Abolición de la prostitución: Poner los derechos humanos y la vida rota de las mujeres en el centro. 

La prostitución y la trata con fines de explotación sexual representan graves violaciones de derechos humanos, especialmente hacia mujeres y niñas, en un contexto de desigualdad de género. Se enfatiza la necesidad de políticas abolicionistas, apoyo integral a supervivientes, y la lucha contra el patriarcado y neoliberalismo que perpetúan estas violencias.

La prostitución y, la trata con fines de explotación sexual son consideradas por los organismos internacionales como una grave vulneración de los derechos humanos, y una manifestación de vioolencia extrema que atenta contra diferentes derechos.Una forma de violencia contra las mujeres y las niñas que se asienta en la desigualdad de género estructural y en las relaciones de dominación y explotación que los hombres ejercen sobre las mujeres.

El patriarcado ha convertido en axioma la expresión “la prostitución es el oficio más antiguo de mundo” pretendiendo situar la prostitución fuera de la historia, ajena a la lucha de clases, a la hegemonía cultural imperante. Una hegemonía cultural, que dividía a las mujeres en dos categorías: las llamadas “mujeres públicas”, malas, pecadoras, pero necesarias para el funcionamiento social. Si eran públicas pertenecen a todos los hombres, en contraposición a las mujeres denominadas buenas y sumisas que eran propiedad privada y pertenecían a un sólo hombre. Esa hegemonía cultural se mantiene y es asumida socialmente estigmatizando a las mujeres en situación de prostitución.

Abrir un proceso de reflexión sobre qué sociedad queremos,¿ una sociedad que siga aceptando que los hombres tienen privilegios previo pago de acceder a los cuerpos de las mujeres?. Nuestra primera batalla es contra el neoliberalismo y el patriarcado que deshumaniza a las mujeres, presentandolas y convirtiéndolas en mercancía para la explotación sexual. 

La trata de mujeres con fines de explotación sexual es indisociable a la prostitución y por ello se debe actuar de manera complementaria en ambas realidades.

Ser abolicionistas de las prostitución es aspirar a una sociedad que erradique el sistema prostitucional-industria del sexo y el proxenitismo. Erradicar la prostitución sólo es posible eliminando las relaciones de dominación sexual, subordinación, explotación violencia contra las mujeres y niñas y la desigualdad de género.

La macroencuesta encargada por la Delegación del Gobierno contra la violencia machista estimó que en España hay más de 114.000 mujeres en situación de prostitución.

El macroestudio considera como riesgo de trata si concurren  tres o mas factores de riesgo en una potencial víctima, siguiendo los criterios de la organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Según esos criterios el 24% de las mujeres en situación de prostitución están en riesgo de ser víctimas de trata con fines de explotación sexual; pero si se tienen en cuenta sólo uno de los factores el porcentaje se eleva a mas del 80%. No es suficiente analizar los datos, sin poner en marcha un proceso integral que no sólo considere el momento unico en que se determine un número determinado de indicadores dentro de una lista de comprobación, las realidades diarias pueden variar continuamente los mismos, siendo muy posible que los indicadores aumenten continuamente debido a la situación de vulnerabilidad que viven las mujeres en situación de prostitución. 

Entender la prostitución como una expresión de dominación y explotación de las mujeres y a las supervivientes como víctimas de un sistema de dominación patriarcal, implica una atención integral a las supervivientes con enfoque de género, derechos humanos y no con acciones punitivistas.

Una propuesta realmente abolicionista sólo es posible desde una norma completa, con medidas de apoyo, itinerarios reales de salida de la prostitución, abordar la situación irregular de las mujeres con una ley de extranjeria, que permita a las migrantes salir de la espirar de miedo y vulnerabilidad que viven y la derogación de la ley mordaza para que cese la persecución hacia las mujeres.

Abordar la prostitución desde el fondo y de manera integral, un entramado complejo al que hay que dar respuesta, muchas mujeres están invisibilizadas porque están en situación irregular y se ven abocadas a la prostitución como alternativa.

Una acción política clara para abordar la situación de las mujeres en prostitución, no sirven titulares que desvian la atención de las realidades de las supervivientes. El Plan Operativo Interministerial para la Protección de los Derechos de las mujeres Víctimas de trata, Explotación Sexual y Prostitución: Plan Camino, recoge medidas y lineas de acción, que deben ser abordadas e implementadas de manera urgente. 

Políticas que contemplen el derecho a la atención de emergencia psicológica, jurídica, social y de reparación para las mujeres en situación de prostitución y a sus hijas e hijos. Programas reales de inserción social y laboral, acceso inmediato a la renta de inserción social, al favorecer la independencia económica se posibilita la protección de otros derechos. Un parque público de viviendas para mujeres pobres y vulnerables, que las mujeres no tengan que elegir entre si comer o no comer, entre sí, se prostituyen o no para ello, por lo tanto no es una elección libre.

Las vidas de las mujeres en situación de prostitución deben de estar en el centro y en todas las políticas públicas, no revictimizar a las mas vulnerables. La clase y la raza atraviesa todo el sistema prostitucional, eliminar las raíces estructurales que sustentan esta explotación es el horizonte, pero en ese camino la vida y la dignidad de las mujeres tiene que ser prioritario. 

El capitalismo y el patriarcado se retroalimentan y se necesitan, la explotación sexual es una de las principales finalidades de explotación en el mundo. La prostitución es el segundo negocio mas lucrativo, tras el trafico de armas y por delante del narcotrafico. Los ingresos delictivos de la trata con fines de explotación sexual se estiman en 14000 millones de dólares anuales, por lo tanto reducir la demanda de una manera efectiva es esencial para privar a los traficantes de ingresos, no debemos olvidar que nuestro país es un lugar de tránsito y de destino.

Un pais, donde cerca de un 25% de los hombres reconocen haber comprado sexo, algo que deberia preocuparnos como sociedad; poner en marcha planes para desmantelar la industria del sexo en nuestro pais, ya que somos el segundo pais consumidor de prostitución.

Para abordar el complejo entramado de la prostitución, lo primero y prioritario es garantizar los derechos humanos de las mujeres, de las mas vulnerables y despotregidas, lo demás es postureo y marketing electoral. Es intolerable seguir jugando con la vida de las mujeres, mujeres rotas víctimas del capitalismo y el patriarcado.

Yolanda Rodríguez González. Responsable de feminismo de IU

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