La economía española continúa generando riqueza y la productividad del trabajo mantiene su crecimiento, pero el aumento del valor producido no se está trasladando de forma proporcional a la clase trabajadora. Entre 2018 y 2026, el Valor Añadido Bruto por asalariado ha aumentado un 44%, mientras que la remuneración media por trabajador lo ha hecho un 33%. En el mismo periodo, el margen bruto por asalariado obtenido por las empresas ha crecido un 55%, según el análisis del Gabinete Económico de CCOO a partir de los datos del Observatorio de Márgenes Empresariales.
La evolución de los márgenes empresariales apunta así a un problema que va más allá de la capacidad de la economía para generar riqueza: cómo se reparte esa riqueza y qué capacidad tiene para convertirse en bienestar material para la mayoría de la población.
Uno de los principales focos se encuentra actualmente en el sector energético. Según CCOO, su margen sobre ventas ha alcanzado un máximo histórico del 24,5% en la media móvil de cuatro trimestres, frente al 21,1% del año anterior. El dato contrasta con el entorno de 2018-2019, cuando el margen se situaba alrededor del 11%, lo que supone prácticamente duplicar los niveles previos a la pandemia.
Dentro del sector, el refino concentra buena parte del incremento. CCOO calcula que esta actividad fue responsable de casi un tercio, el 31%, del aumento general de los precios registrado en el segundo trimestre de 2026. El encarecimiento de los carburantes termina repercutiendo además sobre el conjunto de la economía, al elevar los costes de transporte y producción y trasladarse posteriormente a otros bienes y servicios.
La situación no se limita a las empresas energéticas. El conjunto de las compañías registró en el segundo trimestre un margen empresarial de 97.000 millones de euros, mientras que el margen sobre ventas se mantiene cerca de máximos. También las entidades financieras alcanzaron un máximo histórico en su margen sobre ingresos, situado en el 29%, pese al contexto de descenso de los tipos de interés. Las actividades inmobiliarias, por su parte, alcanzaron un margen sobre ventas del 31,1%, mientras que las industrias extractivas llegaron al 22,3%.
El resultado es una economía en la que la generación de valor no parece estar paralizada, pero sí existe una brecha creciente entre ese valor y la capacidad de los trabajadores para apropiarse de una parte equivalente. La remuneración media ha crecido once puntos menos que el valor añadido generado por cada asalariado desde 2018, mientras el margen empresarial por trabajador ha avanzado todavía más.
El resultado es una economía en la que la generación de valor no parece estar paralizada, pero sí existe una brecha creciente entre ese valor y la capacidad de los trabajadores para apropiarse de una parte equivalente.
Esta desigual distribución se produce además en un contexto de fuerte presión sobre el coste de la vida. El incremento de los precios energéticos amenaza con trasladarse al conjunto de los bienes y servicios y erosionar nuevamente el poder adquisitivo de los salarios. CCOO reclama por ello mantener el crecimiento salarial para que los trabajadores puedan recuperar capacidad de compra y participar de forma más justa en la riqueza que generan.
La energía se suma así a otros problemas que condicionan el bienestar material, como la crisis de la vivienda o la pobreza energética, especialmente visible en barrios obreros y vulnerables como el Polígono Sur de Sevilla o la Cañada Real en Madrid. El contraste resulta significativo: mientras determinados sectores acumulan márgenes récord, una parte de la población continúa encontrando dificultades para afrontar gastos básicos y acceder a una vivienda.
La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánto crece la economía, sino quién se beneficia de ese crecimiento. Los datos recogidos por CCOO muestran que el valor generado por trabajador aumenta, pero también que una parte cada vez mayor de ese incremento termina engrosando los márgenes empresariales en lugar de traducirse en una mejora equivalente de los salarios y de las condiciones materiales de vida.







