El 15 de marzo, hace unos días, (datos de Kantar Media) 5.020.071 personas siguieron los informativos de TVE. Señalo la fecha al azar, con la única referencia de que es el día en el que se me solicitó este artículo; en similares cifras se puede hablar de cualquier día del año. Si sumamos la audiencia que el Estudio General de Medios (EGM) señala para RNE, 1.275.000 oyentes, tenemos una audiencia media diaria de 6.295.071 personas en el conjunto de informativos de RTVE[1]. Ahí el objetivo, el sentido de la manipulación informativa con el que tan obscenamente ha intentado someter el Partido Popular a los informativos de la principal emisora pública de España.
El 9 de junio 2015, en su comparecencia en la Comisión parlamentaria, el Presidente de la Corporación RTVE manifestó que vota al PP y seguirá votando al PP. El 29 de octubre 2015 y tras reunirse con distintos profesionales de la información en RTVE el Grupo de Expertos en Radiodifusión (BREG) concluyó que “la falta de imparcialidad en los informativos de RTVE está afectando a la credibilidad del medio”.
El 20 de abril 2012 el Gobierno del PP con un decreto-ley modifica la manera de elegir al Presidente de la Corporación, una norma con seis años de funcionamiento. Ya no será necesaria la mayoría cualificada de 2/3 del Congreso de los Diputados, bastará con la mayoría absoluta del PP. El Gobierno cambia también la Ley de Financiación de RTVE y reduce su aportación en más de 250 millones de euros.
El diseño pretendido por el PP para RTVE ha sido claro, manipulación informativa, ataque al modelo público, también asfixia financiera. Recortes de más de 250 millones de euros, sobre un presupuesto de 1.200, con el principal objetivo de que los responsables de la empresa pudieran amenazar por los pasillos, sin justificación alguna, con despidos colectivos cualquier disidencia (lo habían hecho, ahí sí con consecuencias nefastas, en Telemadrid). Afectar el presupuesto, lo sabían, era afectar la calidad de la producción de programas, hacernos menos competitivos en términos de audiencia, favorecer los intereses de la empresa privada. Los trabajadores no lo aceptamos, la mayoría sindical, y de manera muy especial Comisiones Obreras (sindicato al que represento), tampoco. Decidimos resistir.
Para desarrollar este modelo el Partido Popular eligió dos Presidentes distintos, el primero Leopoldo González-Echenique (apuesta de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría), el segundo, José Antonio Sánchez (hombre primero de Esperanza Aguirre y luego del sector duro del PP). Ambos trajeron a sus escuderos, a sus Jefes de Informativos, Julio Somoano (Telemadrid) y José Antonio Álvarez Gundín (La Razón). Sus nombramientos, así lo obliga en proceso no vinculante el Estatuto de Información CRTVE, tuvieron que pasar antes por las urnas. Los profesionales de la información los rechazaron (Somoano, 70% NO, 8% SÍ. Gundín, 77% NO, 4% SÍ).
Los profesionales de la información, 1.500 firmas de 6.400 trabajadores, firmaron (octubre del 2014) un documento que trasladaron a la sociedad y a los distintos grupos políticos, el título “Ante una situación límite”. El Consejo de Informativos TVE (abril 2015) denunció en Bruselas la manipulación informativa, el incumplimineto en los informativos de RTVE de los principios constitucionales de la información. Antes (febrero 2015) en pleno proceso de ajuste presupuestario la dirección de RTVE contrató a 14 informadores (12 en Madrid, 2 en Andalucía) para desarrollar la llamada redacción paralela (periodistas provenientes en su mayoría de Intereconomía, la COPE y 13 TV). Simultaneamente se realizó un nuevo cambio en las jefaturas de todas las áreas de los Telediarios. Se trataba de preparar mediaticamente las elecciones municipales (24 de mayo) y luego las generales (20 diciembre). Ahí otra de las claves.
La resistencia de los profesionales desarrollada durante los primeros años de Gobierno del Partido Popular debía ser quebrada en los procesos electorales más relevantes. Los profesionales que no aceptaban afectar los principios profesionales eran relegados, expedientados, se les detraían complementos de la nómina. Las hemerotecas demuestran cómo la resistencia era la norma, no suficiente para evitar la manipulación, sí suficiente para alertar a los espectadores, oyentes y usuarios de la página web que RTVE manipulaba la información y lo hacia en un pretendido y único beneficio para el Partido Popular.
Han sido 4 años de manipulación informativa, la caída en términos de audiencia ha sido del 32% considerando TVE y RNE. Difícil evaluarlo en términos de pérdida de calidad en la prestación del servicio público; perdida, en suma, de democracia. Otro debate necesario.
Nota:
1. Solamente se consideran las audiencias de La 1, el Canal 24 Horas y Radio 1 de RNE (se deja al margen las audiencias de otras plataformas como La 2, Radio 3, Radio 5 y Radio Exterior).







