La violencia contra las mujeres es una emergencia social que no puede esperar más

Contra el feminicidio: nos queremos vivas, ni una menos

El sistema capitalista y patriarcal ha hecho una alianza que deja a las mujeres en situaciones de riesgo absoluto.
Foto: José Camó

El MDM entiende que este feminicidio tiene un origen estructural y que para erradicarlo es necesario reclamar pan, trabajo, techo e igualdad.

Este sistema nos relega a ciudadanas de segunda a las mujeres de clase trabajadora con la feminización de la pobreza, con los desahucios a familias monomarentales y mujeres pensionistas que viven en el umbral de la pobreza. Una brecha salarial que va en aumento, con los empleos de los salarios más bajos, y la mayor ocupación a tiempo parcial y temporal.

A las mujeres trabajadoras se nos condena por nuestra doble condición de género y de clase; al dominio del patriarcado y del capital; al trabajo de cuidados y del hogar en exclusiva; a la precariedad laboral y a la mercantilización de nuestros cuerpos con la prostitución y los úteros de alquiler.

Mientras haya desigualdad y exista patriarcado habrá violencias machistas, por lo que el terrorismo machista se debe combatir desde la raíz, profundizando en las causas que lo generan.

El sistema capitalista y patriarcal ha hecho una alianza que deja a las mujeres en situaciones de riesgo absoluto. La dependencia económica que muchas tienen con sus parejas, las condiciona a sufrir el maltrato hasta sus peores consecuencias. Por otro lado, los recortes en lo público en igualdad y especialmente en atención y prevención contra la violencia machista, están dejando desprotegidas a las mujeres.

El PP a la cabeza junto con las demás organizaciones políticas que les apoyan, avalan este nuevo orden social que aboca a la violencia, a la pobreza y a la desesperanza a miles, millones de personas.

La indiferencia de nuestros gobernantes es total ante demandas tan alarmantes como la necesidad de una nueva Ley Integral contra la Violencia de Género y una Ley de Igualdad con dotaciones presupuestarias suficientes; la potenciación de unas políticas de absoluto respeto a nuestro cuerpo y a nuestra libertad e identidad sexual que eviten que nuestros cuerpos no sean tratados como vasijas y se conviertan en úteros de alquiler; para que la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual sea perseguida y abolida a través de medidas eficaces; para aprobar una nueva Legislación Laboral que no precarice ni degrade y que dignifique a las mujeres trabajadoras; un reforzamiento de todos los servicios públicos; inversión en Educación, Sanidad y Servicios Sociales; derecho a un trabajo digno, así como a techo.

Los gobiernos ejercen violencia contra las mujeres cuando con sus políticas fomentan la feminización de la pobreza y las situaciones de extrema precariedad laboral, sufriendo la sobreexplotación en condiciones infrahumanas y cada vez más desprotegidas de los abusos empresariales.

Por un lado con la aplicación de las políticas de recortes y el desmantelamiento del estado del bienestar se ha destruido y precarizado empleo público, un sector ocupado mayoritariamente por mujeres.

La violencia contra las mujeres es una emergencia social que no puede esperar más.

El Movimiento Democrático de Mujeres, como parte de las Marchas del 22M, sueña con una sociedad despojada de violencia donde las mujeres seamos libres.
Para conseguir el objetivo de erradicar la desigualdad, lucharemos juntas por la transformación social y política; por la unidad para sumar en la movilización; para la consecución de la igualdad real, para alcanzar el objetivo de que las mujeres vivan dignamente y el feminicidio cese a través de la aplicación de una nueva legislación reflejo de la concienciación social y de una movilización que clama por un nuevo modelo de sociedad más solidario, más igualitario, más democrático, más justo y más pacífico.

Este 27 de mayo, en la movilización de las marchas del 22M, el MDM responderemos en las calles y llamaremos a romper la paz social, porque se explota doblemente a las mujeres, se las empobrece y maltrata en beneficio del sistema capitalista y patriarcal.

Las reivindicaciones de las violencias machistas son cuestión de estado, no de calderilla. Sin presupuesto ni participación de las mujeres, la violencia de género no será cuestión de Estado. En abril se presentó el proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2017, con una partida para violencia de género irrisoria.
Los asesinatos a mujeres y menores víctimas de este feminicidio machista no cesan por ello nosotras desde las marchas vamos a seguir exigiendo medidas y políticas contundentes para erradicar las violencias machistas. Basta ya de buenas palabras y buenas intenciones.

Un pacto sí es necesario, contra el patriarcado y contra las políticas que agreden y someten a las mujeres a una vida indigna.

Queremos un compromiso firme contra la violencia estructural, que es la causante de la espiral de violencias machistas en las que se ven inmersas la mayoría de mujeres en nuestra sociedad.

¡El 27 de mayo el MDM volvemos a Madrid! La lucha es el único camino.

Hace falta una respuesta colectiva porque las trabajadoras no nos merecemos que nos maltraten ni que nos quiten la vida.

Reclamamos pan, trabajo, techo e igualdad porque nos queremos vivas.

¡Contra el feminicidio!

Presidenta del Movimiento Democrático de Mujeres (MDM)

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