El derecho a la información, otra víctima de las guerras

La ciudadanía debe exigir siempre que se cumpla su derecho a recibir información veraz. Y los gobiernos de todo el mundo deben facilitar ese trabajo
Reporteros sin fronteras - www.rsf-es.org
Foto: Reporteros sin fronteras – www.rsf-es.org

Más allá de las imágenes que cada día emiten las televisiones y de las noticias que difunden los medios de comunicación en general, ¿sabemos realmente todo lo que está ocurriendo en la guerra de Israel en Palestina? ¿Y en la de Ucrania o en las de otros países? ¿Qué intereses bastardos tienen quienes difunden por las redes sociales bulos y falsedades sobre esos y otros conflictos bélicos? ¿Por qué algunos periodistas, actuando con una mala práctica profesional, se hacen eco de esos mensajes sin contrastar su veracidad? ¿Por qué motivos los Estados y sus ejércitos no facilitan ni protegen el trabajo de los y las periodistas que informan desde el terreno, como deberían hacer según establece el derecho internacional?

Dicen que fue el dramaturgo de la antigua Grecia Esquilo de Eleusis quien, hace 2.500 años, tras luchar contra los persas en las batallas de Maratón y Salamina afirmó que la primera víctima de la guerra es la verdad. En realidad, las primeras y más dolorosas víctimas de cualquier guerra son quienes pierden la vida: en la de Israel en Palestina, en las tres primeras semanas desde que comenzó el conflicto ha habido más de 7.000 muertos palestinos (de ellos, 3.000 son niños) y 1.400 israelíes, además de más de 18.000 y 5.000 heridos, respectivamente.

Pero no le faltabas razón a Esquilo, porque en las guerras también hay una segunda víctima que afecta directamente a toda la sociedad: es el derecho a recibir información veraz que tiene la ciudadanía. Todo lo que dificulta o impide el trabajo de los y las periodistas es un ataque directo a ese derecho constitucional y humano. Y, lo que es peor e irremediable, ese ataque conlleva muchas veces la muerte de periodistas que trabajan en la zona en guerra para que la ciudadanía sepa la verdad de lo que allí  ocurre.

En la Franja de Gaza, el trabajo que hacen los y las periodistas palestinos es imprescindible para que se cumpla ese derecho a la información. Y muchos lo están pagando con su vida: de los 34 periodistas muertos en solo tres semanas de guerra, 29 eran palestinos, cuatro israelíes y uno de Líbano, además de ocho que han resultado heridos y nueve desaparecidos. Otras fuentes elevan incluso algo más ese número de víctimas. Y también es muy necesario el trabajo informativo que lleva a cabo la televisión qatarí Al Jazeera, que ha sufrido la muerte de algún periodista y sus familiares y la censura.

Israel no quiere que se conozca la masacre que está cometiendo en Gaza, por eso impide la entrada de periodistas y daña el servicio de telefonía e internet

El Gobierno de Israel no quiere que se conozca toda la verdad de la masacre que está cometiendo su Ejercito en Gaza y por eso ha dañado con los bombardeos las instalaciones de la operadora que presta el servicio de telefonía e internet y ha impedido la entrada de periodistas en ese territorio. El Gobierno de Vladimir Putin tampoco quiere que la ciudadanía sepa la verdad de su actuación desde que invadió Ucrania, y por eso aprobó en 2022 leyes que castigan con 15 años de prisión a los periodistas que difundan una noticia que ese mismo Gobierno considere «falsa». También prohíbe que los informadores utilicen las palabras guerra o invasión, bajo amenaza de cárcel, lo que ha llevado a importantes medios de comunicación (BBC, CNN, las televisiones públicas alemanas y la agencia Efe, entre otros muchos) a no informar desde Rusia y hacerlo desde Ucrania o Polonia.

Información veraz sobre el terreno

La precariedad que caracteriza el trabajo de los y las periodistas, cada día más generalizada y preocupante, es más grave aún en el caso de quienes informan desde el terreno sobre esas guerras. Se juegan la vida, y muchos la han perdido, con salarios bajos o con remuneraciones vergonzosas a los freelances, y estos últimos generalmente sin tener los equipos de protección necesarios para trabajar en zonas de conflicto bélico.

En estos tiempos en que tantos bulos y falsedades circulan por las redes sociales, es imprescindible el trabajo de los y las periodistas sobre el terreno

En estos tiempos en que tantos bulos y falsedades, en definitiva desinformación, circulan por las redes sociales, el trabajo de los y las periodistas sobre el terreno es imprescindible para conocer lo que las dos partes hacen en la guerra. Solo con su información veraz puede saber la ciudadanía, por ejemplo, que es falso el vídeo en el que se ve a una joven golpeada y quemada por una multitud supuestamente en el primer ataque de Hamás en esta guerra, cuando eso ocurrió en Guatemala en 2015; o que tampoco se ha verificado que sea cierta la noticia difundida por medios de comunicación de todo el mundo —de la que incluso se hizo eco el presidente de Estados Unidos, Joe Biden— de que ese grupo terrorista había decapitado a 40 bebés al atacar el kibutz Kfar Aza; y también son falsas otras muchas supuestas noticias sobre esta guerra, como se han encargado de demostrar VerificaRTVE, Efeverifica, Maldita.es y otros profesionales dedicados a ese trabajo en España y en otros países.

La ciudadanía debe exigir siempre que se cumpla su derecho a recibir información veraz, tanto en la paz como en la guerra. Los gobiernos de todo el mundo deben facilitar el trabajo de los y las periodistas en su actividad diaria y, además, adoptar las medidas necesarias para proteger su vida cuando trabajan desde una guerra. En la de Israel en Palestina no lo están haciendo, ni el Estado judío ni los países miembros de la Unión Europea ni Naciones Unidas. ¿Cuántos periodistas más deben morir para que cumplan con esa obligación internacional?

Garantizar el trabajo y proteger la vida de los periodistas que informan desde Gaza

La Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) ha condenado el asesinato de periodistas en la guerra de Israel-Palestina, ha reclamado un alto el fuego y ha hecho llamamientos públicos al Gobierno y al Ejército de Israel para que garanticen el trabajo de los y las periodistas que informan desde la Franja y permitan la entrada de la prensa internacional. También ha expresado su rechazo al cierre del canal de televisión Al Jazeeraen Israel, así como a las declaraciones contra periodistas que han realizado algunos dirigentes israelíes.

Esta federación, junto a más de 70 asociaciones y sindicatos de periodistas de todo el mundo que también forman parte de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), han pedido el 2 de noviembre al Gobierno de Israel que adopte medidas concretas para proteger la vida de los y las periodistas que informan de la guerra desde Gaza. Para ello, tal y como establece el derecho internacional, reclaman que las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF) respeten y cumplan escrupulosamente esas normas internacionales que les exigen adoptar medidas «razonables» y tratar a los y las periodistas como civiles cuyas vidas deben salvaguardar y no como fuerzas combatientes.
El reportero Pablo González lleva 20 meses encarcelado en Polonia

El periodista Pablo González, que tiene la doble nacionalidad rusa —porque su abuelo fue uno de los niños de la guerra que fueron trasladados a Rusia durante la Guerra Civil española— y española —porque reside en España—, está sufriendo directamente las consecuencias de esa guerra. Fue detenido el 28 de febrero de 2022 en Polonia, desde donde informaba como freelance para varios medios españoles —La Sexta, Público y otros— sobre la llegada a ese país de ucranianos que huían de la guerra. Para ello, las autoridades polacas le achacaron la acusación genérica de que espiaba para Rusia, y desde entonces permanece en una cárcel polaca en condiciones infrahumanas sin que el fiscal haya concretado una acusación formal contra él, sin que le permitan hablar con sus hijos ni continuar sus estudios de Doctorado y sin que sus abogados puedan ejercer el derecho de defensa como corresponde en un país de la Unión Europea.

(*) Secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP)