Manifestaciones reivindicativas y festivas volvieron a vestir de morado 120 ciudades y municipios de España repartidos por Madrid, Andalucía, Euskadi, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Galicia, Asturias, Castilla La Mancha, Castilla y León, etc. También salieron a manifestarse masivamente en México, Argentina, Chile, Irán, Turquía, Francia, Italia, Alemania…
Manifestaciones que en Madrid, como en otras ciudades, denunciaron la violencia de género, pero también las guerras imperialistas, el sionismo y sus cómplices, manifestaciones antirracistas e internacionalistas que prestaron su voz a las mujeres forzosamente silenciadas por el régimen talibán de Afganistán y a las resistentes de Palestina, donde se volvió a pedir el fin del genocidio que está cometiendo Israel. Fue un “No a la guerra” porque las mujeres saben que las guerras son imperialistas, siembran odio entre los pueblos y dentro de ellos y porque las mujeres son las primeras víctimas de todos los conflictos.
En Madrid, fueron 160.000 personas, según la Comisión del 8M, las que desfilaron con el lema “Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”. Gritos, batucadas, sororidad. Reivindicación pero también festividad de ser muchas y estar juntas defendiendo derechos conquistados y avanzando hacia la igualdad aún por conquistar. Una manifestación que se prolongó en un tardeo en la Puerta del Sol.
En Donostia y Bilbo salieron con la pancarta «Contra el imperialismo, lucha feminista»; en Santander encabezaban con el eslogan “Contra el capitalismo rentista, poder feminista”. En Sevilla el lema fue: “Frente a las violencias fascistas tejemos resistencias feministas”. Similares proclamas se multiplicaron por toda España, un feminismo antifascista que sigue levantándose contra la violencia machista y laza vivas por la lucha feminista.







