La tragicomedia de los papeles «desclasificados» del 23F

«Las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre», decía Pedro Sánchez. Que actúe en consecuencia. La memoria democrática reclama toda la documentación y las grabaciones.
Documentación con una presunta planificación del golpe, manuscrita (1980) | lamoncloa.gob
Documentación con una presunta planificación del golpe, manuscrita (1980) | lamoncloa.gob

La intentona de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 es una monumental obra de teatro inacabada que sigue aportando nuevos capítulos con el paso del tiempo. El penúltimo episodio de esta tragicomedia ha sido la supuesta «desclasificación» de aquellos papeles que durante años estuvieron archivados secretamente en dependencias ministeriales y policiales.

Para adaptarse con fidelidad a la idiotez de los tiempos virtuales que nos ha tocado vivir, el sarao de los documentos «desclasificados» comenzó el mismo día en que se cumplían cuarenta y cinco años del asalto al Congreso, mediante un anuncio en el Twiter (ahora X) del presidente Pedro Sánchez. «La memoria no puede estar bajo llave. Mañana desclasificaremos los documentos del 23-F para saldar una deuda histórica con la ciudadanía. Las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre», anunció el tuit de manera rimbombante, iniciando una campaña mediática de intriga que recordaba aquel mítico anuncio de la ONCE utilizado en 1987 para el lanzamiento de «El Cuponazo». «Dentro de unos días, en este país, va a ocurrir algo que traerá cola», señalaba el célebre eslogan publicitario.

Desde luego, hay que reconocer que los documentos alojados en la página web de Moncloa han traído cola. No por aportar algo nuevo, sino por todo lo contrario. Los papeluchos publicados, supuestamente oficiales, forman parte de una maniobra cutre de relegitimación del monarca emérito en su eterno rol de héroe de nuestra democracia y, por tanto, de reconocimiento de una monarquía que se encuentra en horas bajas. En esta nueva historieta de Ibáñez, Sánchez y Feijóo encarnan los papeles de Mortadelo y Filemón, dos miembros de la TIA que siempre están tirándose los trastos a la cabeza mientras cumplen las órdenes del Superintendente, protagonizado por su majestad. Para lograr el éxito, sus aventuras cuentan con la ayuda inestimable del doctor Bacterio, de cuyo laboratorio parten las recetas e inventos que difunden los medios de desinformación de masas.

Ha sido tan grotesca la maniobra, que Feijóo se apresuró a pedir el regreso del emérito (a través de Twiter, por supuesto): «La desclasificación de los documentos del 23-F debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado. Creo que sería deseable que el Rey Emérito regresara a España […] y pasar la última etapa de su vida con dignidad y en su país». Pelillos a la mar con las maletas llenas de dinero en Suiza. Ya se sabe que el Borbón y Feijóo comparten su afición por los deportes náuticos y los de invierno, aunque el gallego los practicara en yate con un empresario de la nieve.

Para más cachondeo, los documentos disponibles en la página web de Moncloa incluyen una supuesta nota policial del 11 de mayo de 1981, más propia de un chismorreo de patio de luces que de un informe oficial, donde se informaba de una supuesta nota del PCE que desvelaría el intento de la extrema derecha de implicar a la monarquía en el 23-F. Sin duda alguna, la memoria democrática de este país reclama toda la documentación y las grabaciones de la intentona. Ya en 2021, Televisión Española pudo acceder al sumario del juicio y fotografiar documentos que se conservan en el depósito acorazado del Tribunal Supremo. Entre ellos existe un comunicado del propio CESID donde se advierte a las autoridades militares de Valencia de un supuesto plan del PCE para tomar los cuarteles. Fue utilizado como coartada fabricada por los servicios secretos para justificar que Milans del Bosch sacase los tanques a la calle.

¿Quería y quiere la extrema derecha «destrozar» la monarquía como «institución democrática» como señalan los medios? Según qué extrema derecha. Por lo de pronto, el primer párrafo del primer acuerdo de investidura entre el Partido Popular y VOX en Andalucía, en 2022, dejaba bien claro y como preámbulo para que no hubiese dudas: «El PP y VOX contribuirán decididamente a guardar y proteger el orden constitucional y la unidad de España, manteniendo siempre la máxima lealtad hacia la Corona y la Carta Magna». Es recomendable, asimismo, la lectura de diferentes artículos de la prensa escrita gallega donde se describe, incluyendo el testimonio de testigos, la placentera estancia en prisión de los monárquicos Alfonso Armada (marqués de Santa Cruz de Rivadulla), Milans del Bosch, y Antonio Tejero. En sus «cárceles de oro» gozaban de todos los privilegios, incluyendo sus propios mayordomos, bar y salones privados.

«Las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre», decía el tuit inicial de Pedro Sánchez. Que tome nota y actúe en consecuencia.

—Y digo yo… ¿aquí no haría falta una Revolución?

—Y luego, ¿por qué me lo preguntas?