El candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, será investido este jueves en segunda votación tras alcanzar un acuerdo de gobierno con Manuel Gavira que permitirá a Vox entrar por primera vez en el Ejecutivo andaluz.
El pacto, denominado Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía, será suscrito por Moreno y Gavira en el Parlamento andaluz apenas media hora antes de la sesión de investidura. El documento incluye alrededor de un centenar de medidas y recoge coincidencias entre ambas formaciones en materia fiscal, simplificación administrativa y política migratoria, además de dejar abierta la distribución de consejerías que asumirá Vox en el nuevo gabinete.
Uno de los puntos más controvertidos del acuerdo es la incorporación del concepto de «prioridad nacional», una expresión impulsada por Vox para limitar el acceso de la población migrante a determinadas ayudas públicas. Moreno aceptó esta formulación durante la negociación, después de que ya hubiera sido incluida en acuerdos similares entre PP y Vox en otras comunidades autónomas.
La investidura llega después de unas negociaciones que se prolongaron durante casi dos semanas. Aunque el presidente andaluz defendió inicialmente la formación de un gobierno en solitario con apoyos parlamentarios puntuales, Vox mantuvo la exigencia de formar parte del Ejecutivo y de reproducir en Andalucía el modelo de coalición alcanzado en otros territorios.
Los 15 diputados obtenidos por Vox en las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo resultaron decisivos para desbloquear la investidura. La formación de Santiago Abascal rechazó apoyar a Moreno sin un acuerdo de gobierno y llegó a votar en contra durante la primera sesión de investidura, forzando una negociación contrarreloj.
Con este acuerdo, Andalucía contará con el quinto gobierno de coalición de su historia autonómica y el segundo encabezado por Moreno con el respaldo de Vox. La primera colaboración entre ambas fuerzas comenzó en 2019, cuando Vox permitió la llegada del PP a la Junta mediante un acuerdo de investidura y apoyo parlamentario, aunque sin entrar en el Consejo de Gobierno.
En esta ocasión, la alianza da un paso más al incorporar representantes de Vox al Ejecutivo autonómico, siguiendo la estrategia que populares y ultraderecha han desarrollado en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla y León. El pacto refuerza la colaboración entre ambas formaciones en el ámbito autonómico y consolida un modelo de gobernabilidad que el PP y Vox han extendido en los últimos meses.
En la oposición, el acuerdo ha recibido duras críticas. Desde Izquierda Unida, su coordinador federal, Antonio Maíllo, sostuvo el día de ayer que el acuerdo entre PP y Vox estaba decidido desde hace tiempo y que la investidura solo escenifica un pacto ya cerrado. «Yo creo que mañana van a escenificar ese acuerdo. Lo que pasa es que a él le da vergüenza lo que dice el acuerdo», afirmó. Maíllo considera que Moreno ha renunciado al perfil moderado que trató de proyectar dentro del PP y que ha terminado alineándose con la estrategia marcada por la dirección nacional del partido. «Aquí nadie se sale del tiesto y Moreno Bonilla tampoco lo va a hacer. Es una pieza más del proyecto conjunto del PP y Vox», aseguró.
La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, sostiene que el pacto llevaba semanas negociándose y acusa a Moreno de haber ocultado durante la campaña electoral su disposición a gobernar con la ultraderecha. Los socialistas consideran que la entrada de Vox en el Gobierno supone un giro político que normaliza las posiciones de la extrema derecha en las instituciones andaluzas.
El nuevo Ejecutivo iniciará la legislatura con el reto de desarrollar un amplio programa compartido entre PP y Vox, en un contexto marcado por el endurecimiento del discurso sobre inmigración y por la creciente influencia de la ultraderecha en los gobiernos autonómicos.







