó sin reservas en la creación de la Fundación 10 de Marzo, con el objetivo de formar el Archivo Histórico de la organización y recuperar la memoria del movimiento obrero que habían encarnado las Comisiones Obreras durante la dictadura. Suso Díaz apoyó todo tipo de iniciativas historiográficas y memorialistas con entusiasmo. Lo atestiguan la creación del Premio Fundación 10 de Marzo; los cursos y jornadas de carácter memorialista organizados; los numerosos libros publicados sobre la historia de las CC.OO. o las memorias y biografías de militantes así como todo tipo de exposiciones hasta el 2004.

Los amigos y compañeros que compartimos aquellos años, en el Consejo Nacional de CC.OO. de Galicia o en el Comité Central del PCG o como cuadros y militantes en ambas organizaciones, mantendremos viva su memoria en la medida de nuestras propias vidas. Su importancia para el movimiento obrero es tarea para los historiadores y para la sociedad es mantenerla y difundirla como parte de lamemoria colectiva, para que los ciudadanos que hoy viven en un sistema democrático, con libertades y derechos laborales entiendan que esos derechos fueron conquistados por personas que como Suso Díaz dedicaron su trabajo y su vida a la acción sindical durante la dictadura franquista para dotarnos de un marco de relaciones laborales democrático que hoy les permite disponer de convenios colectivos negociados con las garantías de un Estado de derecho.

(*) José Gómez Alén, historiador y catedrático de Instituto. Fundación de Investigaciones Marxistas. Fue director de la Fundación 10 de Marzo entre 1991 y 2004.

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