China reivindica la cooperación frente a la confrontación mientras prorroga su tregua comercial con EEUU

Pekín y Washington extienden hasta enero el acuerdo para contener su guerra arancelaria mientras Xi Jinping reclama una relación de «socios, no rivales»
El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el secretario general del Partido Comunista Chino, Xi Jinping, en Zhongnanhai, en 2026. Fuente: The White House (CC)

China y Estados Unidos han acordado prolongar hasta el 10 de enero la tregua comercial que mantenían desde el año pasado. El entendimiento se ha alcanzado coincidiendo con la llegada de Xi Jinping a Washington para reunirse con Donald Trump y permite mantener en suspenso nuevas medidas arancelarias mientras las dos principales economías mundiales continúan negociando.

El acuerdo llega después de nuevas conversaciones entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng. La tregua, que inicialmente expiraba el 10 de noviembre, había permitido reducir la escalada comercial entre ambos países: Washington suspendió nuevos aranceles sobre productos chinos y Pekín hizo lo propio con nuevas restricciones a la exportación de tierras raras y otros minerales considerados estratégicos.

La prórroga no resuelve las diferencias existentes, pero mantiene abierto el canal de negociación. Comercio, tecnología, inteligencia artificial y seguridad en torno a Taiwán forman parte de una agenda bilateral marcada por una fuerte competencia estratégica.

«Socios, no rivales»

La llegada de Xi a Washington ha estado acompañada de un mensaje que va más allá de la negociación arancelaria. En un mensaje dirigido al pueblo estadounidense, el presidente chino defendió que China y Estados Unidos deben ser «socios, no rivales» y planteó que los objetivos de desarrollo de ambos países pueden avanzar de forma paralela y resultar beneficiosos para el conjunto del mundo.

El planteamiento llega en un momento en el que la relación bilateral sigue atravesada por importantes diferencias. La competencia tecnológica se mantiene, mientras la cuestión de Taiwán continúa siendo uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Pekín. La propia cumbre, por tanto, combina la búsqueda de acuerdos concretos con una relación estratégica en la que persisten profundas divergencias.

En el terreno económico, además, ambos países han avanzado en la preparación de un diálogo específico sobre seguridad de la inteligencia artificial. El objetivo incluye establecer mecanismos de comunicación que permitan responder a posibles incidentes relacionados con esta tecnología, una cuestión que previsiblemente seguirá sobre la mesa durante los próximos meses.

La prórroga de la tregua ofrece así un ejemplo concreto de la apuesta por mantener abiertos los canales de diálogo incluso en un contexto de competencia entre grandes potencias.

De Washington a los BRICS: cooperación y multilateralismo

La posición expresada por Xi en Washington conecta con el discurso que China ha defendido durante la reciente cumbre de los BRICS celebrada en Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre. El encuentro, en el vigésimo aniversario de la creación del mecanismo, estuvo dedicado precisamente a la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad.

Durante la cumbre, Xi defendió que los BRICS deben actuar como una plataforma de cooperación entre economías emergentes y países en desarrollo y contribuir a reforzar el multilateralismo. El Ministerio de Exteriores chino había señalado antes de la reunión que Pekín concedía especial importancia a la cooperación dentro del bloque y a su papel en la defensa de un sistema internacional multilateral.

La declaración final de Nueva Delhi situó entre sus objetivos la reforma de los mecanismos multilaterales y una mayor representación de los países del Sur Global en la toma de decisiones internacionales. Los miembros también reivindicaron principios como la soberanía, la igualdad entre Estados, la cooperación y la búsqueda de consensos. Para China, tanto la relación con Estados Unidos como su papel en los BRICS forman parte de una misma cuestión: cómo gestionar la competencia entre grandes potencias sin convertir las diferencias en una ruptura de la cooperación internacional. La visita de Xi a Washington pone esa apuesta a prueba precisamente cuando las tensiones entre ambos países continúan siendo uno de los principales focos de incertidumbre de la política mundial.

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