La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos vaticina una hecatombe en Europa a consecuencia de su alejamiento de los valores “occidentales y cristianos”. Anuncia injerencias en los procesos electorales europeos para situar al frente de los gobiernos a partidos de la ultraderecha sumisos a la administración Trump e ir eliminando a las fuerzas de izquierda. En Polonia se ha ilegalizado ya el Partido Comunista y en la República Checa se han impuesto serias limitaciones a la “propaganda comunista”. En España, la herramienta de Trump para hacerse con el control absoluto y cumplir sus objetivos —desarme comercial o rearme, entre otros— es VOX, aunque no cabe duda de que el PP estaría encantado de jugar también ese papel de vasallo a la potencia imperial. Ni PP ni VOX tiene entre sus prioridades defender la soberanía nacional o la democracia y los derechos de la clase obrera ante las agresiones e injerencias del imperio. España sigue siendo una pieza codiciada por resistirse a la implantación de un gobierno de la derecha y la ultraderecha, lo que motiva una permanente confrontación de estas últimas fuerzas políticas contra el bloque de la izquierda, mediante una permanente campaña de deslegitimación al gobierno y las instituciones que no controlan. Una campaña que poco a poco va avanzando y desgastando al bloque democrático que hasta ahora ha sustentado al gobierno, en el que cada día se aprecian nuevas brechas y debilidades, también por la cadena de graves errores y comportamiento inaceptables del PSOE en materia de corrupción de varios de sus dirigentes y sucesión de situaciones de acoso sexual o violencia de género en sus filas. Los ataques y la falta de respeto de la derecha a las reglas de la convivencia democrática son mas que previsibles. Pero lo que no era previsible es la sucesión de escándalos de corrupción y de acosos sexual protagonizados por militantes del PSOE. Esta sucesión de hechos inaceptables tampoco puede hacernos olvidar que existe una estrategia injerencista y deslegitimadora, puesta en marcha mediante guerra jurídica, organizada contra el Gobierno de coalición. La condena al Fiscal General del Estado es la mayor muestra de ello, el único alto cargo del sistema de justicia nombrado directamente por el gobierno, ha sido inhabilitado por el Tribunal Supremo en un procedimiento plagado de irregularidades y arbitrario, con falta de garantías jurídicas y democráticas hasta en la forma de hacerse pública la sentencia.
Salir de la parálisis de acción
A pesar de la sucesión de escándalos de corrupción que afectan al Partido Popular —caso Almería o caso Montoro— y a Vox —Fundación Disenso o ahora los escándalos económicos de su organización juvenil Revuelta—, la corrupción que afecta al PSOE y la sucesión de escándalos de violencia machista desde que estalló el “caso Salazar”, están debilitando al Gobierno de coalición y generando desafección entre los sectores populares que lo apoyan, algo que no podemos permitirnos si queremos impedir la llegada del fascismo al gobierno del Estado. Cada día se aprecia más claramente una parálisis en la acción del gobierno de coalición, debido fundamentalmente a la falta de estrategia política clara y de medidas eficaces por parte de los ministerios del PSOE. No se adoptan medidas serias y contundentes para abordar los tres graves problemas de la sociedad española que debiera resolver prioritariamente el Gobierno de coalición: el problema de la vivienda, el necesario fortalecimiento de los servicios públicos —especialmente la sanidad y la educación públicas, en su mayoría gestionada por las CC.AA. en manos del PP— y el coste de la vida, debido al precio elevado de los productos básicos —en especial de los alimentos y los suministros esenciales— y al escaso poder adquisitivo del salario medio.
Son muchos los esfuerzos realizados por los ministerios dirigidos por la coalición Sumar para poner en marcha medidas que aborden de raíz los problemas sociales: el incremento de los salarios, la reducción de la precariedad laboral, el intento de reducción de jornada laboral —cuando empresas como Amazon o Telefónica están reduciendo brutalmente sus plantillas a consecuencia de la implantación de la inteligencia artificial— la extensión de las ayudas sociales, en especial la propuesta de prestación universal por crianza para reducir la pobreza infantil… Pero la parte mayoritaria del gobierno está seriamente desorientada y así no conseguiremos sacar adelante las medidas políticas necesarias para conseguir nuevas e importantes mejoras de las condiciones de vida de la gente. Estar en condiciones de repetir en las próximas elecciones un Gobierno de coalición de izquierdas exige una seria reorganización del Gobierno acompañada de la puesta en marcha de un plan de acción política audaz. Solo medidas valientes y eficaces permitirían activar el apoyo que necesitamos por parte de las mayorías sociales de nuestro país, para impulsar al gobierno. Si se paraliza el gobierno de coalición de izquierdas, deja de ser útil, por mucho que argumente que está siendo permanentemente acosado. El acoso por las fuerzas reaccionarias a las fuerzas de progreso y transformación ha venido a la escena política nacional e internacional para quedarse una larga temporada, hasta que derrotemos al autoritarismo y a los nuevos fascismos.
Los habituales impedimentos del PSOE a importantes iniciativas de Sumar deben cesar de inmediato. Tiene que centrarse en recuperar la iniciativa política de los ministerios que dirige
Iniciativa y políticas publicas
Los habituales impedimentos del PSOE a importantes iniciativas de los ministerios de Sumar deben cesar de inmediato. El PSOE debe centrarse en recuperar la iniciativa política en los ministerios que dirige, porque ese es el mayor problema que enfrentan estos momentos el Gobierno de coalición. El Partido Comunista de España e Izquierda Unida deben trabajar para que la inmediata crisis de gobierno propiciada por los escándalos en el PSOE —aunque pretendan camuflarla por la necesaria salida del Consejo de Ministros de distintos ministros y ministras que van a ser candidatos en las elecciones autonómicas—, vaya acompañada no simplemente de sustituciones en los ministerios, sino de una seria reestructuracion del Consejo de Ministros para retomar la iniciativa política y mantenerla hasta el fin de la legislatura adoptando medidas contundentes que mejoren la vida de la gente. Estas medidas son necesarias para recuperar el empuje y la ilusión de la izquierda y de la clase trabajadora en nuestro proyecto de transformación del país. Solo así podemos evitar que en España se establezca un gobierno de la derecha y la ultraderecha al servicio de la Casa Blanca más fascista y peligroso de la historia de los EE.UU. Sabemos que los gobiernos del Partido Popular —en ayuntamientos, comunidades autónomas o en la Administración General del Estado— son incapaces de garantizar la seguridad humana y condiciones de vida dignas para las mayorías sociales. Nuestro reto es doble: conseguir que todo nuestro pueblo, y en especial la clase trabajadora, sea consciente de ello, y ser capaces de imprimir un gran impulso a la acción política del gobierno para que todas las políticas publicas sean realmente transformadoras y eficaces en la expansión de derechos y mejora de la vida de la clase trabajadora y los más vulnerables.
Nuestro reto es dar un impulso contundente a la acción política del gobierno para que todas las políticas públicas expandan derechos y mejoren la vida de la gente
El desmantelamiento de lo público a través del saqueo por los grupos económicos aliados del PP —corrupción en estado puro al servicio del capital— no puede ser combatido con éxito si no existen iniciativas políticas por parte del gobierno y del bloque parlamentario de izquierdas, combinadas con las movilizaciones del movimiento obrero y sindical y de las plataformas de defensa de lo público. Esta coordinación, en la que el PCE e IU debemos volcarnos, permitirá impulsar una nueva subida del SMI acorde con el incremento del coste real de la vida, aprobar la prestación universal por crianza que combata la pobreza infantil o dar un giro radical a las hasta ahora inexistentes políticas de garantía del derecho a la vivienda.
Ciclo electoral y el ejemplo de Andalucía
El ciclo electoral que llevará a elecciones municipales a mitad del año 2027 y acabará con elecciones generales —en principio en julio de 2027 aunque pueden adelantarse tras el final del actual ciclo de elecciones autonómicas que concluye en julio de 2026— ya ha comenzado con las elecciones autonómicas de Extremadura. A continuación se celebrarán en Castilla y León y en Aragón y terminarán en Andalucía, donde la coalición por Andalucía se mantiene gracias al liderazgo de Izquierda Unida y el papel protagónico asumido por el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, propuesto unánimemente por todas las fuerzas de “Por Andalucía” para liderar este proceso electoral. Ello muestra la fortaleza de Izquierda Unida en esta nueva fase empezada en la anterior Asamblea Federal, en la que tenemos que reorganizar y fortalecer el espacio de convergencia y unidad de la izquierda e impulsar los profundos cambios que necesita la coalición de gobierno. Si acertamos en esta tarea, Izquierda Unida será el motor y el articulador del imprescindible proyecto de frente amplio de la izquierda transformadora que necesita nuestro país en estos tiempos de disputa en todos los frentes y escenarios contra el fascismo.







