En el comunicado el PCE ha mantenido el principio de respeto a la autonomía de actuación de las organizaciones progresistas, obreras y de izquierdas del resto de países del mundo y a la existencia de diferencias de análisis; sin embargo, consideran que es evidente la vinculación entre los procesos desencadenados en Grecia y en España en los últimos años, y en cómo los pueblos de ambos países sufren agresiones similares por parte de los grandes poderes capitalistas.
Para el PCE, en el núcleo del proyecto de integración regional europeo se encuentran, actualmente, tres claves: la aceleración de la aplicación de la solución neoliberal a la crisis capitalista, procurando laminar toda objeción, sea por parte de los poderes económicos locales o de las capas populares; la acentuación del poder de su núcleo dominante frente a los pueblos europeos y, finalmente, la aplicación de una estrategia de confrontación económica y política contra el resto del planeta y en especial contra los países emergentes, a lo cual se relaciona en especial el refuerzo de la alianza con los Estados Unidos a través del TTIP. Es por ello que el partido comunista considera que la lucha contra el Acuerdo Transatlántico debe ser una de sus prioridades.
Así mismo, denuncian que el gobierno griego aceptó, bajo fuertes presiones de Alemania y de Francia, de la Comisión Europea y del Eurogrupo, un pacto leonino, tras una dura lucha de cerca de seis meses. La amenaza de expulsión de Grecia de la Eurozona ha sido el arma de chantaje que se ha utilizado para una capitulación, que va a tener consecuencias sin duda difíciles para Grecia, negando de raíz la idea de una Europa unida y pacífica, solidaria e igualitaria por la que la mayoría social del continente ha luchado durante muchas décadas.
El comunicado continúa con el análisis del acuerdo que, según el PCE, ataca otra vez a la economía y al pueblo griego, con la continuación de las políticas de austericidio y la renuncia por tanto a ser un estado soberano. Y ello es así a pesar de que, según lo afirmado por el gobierno griego, se contemple con este acuerdo la posibilidad de evitar momentáneamente la asfixia o el colapso financiero, de una reestructuración futura de la deuda o de la conservación de leyes aprobadas que afectan a empleados/as del sector público. La consecución de todas estas medidas conlleva, simple y llanamente, convertir definitivamente a Grecia en una semi-colonia económica de la UE. Y denuncian la posición colaboracionista del gobierno del Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, con la estrategia y acciones de la UE hacia Grecia, en un fiel correlato con la política de laminación de los derechos laborales y sociales de la clase trabajadora llevada a cabo en España.
Finalmente, concluyen que es necesario en los países del sur de Europa el planteamiento de una política de transformación económica, política y social profunda: sólo que el contenido de estos cambios nada tiene que ver con la retórica de las “reformas” tal y como es aceptado como lugar común en buena parte de UE, sino con actuaciones al servicio de la mayoría social europea. Así pues, la apuesta del PCE, como programa urgente de medidas económicas y políticas en España frente al euro, las políticas de ajuste y el proyecto neoliberal en Europa, es la que sigue:
1.- La realización de una auditoría de la deuda por medio de la habilitación de mecanismos activos de participación social. 2.- Rechazar el pago de la deuda ilegítima, entendida como el déficit no generado para la financiación de los servicios públicos y de las políticas de protección social. 3.- Sobre esta decisión soberana de impago de la deuda ilegítima, iniciar un proceso de renegociación de la deuda pendiente, sobre la base del rechazo al Pacto de Austeridad europeo, con el objetivo de evitar que el pago de la deuda suponga un agravamiento de las condiciones de vida y de trabajo de los sectores populares y de las personas trabajadoras. 4.- Oposición a la intervención de nuestro país por parte de los poderes económicos europeos y rechazo a cualquier “memorando”, bien sea impuesto por un pretendido “gobierno de salvación nacional” bien por medio de un “gobierno tecnocrático”. Y 5.- Impulsar la creación de un bloque regional de países deudores que genere un especio unitario de fuerza frente a los acreedores financieros.
Esto conduce a la necesidad de avanzar hacia la consecución de una amplia alianza europea que confronte de forma unitaria contra una Unión Europea que ha quedado en evidencia, continúan en el comunicado.
Para el PCE «no puede asimilarse el mantenimiento en la Unión Económica y Monetaria o en la propia UE como un principio dogmático, sino que se asocia a la salvaguarda de los derechos, intereses y necesidades vitales del pueblo».
Por último, ante esta situación, el PCE toma como referencia la lucha de los pueblos de América Latina desarrollando un modelo de integración regional de carácter solidario y arquitectura institucional horizontal, basándose en la unidad popular, el impulso de los procesos constituyentes y la recuperación de la soberanía popular, frente a las oligarquías locales, la estrategia neoliberal y el poder imperialista.






