Reseña de «Aquí no hemos venido a estudiar», de Enric Juliana

Crónica política novelada de unos acontecimientos históricos que marcarán el eje del debate de las izquierdas en España
Mesa

“La pasión política es la voluntad de intervenir en los engranajes que te pueden triturar. Adivinar la dirección del viento, olerla. Dudar o decidir. Actuar o esperar. Desistir o resistir. Creer o estudiar. La dificultad de captar los cambios cuando apenas comienzan a manifestarse. Esto pasó en 1946. Esto pasó en 1962. Esto vuelve a pasar ahora”. Con esta nota de autor comienza Enric Juliana Ricart (Badalona, 1957) una extensa, apasionada —y un punto melancólica—, profunda y analítica crónica política novelada de unos acontecimientos históricos que marcarán el eje del debate de las izquierdas en España, de sus entendimientos entre ellas y del entendimiento del propio tiempo político y cómo abordarlo.

La historia comienza en junio de 1947 en las calles de Granada, que están a rebosar para ver pasar a Eva Perón. Un cura de pueblo, el “Cura Pitillo” se salta el cordón y le da a Evita una carta con una petición de clemencia. El hombre para el que esa carta pide clemencia es uno de los protagonistas de un debate ideológico que tuvo lugar en la cárcel de Burgos, llamada la Universidad de Burgos, en 1962. Un debate sobre oportunidad política y estrategia, ejemplo de un dilema de ayer cuyo análisis sirve para entender la política hoy. Ese hombre se llamaba Manuel Moreno Mauricio, de origen andaluz, hijo de pastelero de Vélez-Málaga, obrero de la industria del motor en Badalona, comunista, guerrillero y corredor de fondo.

Libro de Enric Juliana, "Aquí no hemos venido a estudiar"

«Aquí no hemos venido a estudiar»
Enric Juliana
Editorial Arpa, 2020

Me fascina como está escrito este ensayo novelado, con un tono de crónica política periodística, exquisitamente documentada, expresado con una agilidad en el uso del lenguaje que transporta a las lectoras de un hecho a otro, conectando sucesos que van iluminando estancias oscuras de nuestra historia, que toman sentido a medida que avanza la narración. Siempre me ha parecido una delicia leer a Juliana, más allá de que pueda o no compartir alguno de sus análisis, porque tiene esa capacidad de comunicar con eficacia, relacionando hechos que dan todo el sentido a sus tesis.

El debate en Burgos durará dos años, en esa cápsula de tiempo y de espacio que es el penal más duro del franquismo, cual Caverna de Platón. Dos años para discernir entre dos posiciones encontradas, la del vasco Ramón Ormazábal, que predica su “¡aquí no hemos venido a estudiar!” y la de Manuel Moreno Mauricio, recluido desde 1947, que no está de acuerdo. Él piensa que los presos tienen que prepararse intelectualmente para la libertad y defiende una resistencia a largo plazo. Con este debate de telón de fondo, Juliana aprovecha para contextualizar el momento político en España y en el mundo, narrando hechos jugosísimos de los entresijos de la política y las relaciones internacionales que no dejan indiferente. Como, por ejemplo, cuando recoge un pasaje de las memorias de Fernando Claudín en las que narra una reunión de la cúpula del PCE —formada por Pasionaria, Carrillo y Francisco Antón— en el Kremlim en 1948, invitados por Stalin, en la que el mandatario soviético quiere hablar de “la cuestión de por qué los comunistas españoles no trabajaban en las organizaciones franquistas, especialmente en las sindicales. (…) Ustedes organizan guerrillas. Está bien. ¿Pero por qué no trabajan en las organizaciones de masas legales? La experiencia bolchevique prueba que debe hacerse. Lenin nos enseñó que hay que aprovechar las posibilidades legales, por mínimas que sean. Hay que tener paciencia. -Y Stalin repetía: ‘Terpenie, terpenie’-, luego sean fuertes golpeen (…) Pasionaria y Carrillo argumentaron que los sindicatos verticales estaban desprestigiados, los obreros los repudiaban, trabajar en ellos era desacreditarse, pero Stalin repetía: ‘Lenin nos ha enseñado…’…”. Unos cuantos años después, bastantes, el PCE por fin decide penetrar los sindicatos verticales, dando origen a las Comisiones Obreras. Más vale tarde que nunca. También decide otras fórmulas de entrismo político, como la protagonizada por las mujeres del Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) en las asociaciones de Amas de Hogar de la Sección Femenina de Falange. Pero, esta es otra historia.

Como digo, este libro no tiene desperdicio, y en él se explican muchas cosas, que conviene conocer para entender el presente.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.