Creo que esta expresión ya no se usa, al igual que «en pie a la derecha», otra que pensé para titular la columna de este mes. Buscaba una frase muy popular para intentar explicar claramente el momento político que vivía Colombia la semana del 14 de julio, día en que escribo estas líneas, olfateando la perspectiva de los acontecimientos políticos en marcha.
Los días 15 y 16 se realiza en Bogotá la Cumbre de países del Grupo de La Haya en solidaridad con Palestina, que reafirma la firme postura del gobierno colombiano contra el genocidio en clara confrontación con Donald Trump en un momento de muy malas relaciones entre los dos países. El sábado 19 se reúne la primera Convención Nacional del Pacto Histórico, como partido unitario, que aprueba la hoja de ruta para definir la candidatura presidencial y las listas al congreso. El 20 de julio se instala el último periodo legislativo del congreso que será muy corto por la realización de las elecciones de 2026. Y el 28 de julio una jueza de la República dictaminará si el ex presidente Álvaro Uribe Vélez es culpable o inocente de los delitos de soborno y manipulación de testigos, tras un larguísimo juicio, y de un proceso que se inició hace trece años.
De manera que se inicia una etapa en la que se agudizarán todas las tensiones y polarizaciones políticas. La derecha busca, como es natural, la reconquista del gobierno, propósito en el que es apoyada por la administración Trump y por otros centros injerencistas de la derecha. El presidente Gustavo Petro no solo es muy incómodo para los intereses de la oligarquía colombiana. Lo es también para Trump. El proyecto golpista no está desechado, e incluso se denuncia la existencia de planes de un atentado criminal. Se informó que cuando recientemente Petro regresaba de España, luego de participar en el evento de Sevilla, el avión presidencial debió desviar su ruta ante la amenaza de un posible ataque con misiles.
La apuesta del Pacto Histórico es fortalecer su unidad, convertirse en el partido político con el mayor número de afiliados y avanzar hacia un Frente Amplio
No será fácil el camino a recorrer para el Pacto Histórico de aquí hasta las elecciones del próximo año. Pero hay buenas perspectivas. Recientes encuestas señalan que el país se inclina, así sea ligeramente, hacia la izquierda, contrario a datos de otros años. Las cifras macroeconómicas son buenas, hay un amplio respaldo social a las reformas, buenas ejecutorias en temas agrarios, salud y educación, la aceptación del gobierno ha mejorado y en las bases populares hay un gran entusiasmo.
La apuesta del Pacto Histórico es fortalecer su unidad, definir mecanismos de decisión que le garanticen una mayor representación parlamentaria e iniciar una gran campaña de afiliaciones para convertirse en el partido político con el mayor número de afiliados en el país y avanzar hacia un Frente Amplio para ganar nuevamente la presidencia.
Vientos tormentosos pero alentadores.








