Como apuntábamos hace algunos artículos, este 2024 era una año crucial, a nivel electoral para América Latina.
Ante los reveses en Argentina, Ecuador y El Salvador, el Movimiento Semilla tejió la esperanza al alzarse con la victoria en Guatemala tras librar y vencer diferentes intentonas golpistas contra el presidente Bernardo Arévalo.
Ahora es el turno de México y Venezuela, y un poco más adelante el de Uruguay con el Frente Amplio muy bien situado para recuperar de nuevo el poder.
El próximo 2 de junio, en México, todo apunta a que la victoria será para Claudia Sheinbaum quien buscará seguir adelante con el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum (Morena), ex alcaldesa de la Ciudad de México, se enfrentará a la empresaria y conservadora, Xóchitl Gálvez (Fuerza y Corazón por México), quien pretende liquidar todas las políticas sociales y económicas llevadas a cabo por AMLO.
La candidata de Morena (Partido del Trabajo, PT, y el Partido Verde Ecologista de México, PVEM), se sitúa en las encuestas con un 43,5 %, mientras que la candidata de Fuerza y Corazón por México (Partido Acción Nacional, PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), contaría con un apoyo de un 25 %, mientras que el 20 % restante sería para Movimiento Ciudadano, cuyo aspirante a la presidencia es Jorge Álvarez Máynez.
Claudia Sheinbaum tendrá que combatir los intentos de una derecha mexicana oligárquica, que no ceja en su empeño de intentar tumbar la transformación de México dejando claro que ella nunca traicionará a pueblo mexicano.
El 28 de julio (fecha que conmemora el natalicio del comandante eterno Hugo Chávez) será el turno para la República Bolivariana de Venezuela y las encuestas reflejan que más del 59 % de las y los venezolanos consideran que el presidente Nicolás Maduro será electo como jefe de Estado.
Venezuela, que cuenta con uno de los sistemas electorales más seguros del mundo, realiza ya verificaciones del mismo junto a los miembros del CNE y a diplomáticos acreditados como acompañantes electorales para los comicios del próximo julio.
Las elecciones presidenciales bolivarianas no son unos comicios cualquiera, son un ejercicio de soberanía y de lucha constante contra las agresiones, contra las actitudes golpistas y los intentos de injerencias externas, y contra el criminal impacto que suponen las medidas coercitivas unilaterales implementadas por el imperialismo estadounidense y sus lacayos, quienes como no consiguen doblar el brazo al heroico pueblo y Gobierno venezolanos, intentan socavar la democracia venezolana a golpe de amenaza de reactivación de las sanciones contra el petróleo del país.
En esta ocasión hay 13 candidaturas registradas. A pesar de todos los burdos intentos de deslegitimar el proceso, el amplio abanico de inscripciones de candidatos y candidatas demuestran la solidez de las instituciones bolivarianas.
Trece candidaturas que abarcan todos los campos ideológicos de izquierda a derecha. La candidatura del presidente Nicolás Maduro está formada por más de diez partidos de izquierda, junto a organizaciones populares y bolivarianas.
Ambas citas electorales dejarán en evidencia, una vez más, la “imparcialidad” tanto de EE. UU. como de la UE. Asistiremos con vergüenza, nuevamente, a la doble vara de medir del imperialismo y sus seguidores y podemos asegurar, hoy, ahora, a través de estas letras, que a pesar de tratarse de dos procesos electorales legítimos, el imperialismo y sus lacayos escribirán otra página de la vergüenza intervencionista al intentar deslegitimar el proceso electoral bolivariano. Un proceso electoral que contará con cientos de observadores y acompañantes electorales internacionales, que lleva a cabo verificaciones, pruebas y ensayos, a lo largo de meses y que diferentes fundaciones lo consideran el proceso electoral más seguro del mundo.
Y una vez más el pueblo venezolano, sus instituciones y su legítimo Gobierno, darán una nueva lección de democracia y soberanía. Las palabras del comandante Chávez, de nuevo, retumbarán en toda la República Bolivariana de Venezuela: «Váyanse al carajo yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno…aquí estamos los hijos de Bolívar, los hijos de Guaicaipuro, los hijos de Tupac Amaru, y estamos resueltos a ser libres”.








