El curso escolar 2026-2027 ha comenzado este martes con una huelga imponente en Catalunya. Más de 1,6 millones de alumnos han regresado a las aulas mientras miles de docentes se movilizaban contra las condiciones de la enseñanza pública y reclamaban al Govern la reapertura de las negociaciones. La jornada, convocada por Ustec, CGT, Intersindical, CNT y COS en el marco de la Assemblea Educativa de Catalunya, supone además el primer gran episodio de un otoño que se presenta cargado de protestas educativas en distintos territorios.
Desde primera hora, las movilizaciones han tenido también impacto en la movilidad. Grupos de docentes en huelga han realizado cortes puntuales en varios accesos y vías de circulación de Barcelona y su entorno, entre ellos la B-20 en Santa Coloma de Gramenet, la Ronda Litoral a la altura de la Barceloneta, la Gran Via de les Corts Catalanes en Can Batlló, la C-58 en Sant Quirze del Vallès y la C-32 en Mataró. En Tarragona, otro grupo ha bloqueado durante unos minutos la N-340. Las acciones se han desarrollado principalmente entre las 7.30 y las 9.00 horas y se han levantado posteriormente.
También en Lleida se han producido protestas. Una veintena de docentes convocados por Ustec, Intersindical y CGT han ocupado durante unos minutos las vías del AVE en la estación a las 8.30 horas. Los Mossos d’Esquadra han desalojado a los manifestantes e identificado a tres personas, mientras que la circulación ferroviaria ha quedado restablecida poco después.
La movilización central de Barcelona ha partido de la plaza Urquinaona en dirección a la plaza Sant Jaume. Bajo el lema «Contra la emergencia educativa, seguimos en las calles», los manifestantes han reclamado un cambio de rumbo en las políticas educativas y han dirigido sus críticas hacia la consellera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó. Entre las consignas coreadas durante la jornada se han escuchado «Arriba los salarios, abajo las ratios», «No faltan ganas, faltan condiciones» y «Menos burocracia y más democracia».
Bajo el lema «Contra la emergencia educativa, seguimos en las calles», los manifestantes han reclamado un cambio de rumbo en las políticas educativas y han dirigido sus críticas hacia la consellera de Educación y Formación Profesional
Para las organizaciones convocantes, el conflicto no se limita a una reivindicación salarial. La huelga pretende señalar problemas estructurales que, a su juicio, continúan presentes en las aulas: falta de recursos y profesorado, ratios elevadas, exceso de burocracia y dificultades para atender adecuadamente a la diversidad del alumnado.
La protesta catalana da continuidad a un conflicto que ya dejó una veintena de movilizaciones durante el primer semestre del año. Las organizaciones convocantes mantienen su rechazo a los acuerdos alcanzados por el Govern con CCOO, UGT y Professors de Secundària, al considerar que no han resuelto las principales dificultades que atraviesa la enseñanza pública.
Catalunya abre un ciclo que puede extenderse por todo el Estado
La importancia de la jornada catalana va más allá de su propio conflicto laboral. El regreso a las aulas se produce en un contexto de creciente contestación en diferentes comunidades autónomas, después de un final del curso pasado marcado por huelgas y movilizaciones. Las demandas varían según el territorio, pero comparten buena parte del diagnóstico: plantillas insuficientes, ratios elevadas, pérdida de poder adquisitivo, problemas de atención a la diversidad, exceso de carga burocrática y deterioro de las condiciones materiales de los centros.
El siguiente foco importante estará en Madrid. Allí los sindicatos han convocado una huelga indefinida a partir del 14 de octubre y preparan un otoño de movilizaciones en torno a seis grandes bloques: reducción del horario lectivo, disminución de las ratios, medidas contra la segregación escolar, mejoras salariales, reducción de la burocracia y mayor participación e inversión en infraestructuras. Las organizaciones sostienen que las medidas adoptadas hasta ahora no han respondido a las necesidades que arrastra el sistema.
Andalucía también prepara un calendario de protestas. La huelga está prevista para el 11 de noviembre y estará precedida por distintas acciones durante octubre bajo el nombre de «Noviembre Verde». Las organizaciones docentes sitúan entre sus principales preocupaciones el cierre de unidades públicas, la atención a la diversidad, la climatización de los centros, los recursos destinados a la FP y la carga burocrática que soporta el profesorado.
En Galicia, el curso comienza después de uno de los ciclos de movilización docente más intensos de los últimos años. Seis jornadas de huelga y numerosas manifestaciones acompañaron el curso anterior y permitieron arrancar compromisos como la reducción del horario lectivo en primaria y el incremento de las plantillas, aunque los sindicatos mantienen dudas sobre el alcance real de estas medidas y no descartan nuevas protestas si no se cumplen.
Otros frentes permanecen abiertos. En Extremadura, los sindicatos reclaman, entre otras cuestiones, la homologación salarial con otras comunidades y garantías para el transporte escolar, mientras que en Navarra la implantación de la FP Dual y la gestión de las escuelas infantiles de 0 a 3 años concentran buena parte del conflicto. En el País Valencià, las movilizaciones están previstas para el 12 de septiembre.
Con este escenario, la vuelta al colegio no se limita este año al tradicional inicio de curso. La jornada catalana coloca de nuevo en el centro del debate las condiciones en las que se presta el servicio público educativo y anticipa una sucesión de movilizaciones que puede extenderse durante los próximos meses. Si las negociaciones no desbloquean los conflictos abiertos, la huelga de este 8 de septiembre puede terminar siendo menos una protesta aislada que el primer episodio de un nuevo ciclo de contestación en defensa de la educación pública.







