La Complutense, en el punto de mira de Ayuso

La universidad pública es de todas y todos, de las y los trabajadores universitarios, del estudiantado y de toda la ciudadanía, y no nos la vamos a dejar arrebatar.
Manifestación por la Universidad Pública del día 28 de noviembre.

La Universidad Complutense de Madrid (UCM) es una de las universidades más antiguas de España y de Europa, y tal vez la universidad más importante del estado español, por su tamaño, por su historia y por su producción académica. Por su aulas han pasado varios  premios Nobel e incluso, en tiempos de la II República, se intentó que Albert Einstein se integrase en su plantilla.

Sin embargo, en la actualidad, la UCM pasa por momentos muy difíciles, principalmente por razones presupuestarias. En general, las universidades madrileñas llevan muchos años siendo maltratadas por los gobiernos del PP de la Comunidad de Madrid y desde luego la universidad que debería ser el buque insignia del sistema universitario madrileño es la que se ha llevado la peor parte.

Ya en tiempos de Esperanza Aguirre se recortaron los presupuestos universitarios de forma dramática e injustificada. Este recorte fue denunciado en los tribunales, que dictaron sentencias a favor de las universidades. El dinero correspondiente a estas sentencias ha permitido sobrellevar, con dificultades, unos presupuestos muy ajustados. Pero el dinero de estas sentencias se acabó y si la situación general de las universidades madrileñas es complicada, la situación de la Complutense es dramática. Es más, la situación con Ayuso en el gobierno de la Comunidad de Madrid ha ido a peor.

Las cifras son muy claras: Entre 2019 y septiembre de 2025, desde que Isabel Díaz Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid, el presupuesto de las universidades públicas se ha incrementado sólo un 17,84%, es decir, un 25,6% menos que la media de incremento de los Presupuestos Generales de la Comunidad. Esto supone una falta de presupuesto para las universidades públicas madrileñas de 290,5 millones de euros. Si tenemos en cuenta la inflación acumulada en este período (23,3%), la falta de financiación llega hasta los 358,2 millones de euros.

Lejos de esta situación, las políticas de la Comunidad de Madrid han llevado a la UCM a tener un déficit estructural de más de 30 millones. Alguien podría pensar que esto llevaría al gobierno autonómico a incrementar los presupuestos de manera adecuada. Pero parece ser que Ayuso tiene cierta fijación con la UCM y en el borrador de presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2026, se plantea un incremento del presupuesto para la UCM del 5,94%, que no sólo es inferior al incremento general de los presupuestos de la Comunidad de Madrid (6,98%), sino que incluso es inferior al incremento de los presupuestos para el sistema universitario madrileño (6,47%). La conclusión es clara: Ayuso tiene a la UCM en el punto de mira.

Ante esta situación, la gran solución que se ofrece a la UCM es … pedir un préstamo! Una solución bastante delirante, si uno se para a pensarlo: la universidad tiene que pedir un préstamo a la propia institución que debería financiarla, en una suerte de giro mafioso de los acontecimientos. Este préstamo de 34,5 millones va a hipotecar a la UCM hasta el año 2030 y va a obligar a tomar una serie de medidas restrictivas a la universidad: reducción de presupuestos de las facultades, no sustitución de bajas en profesorado y personal de administración y servicios, retrasos en pagos a proveedores …

¿Por qué hace esto el gobierno de Madrid? ¿Por qué lleva Ayuso a la UCM a una situación límite? El PP de la Comunidad de Madrid ha dejado claras sus intenciones en el borrador de Ley de Educación Superior, Universidades y Ciencia (LESUC) que está preparando: privatización del sistema universitario, mayor control de las universidades públicas, falta de financiación crónica (pretendiendo incluso que las universidades tengan fondos de inversión propios) y represión de la protesta en los campus universitarios. Dentro de esta estrategia, que pasará en breve por el parlamento autonómico, el control de la UCM es clave, ya que es la universidad con mayor visibilidad. Torcer el brazo a la UCM es mandar un mensaje claro al resto del sistema universitario público, y dañar su oferta universitaria beneficia claramente a las universidades privadas que son continuamente fomentadas por el gobierno autonómico.

Pero hay una cosa en la que se equivoca Ayuso: la UCM es mucho más que sus presupuestos o sus edificios. La comunidad universitaria complutense, los estudiantes que llenan las aulas cada día, el profesorado que trabaja para conseguir una docencia y una investigación cada día mejor, y el personal de administración y servicios que con su labor diaria permite que toda la actividad se desarrolle con normalidad, estas masas de personas que llenan cada día los campus universitarios, son la verdadera fuerza de la universidad. Y los miembros de esta comunidad universitaria no nos vamos a dejar arrebatar nuestra universidad, y no vamos a dejar que la sigan maltratando. Hemos salido a la calle en muchas ocasiones, y volveremos a salir. Hemos ido a la huelga para defender la universidad pública, y lo volveremos a hacer. Porque la universidad pública es de todas y todos, de las y los trabajadores universitarios, del estudiantado y de toda la ciudadanía, y no nos la vamos a dejar arrebatar.

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