No es abuso es violación

Diez años del caso de «La Manada»

El cuerpo de las mujeres sigue siendo un espacio de lucha y dominación, nada es neutro.
Hermana yo sí te creo. Feminismo.
Foto: José Camó

Se cumplen diez años de “La Manada”, el caso que transformó la respuesta a la violencia sexual en España. Cientos de miles de mujeres se manifestaron en nuestro país al grito de “hermana somos tu manada” “Solo sí, es sí”.

La violación multiple perpetrada por cinco hombres que se hacian llamar “La Manada”, contra una joven de 18 años en los San Fermines, la sentencia patriarcal que cuestionaba y revictimizaba a la mujer, supuso un punto de inflexión en nuestro país en la forma de nombrar y combatir la violencia sexual. Las calles de todo el país se llenaron de indignación y de dignidad feminista reclamando una justicia feminista que exige leyes bien hechas, recursos y una transformación profunda para combatir la cultura de la violación tan profundamente arraigada en nuestra sociedad. Volvimos a denunciar a la justicia patriarcal, que con total impunidad dicta sentencias que desprotegen a las mujeres y favorecen a maltratadores y violadores.

La movilización feminista ayudó a que el Ministerio de Igualdad —que ostentaba en aquel momento Unidas Podemos—, elaborase y promulgase la Ley de garantia integral de la libertad sexual en 2202. Una ley que sustituye el sistema de la violencia e intimidación por el del consentimiento afirmativo: “solo sí, es sí”. 

Una ley que intenta poner a disposición de toda la sociedad la necesaria formación, la garantía de los derechos de las víctimas y supervivientes de violencia sexual a acudir a los servicios públicos, como los Centros de Asistencia Integral 24 horas, y el derecho a la asistencia jurídica gratuita.

La violencia sexual en España registra una tendencia al alza con más de 21.159 delitos contra  la libertad sexual denunciados anualmente, lo que equivale a casi 50 casos diarios. Un alarmante promedio de más de 14 violaciones al día. 

La cultura de la violación, tan arraigada en nuestra cultura social, no es un giro linguístico, ni apreciación de las “locas feministas”, es la realidad que viven las mujeres diariamente, el miedo a llegar solas a casa, frases como “si vas a volver tarde mejor en taxi” forman parte del imaginario colectivo de todas las mujeres en nuestro país.

El cuerpo de las mujeres sigue siendo un espacio de lucha y dominación, nada es neutro. El aumento de violencia sexual en nuestro país es una expresión de la batalla cultural, una apuesta por el control de la sexualidad de las mujeres, las mujeres somos propiedad de los hombres y por lo tanto una posesión a la que pueden maltratar, vejar, humillar y violar con total impunidad.

La llegada de la ultraderecha española a los gobiernos autonómicos, con la sustitución de leyes contra la violencia de género, por leyes llamadas de violencia intrafamiliar, son indicadores de su intención del control que quieren hacer sobre los cuerpos de las mujeres. Evitar que haya niños/as no nacidos, la ley aprobada por la Comunidad de Madrid del concebido no nacido, equiparando el feto y el embrión a una persona. Es el argumento que utiliza la derecha para cercenar el derecho al aborto e imponer la maternidad forzosa a las mujeres.

Evitar la ideología de género, para volver a la familia tradicional, aquella a la que el franquismo otorgó el papel a la mujer de madre, esposa y encerrada en casa.

El fascismo avanza en nuestro país, sus leyes para controlar el cuerpo y la sexualidad de las mujeres, son ejemplo; pero no cuentan con la capacidad movilizadora del feminismo. Hace diez años cuestionamos el sistema judicial patriarcal llenando las calles de feminismo y, señores del fascio, tengan en cuenta que volveremos a frenar su avance. Al grito de feminismo para cambiarlo todo salimos a la calle y hoy volveremos a hacerlo, para impedir que sus políticas negacionistas triunfen. 

(*) Responsable de Feminismo Izquierda Unida.

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